Resumen Breve
Bea Sánchez explica por qué leer más lento puede ser más beneficioso que leer rápido, especialmente para personas con alta capacidad intelectual. En lugar de enfocarse en la cantidad de libros leídos, propone un enfoque más profundo y reflexivo, tratando la lectura como una conversación con el autor, atendiendo a las demandas del libro y utilizando la experiencia lectora para desarrollar un discurso propio. Este proceso, aunque más lento, permite una mejor internalización del conocimiento y fomenta el pensamiento complejo.
- Leer lento permite una mejor internalización del conocimiento.
- La lectura debe ser una conversación con el autor.
- Es importante atender a las demandas del libro, como buscar referencias o leer obras relacionadas.
- Utilizar la experiencia lectora para desarrollar un discurso propio.
Introducción: El Antivídeo de Propósitos de Año Nuevo
Bea Sánchez introduce el tema del video, contrastándolo con la tendencia de establecer propósitos de lectura rápida. En lugar de enfocarse en la velocidad, propone explorar los beneficios de leer más lento para construir un corpus de conocimiento personal más sólido. Comparte su experiencia personal, mencionando que ha reducido la cantidad de libros que lee al año, pero ha mejorado la calidad de su comprensión y retención.
La Importancia de Leer Lento
La autora argumenta que leer rápido no favorece la organización de pensamientos ni las conexiones asociativas. Explica que leer más lento implica tomar notas, buscar referencias, explorar lecturas recomendadas, investigar teorías y artículos relacionados, y organizar las notas en archivos. Este enfoque horizontal permite profundizar en el tema en lugar de simplemente acumular libros.
Leer como una Conversación
Bea Sánchez recomienda tomar la lectura como una conversación con el autor, interactuando con el texto, escribiendo notas y respondiendo a las ideas presentadas. Cita el libro "En defensa de la conversación" de Sherry Turkle, destacando la importancia de la atención y la interacción en la conversación. Escribir en los márgenes de los libros, ya sea para estar en desacuerdo o para conectar con experiencias personales, convierte la lectura en un proceso activo y reflexivo.
Inteligencia y Velocidad de Lectura
La autora desmitifica la asociación entre alta inteligencia y velocidad de lectura. Explica que entender rápido es diferente a dar una respuesta veloz. La capacidad de articular un discurso coherente y extraer vocabulario preciso depende de varios factores, como el neurotipo, el perfeccionismo y la organización del conocimiento. Para internalizar y utilizar la información de manera efectiva, es más coherente leer despacio.
Construyendo Conocimiento Sólido
Bea Sánchez enfatiza que consolidar el conocimiento requiere tiempo, atención y esfuerzo personal. No se trata de acumular información, sino de cimentar una base sólida. Reducir errores implica poner intencionalidad en lo que se lee y cómo se incorpora a la mente. La experiencia requiere tiempo para pulir y elaborar el conocimiento, organizándolo e interconectándolo para sacarle provecho.
Atender a las Demandas del Libro
La autora explica que los libros a menudo demandan acciones adicionales para comprenderlos completamente, como ver una película o leer un libro clásico. Detener la lectura para satisfacer estas demandas enriquece la experiencia y da sentido al texto. También menciona la importancia de leer resúmenes de artículos científicos a los que se hace referencia.
Símbolos y Materiales para Anotar
Bea Sánchez comparte los símbolos que utiliza para destacar diferentes tipos de notas en los libros, como círculos para búsquedas, destellos para frases brillantes, corazones para conexiones personales, exclamaciones para ideas novedosas o erróneas, y signos de interrogación para dudas. También menciona los materiales que utiliza para escribir y subrayar, como un portaminas Faber-Castell y un subrayador Stabilo Swing Cool.
Utilizar la Experiencia Lectora para el Propio Discurso
El último paso es utilizar las notas tomadas para desarrollar un discurso propio. Bea Sánchez pasa las notas a archivos digitales organizados por temáticas, utilizando programas como Scrivener. Es importante expresar las ideas con las propias palabras, de manera que puedan ser entendidas por alguien que no haya leído el libro. Siempre se debe anotar la fuente de la información para evitar atribuirse el conocimiento de otros.
Libretas y Reflexiones Personales
La autora describe el uso de libretas para complementar la lectura, como una libreta para palabras desconocidas en inglés y otra llamada "fundamentos" donde reflexiona sobre lo que ha leído y conversa consigo misma. Este proceso permite cimentar y afianzar el conocimiento. Cita a Deleuze y Guattari sobre la importancia del pensamiento lento y la contemplación.
Lectura de Materiales Digitales
Bea Sánchez menciona que también lee entradas de internet, boletines de correo y papers científicos. Prefiere imprimir en papel lo que quiere leer para poder hacerlo con calma y tomar notas en la misma impresión, evitando distracciones.
Conclusión: Eficiencia y Pensamiento Complejo
La autora resume las tres directrices principales: entender la lectura como una conversación, atender a las demandas del libro y utilizar la experiencia lectora para el propio discurso. Reconoce que este proceso es lento, pero argumenta que no todos los procesos necesitan ser rápidos para ser eficientes. En la lectura, la velocidad puede perjudicar el pensamiento complejo y la internalización del conocimiento.

