Jorge Serratos: Una historia de superación increíble

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Resumen Breve

El video presenta la conmovedora historia de Jorge Serratos, quien comparte su viaje de superación personal y las lecciones aprendidas a lo largo de su vida. Desde su infancia complicada, su paso por un internado y momentos de sufrimiento, hasta su eventual éxito como empresario y mentor, Jorge refleja sobre la importancia del perdón, la resiliencia y la sinergia. Su relato inspira a otros a enfrentar sus propias luchas y a soñar en grande, enfatizando que cada individuo puede lograr lo que se propone si aprende a visualizar sus objetivos y trabaja en colaboración con otros.

  • La historia de vida de Jorge, su crianza difícil y el impacto de su madre.
  • La importancia del perdón y la resiliencia en la vida personal y profesional.
  • La sinergia como clave para el éxito colectivo.

Introducción Personal

Jorge comienza agradeciendo su presencia y compartiendo su emoción por el proyecto al que está participando. Se presenta como un fan del programa y reflexiona sobre su trayectoria, mencionando cómo el éxito se puede llegar de diferentes maneras dependiendo de las circunstancias de cada uno.

El Éxito y la Comparación

Jorge plantea la pregunta de cómo se llega al éxito, usando analogías de diferentes animales: cada uno tiene su propio camino para alcanzar sus metas. Él enfatiza que cada persona tiene su propia forma de lograr el éxito y que la clave es no compararse con los demás.

Mi Identidad como Abeja

Comparándose con una abeja, Jorge explica que, aunque las estadísticas no favorecían su crecimiento personal debido a sus condiciones de vida, se atrevió a "volar". Resalta cómo a menudo las creencias limitantes pueden frenar el progreso.

La Historia Familiar

Relata el comienzo de su vida, cuándo su padre abandonó a su familia y cómo su madre lo dejó en un internado. Su madre trabajaba incansablemente y enfrentó muchas adversidades para mantener a su hijo, lo que dejó una huella profunda en Jorge.

Experiencias en el Internado

Durante su estancia en el internado, Jorge tuvo que enfrentar el abuso y la violencia, lo que impactó gravemente su seguridad emocional y autoestima. Describe las luchas diarias, la disciplina extrema y las rutinas que seguían.

Las Consecuencias del Trauma

Después de salir del internado y enfrentarse a su vida, Jorge se siente roto y perdido, lidiando con la inseguridad y el miedo. Obtiene un trabajo como monaguillo y empieza a acumular pequeñas ahorros para salir adelante.

Cambio de Vida

Un accidente automobilístico que prácticamente le cambia la vida y lo lleva a un proceso de reflexión profunda. Jorge toma conciencia de las dificultades y cómo éstas lo forjaron como persona.

Conociendo a Gabino

Conoce a su mentor, Gabino, quien lo orienta sobre el arte de hablar en público y lo inspira a visualizar su futuro y a trabajar en él. A través de sus enseñanzas, Jorge comienza a formar su camino hacia el éxito.

El Poder de la Educación

Explica cómo la educación ha sido fundamental en su vida, aunque solo haya aplicado un pequeño porcentaje de su formación académica en el ámbito práctico de su vida profesional. Atribuye mucha de su éxito a la disciplina aprendida en el proceso educativo.

La Importancia de la Resiliencia

Jorge discute cómo la resiliencia le ha permitido superar el odio y el rencor acumulados a lo largo de su vida. La clave fue aprender a perdonar a sí mismo y a quienes le hicieron daño.

La Sinergia

Plantea que el trabajo en equipo y la colaboración son esenciales para el éxito. Explica la sinergia como un concepto donde la unión de esfuerzos individuales genera resultados mayores que la suma de sus partes individuales.

Impacto Social y Compartir

Jorge anima a los jóvenes a participar activamente en su comunidad y a ser generosos. Comparte la experiencia de celebrar su cumpleaños mediante la creación de cumpleaños sinergéticos, promoviendo la ayuda a niños necesitados.

Reflexiones Finales

Finalmente, Jorge reflexiona sobre la importancia de vivir plenamente, soñar en grande y dejar un legado positivo. Agradece la oportunidad de compartir su historia y resalta que todos podemos ser agentes de cambio en nuestras propias vidas y en la de otros.

