0:20 ¿Qué tal? ¿Cómo están, amigos? Espero que estén muy bien. Bueno, pues en otro programa más de Lazos de Fe y ya está con nosotros el padre Mario Ávila. Adelante, padre. ¿Cómo está? Muy bien. Buen día, Ricardo y a todos. Eh, muy contento en la dienta y dando gracias a Dios de poder estar en este nuevo programa. Hoy la hermana Beatrice no nos no está en una misión. Eh, oramos por ella y comencemos con una oración. Eh, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Oremos. Padre celestial, en tu divina voluntad, eh te alabamos, te damos gracias por el
1:06 don del sufrimiento que hoy vamos a reflexionar. Ayúdanos, Señor, a eh unirnos a los sufrimientos de tu amado hijo Jesucristo. Que sea él en nosotros y que sea el camino a la gloria eterna en el reino de la diventad. Con la santísima Virgen te lo pedimos. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Eh, y sí, ese es el tema para hoy. Eh, vamos a hablar del sufrimiento, un tema muy importante. Ya vamos casi entrando a la cuaresma el próximo miércoles de ceniza. Eh, entonces, comencemos un poco con viendo qué nos dice el catecismo, la
1:53 enseñanza de la iglesia. sobre el sufrimiento. Eh, en el número 4:18 dice, "Como consecuencia del pecado original, la naturaleza humana quedó debilitada en sus fuerzas, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al dominio de la muerte inclinada al pecado." Eh, inclinación llamada concupiscencia. Entonces, el sufrimiento nos muestra la iglesia es consecuencia del pecado original, ¿no? E es importante comprender eso, o sea, es por nuestra culpa de nuestros primeros padres, Adán y Eva. Eh, luego en el número 55 del catecismo está hablando un poco del del la transfiguración del Señor cuando se
2:39 volvió glorioso, ¿no?, delante de los apóstoles en el monte Tabor. Dice, "Por un instante Jesús muestra su gloria divina confirmando así la confesión de Pedro. Muestra también que para entrar en su gloria es necesario pasar por la cruz en Jerusalén. Sí, porque recordemos que si ustedes leen el evangelio ahí en Lucas 9, eh, él está hablando con Moisés y Elías de le están hablando de su salida, de su éxodo que iba a suceder en pocas eh tiempo, que era a través de su muerte, su pasión y muerte en Jerusalén, ¿no? Entonces, nos muestra como para alcanzar la gloria tenemos que pasar por la cruz. Em,
3:26 y también en el número 1505 del catecismo dice, "Conmovido por tantos sufrimientos, Cristo no solo se deja tocar por los enfermos, sino que hace suyas sus miserias, las nuestras, de todos nosotros. Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades. Y siempre pensemos en eso. No son los solo los sufrimientos físicos, también son los del alma, los espirituales, tribulaciones, tentaciones cansancio eh miedos, tantas cosas, ¿no? Y continúa diciendo en ese número, por su pasión y su muerte en la cruz, Cristo dio un sentido nuevo al sufrimiento.
4:14 Desde entonces este el sufrimiento nos configura con él y nos une a su pasión redentora, o sea, nos hace semejante a él, porque nadie ha sufrido más que nuestro Señor que cargó con nuestro sufrimiento de ustedes, queridos hermanos que están escuchando este programa y de todo el mundo. Entonces, nada nos hace más semejante a él y nos une más a su sacrificio de salvación. Y esa es la la santa misa justamente es el sacrificio. Participamos del sacrificio nuestra salvación e sacrificio pascual de nuestro Señor. Y eh en qué dice la eh la Sagrada Escritura sobre este sobre el sufrimiento eh en Mateo 5:4
5:02 eh dice, "Bienaventurados los que lloran porque serán consolados." O sea, los que sufren encontrarán ese consuelo, esa esperanza en Dios, especialmente en la en la vida eterna. Y hay una carta del Papa Juan Pablo Segund, San Santo San Juan Pablo Segund, eh salvich doloris e sobre el sufrimiento salvífico, cómo el sufrimiento es nuestra eh a través del sufrimiento nuestro salvador nos salvó. Eh que tocó un pedacito del número 19. Eh, porque nos ayuda a entender este misterio del sufrimiento, porque cuesta, sin duda. A nadie, naturalmente, a ninguno nos gusta sufrir. En la naturaleza humana tendemos a rechazar el
5:47 sufrimiento, pero dice, "El Redentor ha sufrido en vez del hombre y por el hombre. Todo hombre tiene su participación en la redención. Eh, cada uno está llamado también, todos nosotros a participar, a tomar parte en ese sufrimiento mediante el cual se ha llevado a cabo la redención. Quienes participan en los sufrimientos de Cristo están también llamados mediante sus propios sufrimientos a tomar parte en la gloria. O sea, a través de nosotros también llevar nuestra propia cruz es que vamos a poder alcanzar a la gloria del cielo, nos dice ahí San Juan Pablo Segund. Y
6:33 aquí tomo esta eh cita de que la ponen justamente en la carta de los de de la palabra de Dios. Romanos 8 del 17 al 18 dice, "Somos coherederos de Cristo, supuesto que padezcamos con él para ser con él glorificados." Tengo por cierto que los padecimientos del tiempo presente, o sea, los que tenemos en esta vida, no son nada en comparación con la gloria que ha de manifestarse en nosotros. Eso nos ayuda mucho, darnos cuenta que por mucho que suframos acá, no es nada comparado a la recompensa de de la vida eterna.
