Breve Resumen
El siglo XVII en España se caracteriza por la decadencia económica y la crisis, con reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, quienes gobernaron a través de validos. Este período marca la pérdida de hegemonía en Europa, el aumento de la miseria y derrotas que afectaron al imperio, generando un clima de malestar. A pesar de la crisis, fue una época de esplendor artístico, conocida como el segundo Siglo de Oro. El Barroco se diferencia del Renacimiento por su pesimismo, artificiosidad en el lenguaje, dinamismo y ruptura del equilibrio entre fondo y forma.
- Decadencia económica y crisis política en el siglo XVII.
- Florecimiento artístico durante el Barroco a pesar de la crisis.
- Diferencias clave entre el Renacimiento y el Barroco en cuanto a visión del mundo y estilo artístico.
Introducción al Siglo XVII
El siglo XVII en España está marcado por la decadencia y una profunda crisis económica. Durante este período, reinaron Felipe III, Felipe IV y Carlos II, quienes delegaron el poder en validos o primeros ministros, como el Conde-Duque de Olivares. España experimentó una pérdida de su hegemonía en Europa, un aumento de la miseria y significativas derrotas en el extranjero que afectaron gravemente al imperio. Estas circunstancias generaron un ambiente generalizado de malestar y pesimismo en la sociedad española.
El Siglo de Oro y el Barroco
Paradójicamente, esta época de crisis y decadencia también fue un período de gran esplendor artístico, conocido como el segundo Siglo de Oro. Este período se extiende desde la muerte de Cervantes en 1616 hasta la de Calderón en 1681. El Barroco presenta diferencias notables en comparación con el Renacimiento. Mientras que el Renacimiento se caracterizaba por la confianza en el ser humano y sus capacidades, el Barroco se sumió en el pesimismo debido a la decadencia general.
Diferencias entre el Renacimiento y el Barroco
El lenguaje empleado durante el Renacimiento era natural y selecto, mientras que en el Barroco se inclinó hacia la artificiosidad. La elegancia en el Barroco no era espontánea, sino artificial y complicada. Durante el Renacimiento, el arte era estático y sereno, reflejando una naturaleza en reposo. En contraste, el Barroco se volvió dinámico y retorcido. De la serenidad renacentista se derivaba un equilibrio entre fondo y forma, mientras que el malestar barroco evidenció una ruptura de este equilibrio.