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Transcripción

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0:20 Gracias por venir. Me siento muy contento y emocionado de estar aquí con ustedes. Tengo que confesar que soy fan de este proyecto. Tengo 4.5 años escuchándolo. Antes de que yo empezara a hacer redes sociales. Y cuando te invitan a un lugar tan especial y que es tan importante, yo le llamo que te pones en modo fan. Y te pones hasta nervioso. Diciendo, no la vaya yo a regar. Y me puse a hacer, ¿cómo me voy a presentar? ¿Quién es Jorge Serratos para las personas que no me conocen? En alguna ocasión le preguntaron a una persona, ¿cómo llegar al éxito? o ¿cómo llegar a la meta? Dices depende. Si le preguntas a una serpiente, ¿cómo se llega a la meta o cómo se llega? Te dirá arrastrándote lo más rápido posible. Pero si le preguntas a un tiburón, ¿cómo se llega?

1:08 Te dirá en las profundidades, nadando lo más pronto posible. Y si le preguntas a un caballo, ¿cómo se llega? El caballo te dirá a todo galope. Pero entonces, ¿qué pasa si le preguntas a un águila cómo se llega? El águila te dirá en las alturas, volando. Y entonces, la pregunta es, ¿quién tiene la razón? La verdad es que todos están en lo cierto. Pero yo no soy un delfín, yo no soy un caballo, yo no soy un águila. Yo no soy ninguno de estos cuatro personajes. Y normalmente esto es lo que sucede, que cuando decimos cómo se llega a la meta, nos comparamos con alguien más, que tal vez tú eres un caballo y él es un delfín.

1:53 Pero el problema es cuando no te identificas con ninguno de los cuatro, yo no soy ninguno de los cuatro. Entonces, dije, ¿qué soy yo? Y yo me identifico mucho con una abeja. Las abejas no deberían de volar aerodinámicamente y científicamente, porque su complexión de su cuerpo no es-- no hace correlación con sus alas. Pero qué bueno que ellas no saben que no pueden volar y, por lo tanto, vuelan, porque no creen que no pueden volar. Yo soy una abeja porque tal vez, de acuerdo a los conceptos existen en el mundo de movilidad social y de pobreza y a todas las estadísticas, tal vez no es para que yo estuviera aquí si hubiera creído todos esos conceptos que hay allá afuera. Yo soy una abeja porque yo no tenía las condiciones para

2:39 volar y, sin embargo, creo que he volado. La historia de mi vida inicia hace 39 años. Mi papá conoció a mi mamá en Ensenada, Baja California. Él tenía una idea muy clara y muy sencilla. Irse, cruzar la frontera, buscar el sueño americano. Era muy joven. Agarró una borrachera de tres días y en la cruda conoció a mi mamá. Al cabo de… me gustaría decir que fueron meses, pero estaría mintiendo y no miento por convivir. Al cabo de días, hicieron el delicioso, palabra que usan los jóvenes para decir que hicieron… tuvieron relaciones sexuales. Para que me entiendan los que tenemos un poquito más de juventud acumulada. Mi mamá le dice a mi papá que está embarazada.

3:28 En aquellos años se decía, estoy panzona. Hoy se dice, estamos embarazados. Y mi papá piensa que es una buena idea irse por los cigarros y no regresar. Y no vuelve. No lo volvemos a ver a mi papá hasta 21 años después, pero esa es otra historia. Mi mamá va con mi abuelita y le dice, ¿sabes qué? Estoy panzona. Mi abuelita toma la decisión de darle dos cachetadas. La corre de la casa. Mi mamá tenía 16 años en la época. No terminó la primaria, no tenía mucho contexto. Y pues a ella no le habían dicho que si era una abeja o no era una abeja. Así que mi mamá, después de seis años de pelearse mucho con las autoridades en México, porque yo andaba en la calle, trabajaba doble turno de 10 de la noche a 6 de la mañana, de 6 a 2 de la tarde, pues estaba no viviendo,

4:13 estaba sobreviviendo. Toma la decisión de dejarme en un internado de monjas. Lo recuerdo muy bien. Yo puedo cerrar mis ojos y recuerdo perfectamente hasta los olores y cómo estaban vestidas las monjas, cómo venía vestida mi mamá, qué bolsa traía. Mi mamá me dejó en el internado, me tomó de los hombros y me dijo, hijo, te vamos a dejar en este lugar. Aquí te van a cuidar. Aquí te van a proteger. Aquí vas a estar bien. Yo voy a regresar por ti en dos años. Y cuando regrese por ti, nos vamos a ir. Voy a construir una casa. 60 niños había en el internado. Pues yo dije, dos años. Es el primer estado de conciencia que yo tengo que lo recuerdo muy bien. Seis años, dos años. Dije, bueno, pues van a pasar rápido. Está bien. Yo me quedo.