7:19 E y ahora, ¿qué nos dice un poco la divina voluntad sobre el sufrimiento? Eh, en el volumen 12, eh, lectura 66, octubre 24, 1918, nos dice nuestro Señor Jesús, dice, "Hija mía, yo no miro tanto el sufrir, sino la buena voluntad del alma y el amor con el que sufre. Por eso el más pequeño sufrimiento se hace grande. En cambio, me salto un poquito el pedazo y dice un poquito más adelante el texto. En cambio, la no buena voluntad, las cosas forzadas y sin amor, por cuanto
8:08 grandes son pequeñas, yo no las miro, más bien me son de peso. O sea, el Señor nos está diciendo que lo que a él le agrada es que nosotros suframos por amor a él, aceptándolo con buena voluntad, que aunque no sean sufrimientos grandes, lo que importa es el amor que con que los llevamos, con que lo sufrimos. Eh, en cambio, aunque sean cosas muy grandes, físicas o lo que sea, pero si estamos eh renegando sin amor, no le agradan al Señor, no nos sirven esos sufrimientos. Después otro texto del volumen 4, lectura 59,
8:54 marzo 19, 1901. Dice el Señor, eh, hija mía, el verdadero modo de sufrir es no mirar de quién vienen los sufrimientos, ni qué cosa se sufre, sino al bien que debe venir de los sufrimientos. Este fue mi modo de sufrir. No miré ni a los verdugos ni al sufrir, sino al bien que quería hacer por medio de mi sufrir, aún aún a aquellos mismos que me daban el sufrimiento, que el Señor quería hacerle bien incluso a esos que lo estaban torturando. Y
9:40 mirando el bien y continuó diciendo al Señor y mirando el bien que debía producir a los hombres. Desprecié todo lo demás y con intrepidez seguí el curso de mi sufrir. Hija mía, este es el modo más fácil y más provechoso para sufrir, no solo con paciencia, sino con ánimo invicto y animoso. Eso es lo que hizo el Señor. O sea, él estaba cuando estaba en su pasión, en el suf, él estaba enfocado, no en lo que le estaba lo que le estaban golpeando, él estaba enfocado en la voluntad de su padre, en que a través de esos sufrimientos iba a obtener la redención, ¿sí? La salvación de nuestras almas, la
10:27 posibilidad del cielo y el restaurarnos el don de vivir en la divina voluntad. Todo eso era lo que estaba enfocado al Señor. Eh, y este es otro texto un poco que complementa lo que lo que nos acaba de decir el Señor en el volumen 6, lectura 109, mayo 20 de 1905 dice, "Hija mía, yo no me ocupaba de mis sufrimientos, sino que me ocupaba de la finalidad de mis penas. Y cómo en mis penas veía cumplida la voluntad del Padre, sufría y en mí mismo sufrir encontraba
11:13 el más dulce reposo. Porque el hacer la voluntad divina contiene este bien que mientras se sufre ahí se encuentra el más bello reposo. ¿Cómo es diverso el modo que tienen las almas? O sea, que nosotros tenemos que tienen las almas. Si sufren u obran, no tienen ni la mira en el fruto que pueden recabar, ni el ni en el cumplimiento de la voluntad divina. Se concentran todas en la cosa que hacen, o sea, en el sufrimiento mismo. Ay, que me duele esto, que me está pasando. Y no viendo los bienes que
