Breve Resumen
Este video explica la bioquímica del agua, abarcando sus propiedades fisicoquímicas, interacciones moleculares y su rol crucial en los procesos biológicos. Se discute su polaridad, capacidad de formar puentes de hidrógeno, cohesión, adhesión, tensión superficial y su función como solvente. Además, se explica la ósmosis, la tonicidad celular y la autoionización del agua, destacando su comportamiento anfótero.
- El agua es una molécula polar con cargas parciales que le permiten formar puentes de hidrógeno.
- Sus propiedades de cohesión y adhesión son fundamentales para fenómenos como la capilaridad.
- Actúa como solvente para sustancias hidrofílicas, mientras que las hidrofóbicas la repelen.
- La ósmosis y la tonicidad son cruciales para la estabilidad celular.
- El agua puede autoionizarse y comportarse como ácido o base.
Introducción a la Bioquímica del Agua
El agua es el componente más abundante del cuerpo humano, representando entre el 65% y el 70% del peso en un adulto. Los procesos biológicos ocurren en un medio acuoso, lo que subraya la importancia del agua en la vida. La molécula de agua está formada por un átomo de oxígeno unido a dos átomos de hidrógeno mediante enlaces covalentes simples. Debido a la mayor electronegatividad del oxígeno, la molécula presenta cargas parciales, siendo polar y formando dipolos.
Interacciones y Propiedades del Agua
Las moléculas de agua pueden interaccionar entre sí mediante puentes de hidrógeno, que son interacciones electrostáticas entre el oxígeno de una molécula y el hidrógeno de otra. Aunque teóricamente puede formar hasta cuatro puentes de hidrógeno, en estado líquido se estima que cada molécula está enlazada con 3.4 moléculas en promedio. La capacidad de formar múltiples puentes de hidrógeno le confiere una gran cohesión interna, responsable de la tensión superficial y la formación de gotas. Además, sus cargas parciales le permiten la adhesión a superficies polares o con carga neta. La combinación de cohesión, adhesión y tensión superficial se manifiesta en el fenómeno de capilaridad, crucial en sistemas biológicos como el drenaje del líquido lagrimal.
Punto de Fusión, Ebullición y Solubilidad
La cohesión interna del agua resulta en un punto de fusión y ebullición elevados en comparación con otros solventes. Debido a su polaridad, el agua puede interactuar con compuestos iónicos, formando atracciones electrostáticas y solvatando iones como el sodio y el cloro. También puede formar puentes de hidrógeno con compuestos polares no iónicos, como alcoholes y aldehídos. Las sustancias hidrofílicas se disuelven fácilmente en agua debido a la presencia de grupos funcionales polares o iónicos, mientras que las sustancias no polares o apolares, como hidrocarburos y grasas, son prácticamente insolubles en agua y tienden a repelerla.
Compuestos Anfipáticos y Ósmosis
Los compuestos anfipáticos poseen tanto grupos hidrofóbicos como hidrofílicos en su estructura. Ejemplos incluyen aminoácidos como la fenilalanina y fosfolípidos como la fosfatidilcolina. En contacto con el agua, estas moléculas orientan sus porciones hidrofílicas hacia la fase acuosa y las no polares lejos de ella, formando estructuras como micelas, liposomas y bicapas. El agua se mueve desde regiones de mayor concentración hacia regiones de menor concentración a través de membranas semipermeables, un proceso conocido como ósmosis, impulsado por la presión osmótica.
Tonicidad Celular
La tonicidad es la capacidad de un medio para modificar el volumen celular al alterar su contenido de agua. En un medio isotónico, existe un equilibrio osmótico sin movimiento neto de agua. En una disolución hipertónica, el agua sale de la célula, causando su encogimiento, mientras que en una disolución hipotónica, el agua entra en la célula, provocando su hinchamiento y posible lisis. En animales multicelulares, el plasma sanguíneo y el fluido intersticial mantienen una osmolaridad cercana a la del citosol, y las células bombean activamente iones para mantener el equilibrio osmótico.
Autoionización del Agua y Comportamiento Anfótero
El agua puede autoionizarse espontáneamente, formando iones de hidrógeno (protones) e iones hidroxilo. Este fenómeno es reversible y poco frecuente en condiciones ideales, lo que convierte al agua en un mal conductor de electricidad. En realidad, la autoionización implica la transferencia de un protón entre dos moléculas de agua, formando un hidronio y un hidroxilo. El agua es una sustancia anfótera, capaz de actuar como ácido al liberar un protón o como base al liberar un hidroxilo.