4:59 Está bien, mamá. Tenía miedo, tenía inseguridades. No sabía qué era lo que iba a pasar, pero la cosa empezó a empeorar porque cuando llegué al internado, todos tenían muchos problemas. Yo, la verdad, yo no tenía problemas. Solo mi papá me abandonó y mi mamá, su mamá le dio la espalda, la corrieron. Era joven y decidió tomar esa decisión porque pensó desde el amor que era lo mejor para mí. Pero para ponernos en contexto, en el internado había 60 niños, todos con problemas muy serios. 60 niños y cinco monjas. Uno de los casos que más recuerdo de Saúl y Raúl eran unos gemelos de cuatro años. Sus papás murieron en sobredosis. Sus papás, mientras se drogaban, agarraban la espalda de

5:46 los niños y con el corta uñas, con lo que tú te limas las uñas, se ponían a jugar al gato en su espalda. Esos niños tenían problemas. Yo no tenía muchos problemas. Yo llego al internado y empiezo a sufrir abusos, violaciones, lesiones, apagones de cigarro, violencia física, violencia emocional. Yo empiezo a perder mi seguridad y no entiendo por qué me está pasando todo esto porque mi mamá me dijo, aquí te van a cuidar, aquí te van a proteger, aquí sí vas a estar bien. El internado todo era rutina. Nos levantaban a las 5:15 de la mañana. Una monja caminaba en el pasillo, iba, venía, se paraba en el medio. Tú desde las 5 de la mañana tenías que estar pilas porque se escuchaban los pasitos, así. Y se paraba en el medio y decía,

6:32 ¡viva el sagrado corazón de Jesús! Aplaudía, tú te tenías que hincar en la cama y decir, para siempre en nuestros corazones. Por la seña… El niño que se quedara acostado, una varita de membrillo, le llamábamos la víbora. Tres brazos, caminabas chueco toda la semana, pero no volvías a quedarte dormido. Era un internado de mucha disciplina. Yo me levantaba no a las 5:15 de la mañana, a las 3 de la mañana todos los días, porque como pierdo la seguridad, me empiezo a orinar en la cama. Y andaba buscando una técnica cómo hacerle para que las monjas no se dieran cuenta. Nunca la encontré en nueve años. Nunca encontré la técnica. La consecuencia de orinarte en la cama es que yo me iba a despertar y no solamente iba a hacer un aseo o un qué hacer,

7:18 iba a limpiarme aparte y el desayuno se servía a las 6 de la mañana. En punto. Yo llegaba a las 6:15. Siempre tarde porque tenía que lavar mis sábanas. Las monjas me decían, si no lavas las sábanas y tus cobijas no se te van a secar y no vas a poder dormir bien en la noche y vas a tener frío. En Ensenada hace mucha neblina. En tiempos de frío nunca se secaron. Yo las tallaba y decía que sí se sequen, que sí se sequen. La noche pasaba frío. Y así empezó un círculo vicioso. Un círculo vicioso que no pasó y me dejó lleno de muchas creencias limitantes hasta que mi mamá llegó dos años después, cumplió su promesa, pero llegó con un niño de la mano. Y ese niño dije, bueno, era lo que me llamaba la atención

8:05 el niño, ¿porqué lo tiene? Y ya ven que la intuición no falla. Todos hemos tenido esa intuición que no te falla. Tú ya sabes lo que viene, pero no sabes cómo explicarlo. Y mi mamá me dice, Jorjito, este niño que está aquí es tu hermanito. Ah cabrón. Así me presentaron a mi hermanito. ¿Ya nos vamos a ir, mamá? No. Te voy a dejar a tu hermanito Santiago. Tienes que cuidarlo. Mírame a los ojos. Se agachó mi mamá, me tomó de los hombros y me dijo, tú no tienes papá. Tú eres el hombre de la casa. Pero mamá-- palabra célebre de doña Cuca, mi mamá. ¿Qué te he dicho, Jorjito? La mamá siempre tiene la razón.

8:52 Era su forma de decir, cállate, hazme caso. Y así fue. Me dejó mi hermanito. Y entonces yo crezco en el internado que ahora soy el hombre de la casa, pero tengo 8 y 9 años. Yo no era tonto. Me quería defender de los abusos, de las violaciones, de todo lo que estaba pasando. Era muy vergonzoso, era muy doloroso. Y entonces las personas que me hacían daño me decían, voy a poner esto en ti y no te vas a mover, porque si te mueves vamos a matar a tu hermanito. Y mi mamá me dijo, tú eres el hombre de la casa. Y fue lo que yo aprendí, fue lo que yo entendí. Así que así pasó toda esta época del internado. Me aviento 9 años en el internado donde me pasó de todo y donde tenía mucho miedo, muchas inseguridades.