12:01 pueden ganar ni el dulce reposo que lleva la voluntad de Dios. Viven fastidiadas y atormentadas. rechazan cuanto más pueden el sufrir y el obrar, creyendo encontrar reposo y quedan más atormentadas que al principio. Que ciertas son estas palabras de nuestro Señor, porque es creo que nos ha pasado a todo y nos pasa muchas veces que cuando uno si está en el uno está sufriendo y está solo enfocado, ocupado, enfocado de lo que está sufriendo y ahí pone su vista y su preocupación. más pesado se te hace el sufrimiento, eh, y empiezas y empiezas a renegar y
12:47 estás fastidiado y te angustias. En cambio, nos enseña el Señor cómo hacía él. Él este mientras sufría, él no estaba enfocado en eso, sino en el fruto, en lo que nos iba a obtener, en la redención, en que era en que estaba cumpliendo la voluntad de su padre, eh en que lo hacía por amor al Padre, por amor a nuestras almas. Y y como estaba en eso enfocado el Señor y sobre todo en en ese y viviendo en la voluntad de su padre, entonces en aunque sufría, pero encontraba paz, reposo en su alma, nos dice el Señor. Eso es lo que nos invita el Señor a hacer nosotros, ¿no? E y
13:32 también por último voy a leer este pasaje de Luisa. También es muy interesante como una anécdota en la vida de Luisa de tantas experiencias místicas que tenía la sierva de Dios, Luisa Picareta. Es del volumen eh en el punto 258. Sí, dice así. E como una mañana mientras me encontraba en mis acostumbrados sufrimientos. Sufría mucho, ¿no? En su cuerpo, en su alma. Mi amado Jesús me transportó fuera de mí misma. Sí. O sea, como salía eh místicamente salía su alma con el Señor Jesús y a veces visitaba lugares, iglesias, personas, almas, no me
14:18 transportó fuera de mí misma y me hizo ver a un hombre que era asesinado a balazos y que en cuanto expiraba iba al infierno. Imagínense. Oh, cuánta pena daba Jesús la pérdida de aquella alma. Si todo el mundo supiera cuánto sufre Jesús por la pérdida de las almas, no digo por ellas, sino al menos para ahorrar esa pena a nuestro Señor, usarían todos los medios posibles para no perderse eternamente. Ahora, mientras junto con Jesús me encontraba en medio de las balas que le estaban baleando al hombre, ¿no?
15:07 Jesús acercó sus labios a mi oído y me dijo, "Hija mía, ¿quieres tú ofrecerte víctima por la salvación de esta alma y tomar sobre ti las penas que merece por sus grandísimos pecados?" Yo respondí, "Señor, estoy dispuesta, pero con el pacto de que lo salves y lo y le restituyas la vida." Ese es lo que le pide Luisa para aceptar esos sufrimientos por esta alma, ¿no?, que está a punto de perderse. Y continúa Luisa, ¿quién puede decir los sufrimientos que me llegaron fueron tales y tantos?