9:38 Yo salgo del internado y termino roto. Para subsistir al internado me volví monaguillo, aprendí muchos oficios, aprendí a tejer. En algún momento de la vida, cuando vuelvo monaguillo, empiezo a juntar dólares. Y cuando digo dólares, 77 dólares. Me tomó cerca de 2 años y medio. Trabajo de monaguillo con los padres. Los padres ven que tengo habilidad y dicen, este muchacho de grande va a ser sacerdote. Yo no quería ser sacerdote, pero yo quería ser amigo de los padres, porque los padres, pues yo les veía que estaban bien, tenían cariño, comida, respeto, reconocimiento. 77 dólares en 2 años y medio, porque yo dije, yo no me quiero ir con mi mamá. Mi mamá es mi enemigo público número 1 en ese momento de mi vida. Yo me quiero ir con los gringos.

10:24 En Senada, está muy cerca de Estados Unidos y allá es más bonito. Nos llevaban una vez al año, una vez al año. Al Seaworld, al zoológico. No sabía yo que una de esas veces era para hacer daño, pero esa es otra historia. Yo veía que allá era bonito. Para la época tenía un mejor amigo, el Norman. Salgo del internado, mi mejor amigo, cometo el error de decirle dónde tenía el dinero guardado. Él me dice, nos vamos a ir juntos, nos vamos a ir juntos. Pero, ¿dónde lo tienes? Le dije, pero, ¿para qué quieres saber? Pues, porque si te pasa algo, si no regresas del templo, yo quiero saber dónde lo tienes, porque, pues, somos carnales, nos iríamos juntos. ¿Cuándo nos vamos a ir? Cuando llegues a 100 dólares. Y, bueno, después de algunos días me convenció y le dije dónde lo tenía guardado.

11:09 ¿Qué creen que hizo el Norman? Se lo llevó. Al día siguiente lo corrieron del internado. No lo he vuelto a ver. De hecho, lo ando buscando. Y me emociona mucho que me hayan invitado a esta plataforma, que la ven millones de personas, porque a lo mejor me ayudan a encontrar al Norman. Le tengo un regalo. Yo no soy una persona vengativa. Le tengo un gran regalo al Norman. Pero imagínense, me corren del internado, mi mejor amigo me traiciona. En el Vía Crucis era la época de esperanza y cargábamos una cruz siempre. Y la monja venía y nos decía, cárgala con fe, cárgala con fe, porque si no la cargas con fe, Dios no te va a escuchar. ¿Cómo creen que es para un niño cargar una cruz durante 9 años y pedir 3 cosas? La más importante, que dejen de abusar. Segunda, no orinarme en la cama.

11:56 Y tercera, que aparezca mi papá, alguien que me cuide, que me protege. Yo cargaba la cruz, estaba muy flaco y la cargaba. Les puedo decir que después de 9 años nunca pararon los abusos, nunca dejé de orinarme en la cama y mi papá nunca apareció. Termino roto por dentro. Termino roto, destrozado. Los padres me dan la espalda. Mi mamá, en ese momento siento que la odio mucho porque me abandonó. Todo es culpa de mi mamá. Mi papá me dejó como un perro. Y entonces empieza la segunda etapa de mi vida, donde yo lo he dicho muchas veces, es una palabra que para mí puede sonar antisonante, pero es para que la entendamos. Y es una combinación de 4 sentimientos.

12:42 Y yo les pregunto a ustedes, ¿quién alguna vez en su vida ha experimentado ansiedad? Levanta la mano. ¿Quién ha experimentado ansiedad? ¿Quién ha experimentado ira? Pero ira, ira de, ah, ira, ira. Levanta la mano. ¿Quién ha experimentado tristeza? Esa tristeza que hasta te quedas dormido. ¿Ha pasado? Sí. Estrés estrés estrés. Es mucho estrés. Esa combinación, yo la catalogo y cuando tú la metes a un cóctel y le das vuelta, esas combinaciones que yo las tuve por esos años, es una bola de fuego. Y mucha gente vive con esa bola de fuego. Yo hoy tengo la capacidad de verles la mirada y veo la bola de fuego, porque la viví muchos años. Que está aquí, que está en la mente o que está en el cuerpo,

13:28 esa bola de fuego, yo le llamo “emputamiento”. Bueno, los psicólogos lo dicen más bonito. Ellos le llaman heridas del alma. Y la gente herida, hiere. Pero la gente no se acuerda. Cuando te hicieron tanto daño, tú no vas buscando quién te la hizo, sino quién te la paga. Y ese es el problema del círculo de lo que nosotros vivimos. Pues yo me voy con mi mamá y estoy tan enojado con mi mamá. Dimensionen esto. Mi mamá trabajaba doble turno, 10 de la noche a 6 de la mañana y de 6 a 2 de la tarde. Dormía 4 horas. Estaba en piloto automático. No estaba viviendo, estaba sobreviviendo. Y mientras ella dormía, yo tomaba una pelota de básquetbol y la botaba 3 veces. Vivíamos en una casa de 3 por 3 en un cinturón de miseria,

14:17 de paracaidistas en un cerro. O sea, eso era lo que yo le llamé casa. Es a lo que yo le llamé hogar. Era muy pequeño, era un cuadrito. Yo botaba la pelota 3 veces. Cuando mi mamá se despertaba, yo cerraba el puño y decía, pa' que sientas lo que yo siento, hija de tu p… madre. Porque estaba muy enojado. Y yo decía que ella era la culpable de todo. Fue cuestión de tiempo para que me volviera pandillero. Yo no elegí ser pandillero. No es como que tú digas, ay, yo quiero ser cholo, quiero ser malandrín, quiero pertenecer a una ganga, quiero pertenecer a una clica, quiero pertenecer a una pandilla. No. Simplemente no tenía reconocimiento, no tenía aceptación, no tenía ese sentido de familia o de pertenencia. Todo el mundo me había dado la espalda, o al menos eso era lo que yo pensaba,

15:03 que un día estando en la secundaria, me están pateando. Me pateaban. Yo no entendía. Yo crecí en un internado donde toda disciplina, te levantabas temprano, vive el sagrado corazón de Jesús. Y de pronto me mandan a una secundaria, donde mandan a todos los corridos, a los que nadie quiere. Me empiezan a golpear, me empiezan a bullear. Y yo decía, ya no me pegues, ya no me pegues. Y pues más risa les daba porque yo decía, ya no me pegues. Y me pegaban. Y un día estoy en el piso y me están pateando, y lo recuerdo muy bien. Y entran dos pelones de la colonia popular 89 de mi barrio y me defienden. Y dicen, “lo que quieras con mi carnal, conmigo, cabrón”. Yo volteo hacia arriba y dije, familia.

15:49 A partir de ahí, seis años en pandillas. Historia corta, 42 amigos han muerto de los que crecimos en las pandillas. Llegamos a ser 60 y tantos. Para escribir mi primer libro tuve que hacer la investigación. Tal vez, tal vez es para que yo hubiera sido el número 43, pero no me tocó. Hay una frase que me gusta mucho, que quiero compartir con ustedes. La dice Simon Cohen. Cuando consigues lo que quieres, es la vida dirigiéndote. Cuando no consigues lo que quieres, es la vida protegiéndote. Lo que para mí fue mi peor momento en esa época, hoy sé que fue lo mejor que me pudo haber pasado. Tuve un accidente. Chocamos contra las llantas de un trailer. Íbamos en una persecución. Chocamos, yo vengo de copiloto volteando hacia atrás,

16:36 salgo disparado y cuando termino, brazos afados, mi cara llena de vidrios, termino en una cama de hospital y lo único que recuerdo es la voz de mi mamá y del doctor llorando. Dicen, este muchacho puede quedar ciego. Me levantan los párpados, tengo muchos vidrios, este muchacho puede quedar ciego, este muchacho puede quedar ciego, puede quedar ciego, o puede quedar así, pero yo no escuchaba. Y de pronto escucho la voz de mi tío Toño. Tenía dos años que no lo escuchaba. De hecho, me caía gordo porque yo lo tengo muy identificado. Mi tío Toño es el chingaquedito de mi casa, el chingaquedito. Yo siempre he dicho que Dios me lo tenga a fuego lento, porque ya falleció. No perdón perdón perdón perdón.

17:22 Este programa es importante, no andes diciendo esto. No se rían. Voy a regresar, voy a regresar. Lo que quise decir es que Dios lo tenga en su santa gloria. Espérenme. ¿Saben, identifiquemos, saben qué es un chingaquedito? ¿Hay alguien aquí que no sepa el concepto en español? ¿Sabes qué es un chingaquedito? Bueno, no importa. España Latinoamérica México Venezuela en todas las familias del mundo existe un chingaquedito. Esto no es un término mexicano. El chingaquedito, porque el que chinga duro ya lo conocen, ¿no? La persona molona que te cae gorda. Oye, tú estás mal y que siempre están negativos y siempre te dicen, oye, ve nomás, si estás flaco, te va a decir esquelético. Y si estás fuerte, te va a decir gordo. Siempre van a estar, pero te lo dicen directo. No, el chingaquedito es la persona que te lo dice despacito. Así, y no tiene ganas de molestar.