15:53 que yo misma no sé cómo quedé con vida. Ahora, mientras me encontraba en este estado de sufrimientos, desde hacía más de una hora, vino mi confesor, el sacerdote que iba siempre a confesar a Luisa, a llevar a celebrarle la misa en su en su casa, ¿no? Que ella estaba en cama que no se podía levantar. Vino mi confesor para llamarme a la obediencia y encontrándome muy sufriente, con dificultad pude obedecer. Por eso me preguntó la razón de tal estado. Yo le dije el hecho así como lo describí arriba, le le que el Señor la había llevado a ver un alma que estaba
16:39 muriendo y que estaba se estaba perdiendo para el infierno. Le describió eso, ¿no? Diciéndole el punto de la ciudad donde me parecía que había sucedido ese esa balacera, ¿no? El confesor, el sacerdote me dijo que era cierto el hecho y que lo daban por muerto, que era el sacerdote y había escuchado de esta persona que la habían valeado y que lo daban por muerto, pero después se supo que estaba gravísimo y que poco a poco se restableció y vive todavía. Sea siempre bendito el Señor. Amén. Así termina ese texto de Luisa. Entonces, ese es como una experiencia en la vida de Luisa que nos muestra como el
17:25 poder de intercesión del sufrimiento, ¿no? De el sufrimiento ofrecido por amor a Dios, como se lo pide el señor Alisa, lo usó Dios para para salvarle esa vida a esa alma que se iba a ir al al infierno. Le dio más tiempo en esta vida para que se arrepintiera. Entonces, no la llamó en ese momento, le dio y esperamos que se haya arrepentido y que así se haya salvado, ¿no? Entonces, estos son algunos eh textos que nos hablan un poco del sufrimiento, eh como Dios los transformó con su cruz. Sí. Y ahora, Ricardo, no sé eh qué te parece. Bueno, padre, pues es muy interesante
18:10 cómo ver el sufrimiento de una forma distinta, ¿no? Nos cambia la lo que nosotros tenemos pensado, ¿no? Que realmente el sufrimiento pensamos que es simplemente sufrir y nos enfocamos solamente en el dolor, ¿no? Pero Jesús nos da este cambio de forma de sufrir que hasta cierto punto es un dulce sufrir, por decirlo así, ¿no? Al final de cuentas, el sufrimiento, obviamente va a haber dolor, pero nos dice, "No te enfoques en el dolor, enfócate en el resultado, en el resultado que vas a tener que salvar la alma y darle ejemplo, ¿no?, de esto que sufrió mucho, pero más sin embargo le dice que esta es la forma fácil de sufrir, que es en la Divina Voluntad, ¿no? Claro, así es. Cierto. Gracias, Ricardo.
18:58 Es cierto. Así no transforma, transforma el sufrir, ¿no? Eh, y como y lo vivimos y mucho más. Vamos a ir viendo en durante ahora que vamos a entrar en la cuaresma, vamos a ir viendo muchos temas relacionados con la pasión, con la cruz del Señor y vamos viendo como el vivir los sufrimientos en la divina voluntad eh los transforma. Sí, seguimos experimentando el sufrimiento, sí, pero de un modo distinto, porque con la paz de Dios, porque es realmente ese es distinto yo por mí mismo solo llevar mi sufrimiento con la gracia de Dios, pero siempre es muy eh muy duro, muy difícil, pero es distinto dejar que sea el Señor en su divina voluntad. uniendo mi voluntad a la voluntad divina y así que
19:46 sea el Señor en mí y conmigo el que va llevando esas cruces. Eh, es muy distinto porque me da una fuerza nueva y yo puedo llevar esa esas cruces con una y ese con eso que nos habla el Señor como esa alegría interior, esa paz interior, aunque esté sufriendo en mi cuerpo o en las tribulaciones que no está pasando, pero te da ese y porque te ayuda el Señor justamente a poner ese la vista en el fruto, lo que vas a obtener eh en la vida eterna, en en la purificación y también en el bien que puedo estar usando al Señor. ese sufrimiento para otras almas y así. Entonces es algo muy hermoso. Sí. E no sé si alguno tiene alguna pregunta o algún comentario.
20:32 Sí yo padre ahorita escuchándolo, este hablar del sufrimiento, pues sí lo lo llevamos y lo unimos con nuestro Señor, ¿verdad? Pero cuando vemos sufrir a a una persona cercana a nosotros, al esposo, al hijo, que lo vemos que ahí está sufriendo, este, pues sí, pues nos compadecemos, ¿verdad? Y no, a veces es difícil llevar este sufrimiento porque este lo lo estamos viendo pues día noche, toda hora porque pues están aquí los hijos y estamos viendo que pues que está padeciendo de algo. Entonces en la me me hoy en la
21:17 lectura de la misa decía que hoy se trató de que se compadeció, verad, que les dio de comer porque les dio le dio lástima. Entonces digo, "Señor, entonces ese sufrimiento también se compadecederá de nosotros o de nuestros semejantes." Bueno, claro que se compadece, pero lo que trato de decir es, o sea, lo llevamos y lo sufrimos, pero estamos viendo que está sufre y sufre, que está mal, que está triste, que no puede salir porque pues estarán mal, ¿verdad? No, no se no no quieren salir de sus pecados o de sus cosas que que a nuestros hijos traen. Ahí cómo lo trabajo, lo sigo uniendo o solamente esperar que el Señor tenga misericordia de ellos, pero ahora como
22:02 dicen, ¿verdad? Pues más misericordia de nuestro Señor, si no ahí lo tenemos clavado. ¿Cómo Padre? Sí. Eh, claro, no, sin duda que el Señor se compadece de nuestro sufrimiento y pero sin duda, como dice usted, es difícil, ¿no? sobre todo si está viendo un ser querido que está continuamente enfermo y uno espera que se recupere y no se se recupera un poco después es difícil siendo pero la verdad es que lo el vivirlo en la divina bondad lo que nos enseña el Señor es que le para que usted lo viva en la divina voluntad usted le va a dar esa fuerza nueva porque va a ser el Señor y en la medida que usted pueda le va transmitiendo eso a este ser querido que tiene enfermo.