18:09 Mija, ¿cómo estás? Oye, cuánto tiempo sin verte. Qué bonita tu blusa. Te ves muy llena de vida. Te dijo gorda, pero te lo dice despacito. Ya ven por qué le mando saludos a mi tío. Imagínense yo estar vendado y escuchar que mi tío Toño dijera, Cuca, mi mamá, qué mala suerte tienes. Tuviste su hijo que tuvo un accidente mortal y no se murió. Es interesante que mi familia pensó que era mejor que yo me hubiera muerto a quedarme ciego. Eran muy pobres, muy, muy pobres. Dos meses y medio en cama, 6.0 de promedio en la preparatoria,

19:00 cosas raras, cosas raras de las abejas. A veces es tan complicado avanzar en el camino si no ves un referente. Yo no tenía referentes, no tuve papá, no tuve figura paterna. Conocí una persona que lo cambió todo. La importancia de los mentores. La importancia de tener un mentor. El primer mentor que apareció en mi vida, por casualidad, estaba yo sentado como ustedes en una presentación. Me metieron a fuerzas. En ese momento yo no tenía muchos sueños o aspiraciones. Lo único que quería era ganar 740 pesos a la semana, 45 dólares a la semana. Mi mamá era-- éramos muy pobres, cinturón de miseria. Para mí el contexto de lo que era ser rico era tener para

19:45 las cahuamas y los cigarros. Cuando tengo el accidente no me podía pelear. En mis pandillas nadie me fue a ver. Dos meses y medio, mi mamá habló conmigo, lloró todos los días y dije, sí me quiere mi mamá. Sí me curó, sí estuvo conmigo. Y me dijo, hijo, el dinero no crece en los árboles, ponte a trabajar. Así que yo quería trabajar en una maquiladora, en la línea de producción por 40 dólares a la semana, pero tenía que terminar la prepa, tenía la oportunidad. Y me metí a un auditorio. Estoy sentado al final y ahí llegó Gabino Ramírez, traje negro, corbata roja, camisa blanca, y hablaba muy bonito. El amor es el silencio más puro, el más tembloroso, el más insoportable, el más--

20:30 Hablaba muy bonito él. Dice, soy el director de prevención del delito y readaptación social en el estado de Baja California, adscripción encenada. Y voy a escoger de todo este auditorio a una persona para entrenarlo en el arte de la palabra, en el arte de la elocuencia. Vamos a ver quién gana. Yo estoy sentado y lo recuerdo muy bien. Dije, ay, pobre del pendejo que le toque. Pues me tocó a mí. ¿Quién es Jorge Serratos? Pásale. Me pasó al frente y me dijo, si me lo permites, te voy a entrenar. Y me entrenó. Me entrenó y me dio varios consejos, muchos consejos. Recuerdo algunos. Puedes vivir tus miedos o puedes vivir tus sueños, pero no puedes vivir los dos.

21:16 El éxito se ve en dos momentos, primero en tu mente y luego en la realidad. Quiero que lo puedas ver aquí. Quiero que lo puedas ver. Él fue el que me enseñó a visualizar. Quiero que te puedas ver. Vete ganando. Puedes ganar. Yo estaba muy inseguro porque en el municipal y en el estatal nadie me fue a ver. Eran unos auditorios muy grandes en el concurso y los otros participantes. Iban su papá, su mamá, el abuelo, iba hasta el perro, pues, para que me entiendan. Toda la familia los iba a ver y a mí nadie me iba a ver. Entonces, yo estaba más preocupado por quién me iba a ver que por mi participación. Y me decía, eso no importa. Es que Gabino le digo, nadie me vino a ver y nadie-- ¿y cómo quieres tú que yo--? Y me dice, te tienes a ti y con eso basta.

22:02 Párate aquí y dale todo y puedes ganar. Puedes ganar. Me dio uno de los consejos que yo comparto mucho hoy. Me dijo algo que también tengo que ser honesto con ustedes. Tarde 10 años en entenderlo, tal vez 12 años. En ese momento ese consejo no significó nada. No entendía lo que él me decía. Es más, hasta me ofendí. Porque me dice, Jorge, tenemos un problema contigo, Jorge. Para el concurso, el problema que tenemos es que tu forma de hablar, utilizas muchos pragmatismos, tu manera de hablar puede ser-- o puedes utilizar palabras antisonantes que con la audiencia puede sonar un poco duro. ¿Me comprendes lo que te estoy diciendo? No, no te entiendo.