22:48 El Señor se compadece sufrimiento y que quiere él vivirlo en él y con él y que él con su voluntad, aunque esté enfermo, sigue teniendo su voluntad, que le entregue su voluntad y una su voluntad al Señor pidiéndole para que sea él eh nuestro Señor Jesús, que que viva en él y con él estos sufrimientos. Y si él lo cree y lo hace, créanme que va a encontrar mucha paz y fuerza en eso. Sufriría un sentido, porque va va a comprender que él está participando de los sufrimientos de nuestro Señor, que todo lo que está sufriendo él en estos momentos ya lo sufrió el Señor. Esos sufrimientos, por grandes que sean, por permanentes que sean, todo eso lo sufrió el Señor en su vida, especialmente en su
23:35 pasión. Entonces, todo eso va transformando el sufrimiento, le va a dar nueva fuerza, nueva paz y alegría incluso interior a el enfermo de su familia que esté sufriendo y a usted misma y a todos los y a todos los de su familia que van comprendiendo y abrazando este vivir en la divina voluntad el sufrimiento. No sé si se entienden, Paco. Sí padre. Entonces es un gran don que nos da Dios para poder llevar esta esta cruz como la llevó el Señor. Eh, porque si se fija, sí, porque si se fija, el Señor sufrió más que todos nosotros juntos, todo lo cargó. Si y sin embargo lo sufrió con paz, nunca renegó. ¿Dónde encontraba esa
24:23 fuerza el Señor para cargar todos mis pecados? los de usted, los de toda persona de todos los tiempos y nuestros sufrimientos físicos, morales, todo en la divina voluntad, en ese amor y esa y en el vivir en el divino querer que lo hizo el Señor. Y así y ahora este esa misma fuerza el Señor quiere dársela a usted y a cada uno de nosotros. Sí. Y para eso todo lo todo lo todo lo malo que perdón, todo lo malo que les que les sucede a las personas cercanas, uno lo puede entender por por estar aquí en la divina voluntad, pero para ellos y nosotros
25:08 entender lo que les pasa, todo es por un para bien. O sea, el Señor nada nos da para decirle, pues ten, ahora se portó mal y pues ten esto malo, ¿no? ¿Verdad? Siempre es para para un bien, por amor, por amor a nuestras almas, para el bien de nuestras almas, ¿cierto? Sí, Ricardo, querías comentar algo. Es siempre por amor a nuestras almas, viendo nuestra salvación y y que alcancemos la la divina voluntad, el reino, el cielo, ¿no? Claro. Sí. Creo que en el libro de cielo muestra mucho que realmente lo único que nos toca a nosotros es solamente pedir que venga el reino y se haga la voluntad en la otra persona. Si estás sufriendo es porque Dios lo está permitiendo. Entonces, de una forma otra nosotros
25:54 tenemos que ser como simplemente el reparador de lo de la otra persona. No es que yo me cargue la culpa de la otra persona, sino que yo ore por la otra persona a través de la divina voluntad. que yo lo lleve, porque el que está sufriendo es Jesús. Porque ella lo hizo hasta cierto punto, Luisa, no lo hizo por el alma hasta cierto punto, lo hizo porque Jesús porque estaba sufriendo, pero Jesús estaba sufriendo porque estaba perdiendo la alma. Entonces Jesús le dice, "Bueno, te voy a dar la oportunidad de que tú salves a esta alma con los sufrimientos de los pecados de ella. Si tú lo haces, estás estás intercediendo por ella. Pero es por amor a Jesús, no por amor al
26:41 alma primeramente, obviamente amar a la otra alma significa amar a Jesús, pero amar a Jesús en su interior, que era su sufrimiento, estaba estaba sufriendo por Jesús, por amor. Y la única forma que podía enfocarse en todo el sufrimiento que sufrió Luisa por esa alma fue por Jesús. A nosotros nos toca hacer lo mismo, es amar a la otra persona, sufrir por la otra persona, pero por Jesús, no porque está simplemente sufriendo. Entonces Dios en su infinita misericordia, nuestra oración es donde en nuestra oración, en nuestra voluntad, quitar nuestra voluntad es donde Dios ve el favor y le hace, digamos, por decirlo así, el milagro a la otra persona.