22:47 Sí, Jorge, utilizas vocablos o palabras antisonantes que para el espectador pueden herir alguna susceptibilidad porque se entienden como que son groserías y no las pueden recibir bien. ¿Me entiendes? No, no te entiendo. Bueno, cabrón, ya le empecé a entender. Eres muy corriente y grosero. Y la bola de fuego se activó. Dije, corriente y grosero, tú. Le saludé a su mamá. Y me dice, ya viste. Pero, Jorge, escucha esto. Esa es tu fortaleza. Tú vienes de barrio, tú vienes de un origen humilde.

23:33 Nunca cambies eso. Yo no te voy a poner una poesía para que seas alguien que tú no eres. Te voy a poner una poesía con groserías. ¿Sabían que hay poesías con groserías? Hay poesías. Y del gran Jaime Sabines. Llego al nacional con la misma poesía, Tlatelolco 68. Algo que normalmente todos los mexicanos deberían de conocer porque está en los libros de historia, la matanza de los estudiantes en el 68. Pues yo llego en el 68, cinco minutos. En el 68 nos mataron a todos. Y nadie dijo nada. Un tropel de putos espiritualistas enarbolando nuestra bandera gallardamente.

24:19 En este país, en tu México, te matan a tus jóvenes y tú no haces otra cosa que quedarte callado. Gracias. Cinco minutos yo llorando, sudando. Para no hacerles el cuento largo, gané. La gente aplaudía y se emocionaba. Gané. Yo no sabía que podía ganar un nacional. Me bajo del escenario y me entrevistan. Jorge, tu mamá, tu papá, tu abuelo, ¿quién murió en 68? Oye, qué gran interpretación. ¿Qué significa para ti Tlatelolco 68? La ironía de la vida es que yo gané. Empiezo a voltear al techo así como cuando no sabes qué contestar. Yo no sabía qué era Tlatelolco 68 porque me la pintié. La pregunta es, ¿por qué gané?

25:05 Y me hice 15 años esa pregunta. Hoy, hoy lo veo con mucha claridad. Y tiene mucho que ver con la acción. Creo que en la vida vale más un mal realizador que un buen pensador. Creo que el mundo está lleno de buenos pensadores, pero pocas personas tomando acción. Y empecé a tomar acción. A partir de ahí empieza la tercera etapa de mi vida, la que yo le llamo la más complicada, la universidad. Consiguí una beca. Me dieron una beca, me hicieron un estudio socioeconómico. ¿Por qué estudié la universidad? Si para mí no era plan estudiar la universidad, porque cuando gano, Gabino me pregunta, ¿qué vas a hacer de tu vida? ¿Qué te vas a dedicar? Le dije, no, yo me voy a trabajar a la maquila. Me dice, no, no, espérate.

25:51 Tú tienes capacidad. ¿Qué vas a hacer? ¿Qué eres tú? Le pregunté. Y él me dijo, abogado. Pues toca ser abogado. Y por eso estudié leyes, ¿no? Porque yo quisiera. ¿Y dónde? En aquel entonces no había pública. Fui a la privada. Consiguió una beca. Mi mamá ganaba 90 pesos al día y la universidad costaba 3,800 al mes, para que dimensionen. No había forma. No existía forma, pero era pobre. Y Gabino me dijo que si era pobre, era un privilegio, que pobreza era una ventaja. Pues sí es cierto, vamos a ver. Y me dieron una beca del 90% porque me hicieron un estudio socioeconómico. Pero el 10% de 3,800 pesos son 380 pesos. Era un mundo de dinero. Así que yo dije, yo quiero una beca del 100%.

26:36 Dos meses la conseguí. Logré encontrar la dirección del dueño de la universidad y le pedí la beca. Se asustó porque pensó que le iba a saltar. Y me dijo, te veo el lunes en mi oficina. Casi corren a la que me dio la dirección. Quiero una beca del 100%. Y él me dijo cuatro condiciones. Hacer un deporte de alto rendimiento, sacar 9.9 de promedio, no tener una falta y nunca un reporte. A la primera te quitamos la beca y pagas completo. O sea, se acabó el futuro. Por eso para mí fue la etapa más complicada de la vida. Muchos años después me lo hice amigo y le pregunté, ingeniero, ¿qué vio en mí? Quería que me diera una respuesta a esas bonitas de reina de belleza, ¿no? Así inspiradora.