27:30 No es como cargarse el peso. ¿Qué es lo que dice Jesús? Es que si lo haces te cargas. De hecho, de hecho te estás cargando un peso que ni te corresponde. Y al contrario, en vez de ser una ayuda para Jesús, es una carga. Y y Jesús lo ve como carga, no como ayuda. Claro. Sí. Nosotros sí primero siempre tiene que ser primero eh que nos mueve el amor de de Jesús, ¿no? El amor de Dios. Sí. y y en segundo lugar el amor del alma y comprender como decía Ricardo también, o sea, que en todo la voluntad divina tenemos que confiar en en nuestro Dios, o sea, que él nos ha creado por amor y todo lo que Dios permite eh en nuestras vidas, cualquier
28:15 sufrimiento es para nuestra bien. Y el bien verdadero no es la salud física. El bien verdadero es el alma, es la salvación del alma. ¿De qué me sirve estar muy sanito toda la vida? Pero si me si soy enemigo de Dios, de su voluntad y al morir me voy al infierno, no sirve de nada, ¿no? Eh, sí. Entonces, el el bien que Dios quiere es que nuestra alma eh se salve y vivan en su divina voluntad. Sí. Eh, entonces da da da nos va a ir ayudando mucho comprender esto y para vivirlo en el Señor, nuestros sufrimientos, en su divina voluntad. Y también en este tiempo de la
29:02 cuaresma que estamos por comenzar, les recomiendo mucho meditar, leer y vivir en la divina los escritos de las horas de la pasión, las 24 horas de la pasión. Pero que en los próximos programas durante tiempo vamos a ir tomando muchos textos de ahí de la hora de la pasión porque es el mejor modo de vivir eh la pasión, lo que sufrió nuestro Señor por nosotros y y ahí aprendemos también a a vivir cualquier sufrimiento que tengamos o que tengan nuestros seres queridos en el mundo en el en la voluntad divina y cómo lo vivió el Señor y en el Señor fundido para que sea el Señor sufriendo en mí, yo sufriendo en el Señor, ¿no?
29:47 Eso espero que les que les pueda ayudar mucho. Estoy seguro que les va a ayudar mucho, eh, y oramos sin duda por todos ustedes y por todos los que están enfermos y todo. Y en este tiempo de la cuaresma es un tiempo eh especial de gracias para unirnos al Señor, ¿no? Y a su voluntad divina. Eh, creo que estamos en el tiempo. Muy bien. Bueno, terminamos con una oración. Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Oremos. Señor Jesús, en tu divina voluntad, gracias por tu sacrificio en la cruz,
30:34 por todo lo que sufriste eh por nosotros. Te pedimos la gracia que en este en este tiempo de cuaresma que estamos por comenzar podamos fundirnos en tu divino querer y vivir tu pasión, tus sufrimientos y y los nuestros eh todo en tu voluntad divina para gloria de nuestro Padre Celestial, para apresurar el reinado de la divina voluntad, también para eh ofrecerte reparación por las ofensas eh que con las que te ofendemos en el mundo entero. Eh y bendice, Señor, a todos tus hijos
31:19 con nuestra madre santísima en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Pues muchas gracias, padre, le agradezco, le agradecemos por su tiempo y nos vemos a la próxima. Eso, nos vemos la próxima. Los sábados a las 11 de la mañana. Si creo que tenemos en el aviso, en la invitación, parece que tenemos que actualizarlo a las 11 de la mañana. Exactamente. Ahí lo ponemos. Claro que sí. Hasta luego. Est bien. Gracias, Ricardo. Adiós. Un abrazo a todos.