27:21 ¿Qué vio en mí? ¿Por qué me dio la beca? ¿Quieres que te diga la verdad o quieres una respuesta de reina de belleza? Sí. ¿Por qué me dio la beca? ¿Por qué confió en mí? La verdad. Sí, la verdad. Para que no estuvieras chingando. A veces en la vida no hay que ser inteligente, hay que insistir. Me dio la beca, terminé la universidad con 10.0. Tengo una maestría en derecho corporativo, tengo una maestría en evaluación, tengo una maestría en marketing jurídico y e-commerce, tengo una especialidad en marketing jurídico y desarrollo de negocios, tengo tres doctorados, soy doctor en derecho, soy doctor en educación. Mi sueño de pronto se convirtió volverme en doctor en derecho antes de los 30 años, porque el alumno no aprende del maestro

28:10 que no admira. Conocí un maestro en la universidad que me enseñó un cheque de 420 pesos la hora y le pregunté, ¿por qué usted gana tanta plata? Si mi mamá gana 90 pesos al día. Digo, es que yo soy doctor en derecho. Y aclaro esto porque la gente dice, ¿te gustó mucho estudiar? No hombre. Lo que no quería era tener hambre. Y mi camino para no tener hambre dije, tengo que ser doctor en derecho. Me busqué becas porque dije, yo a los 30 años voy a vivir de dar clases. De hecho, de los honores más bonitos que he tenido en la vida es que 28 generaciones me han escogido para ser su padrino de generación, porque entendí en el doctorado en educación ese concepto. El alumno no aprende del maestro que no admira. Hoy soy CEO de Grupo SERLO. Grupo SERLO es un conglomerado de 7 empresas. Puedo decir que desde los 35 años me va espectacularmente bien.

28:58 El 2 de agosto del 2020, empecé, me quité la corbata, sigo con los negocios y empecé a hacer redes sociales. Hablar de un concepto de uno más uno es igual a tres. El bien individual, está en el bien común, seamos sinergéticos. El año pasado me dieron un doctorado honoris causa por la creación del movimiento sinergético. Y me dio mucho gusto, porque cuando le dije a mi equipo, vamos a crear un movimiento que se va a llamar sinergéticos, mi equipo me dijo, estás loco, eso suena como a la Comisión Federal de Electricidad. O sea, no va a pegar. Bueno, hoy somos 10 millones de seguidores y cada 30 días nos ven 165 millones de personas de alcance. Ha tenido mucha, mucha, mucha tracción. Y, bueno, ese es un poquito de por qué les decía al inicio que soy una abeja. Porque tal vez, tal vez no tocaba que yo estuviera hoy

29:44 aquí, pero si les puedo compartir algo este día es el poder de visualizar. Miren, yo puedo cerrar mis ojos y puedo irme hace 22 años, no había comido. Cuando llovía se mojaba más adentro que afuera. Era una casa de tres por tres, no teníamos baño, no había mucho futuro. Luego los abro, tengo 39 años y me invitaron a un lugar muy bonito a compartirles mi experiencia. ¿Qué ha cambiado? Mucha gente me pregunta y me dice, Jorge, todo esto que está pasando, ¿fue suerte o lo pudiste ver? Yo les pregunto, ¿si no lo hubiera podido ver aquí, hubiera pasado aquí? No lo creo. Creo que tenemos que aprender un poco más a visualizar

30:29 y a soñar. Muchas gracias. Muchas gracias por invitarme. Hola Jorge. Carla, de este lado. Hola Carla. Tu historia me parece muy inspiradora, sobre todo por el comienzo tan complejo e incierto que tuviste. ¿Cuál fue ese momento de quiebre donde tu historia de vida cambió? Creo que fueron tres y los tengo muy bien identificados. El primero, sin lugar a dudas, fue el accidente. El accidente me frenó. Iba muy rápido. El estar dos meses y medio en cama, cerebro inflamado,

31:16 mis párpados me los subieron, tenía vidrios, todavía las semanas salían como poquitos de aquí, tenía el cerebro inflamado, tenía mucho miedo a quedarme ciego. Y el escuchar llorar a mi mamá El frenarte te vuelve conscientemente competente muchas veces de muchas cosas. Me frené. Cuando me quité las vendas, veía el techo, estaba lleno de hoyos, éramos muy pobres, las goteras. Cuando llovía en la casa, podía poner yo el pie y el agua me llegaba aquí. Pero antes no lo quería ver, antes solo tenía coraje. Ahora era consciente. Para mí ese fue el primer momento de decir, "Estamos jodidos, hay que hacer algo". Ese fue el primer momento.

32:02 El segundo momento que lo concateno con eso fue el hecho de conocer a Gabino. A veces es muy difícil seguir, por eso este tipo de espacios son tan importantes, generan tanta inspiración. Pero cuando yo vi a Gabino hablarle a la gente y en primera fila a todo el mundo se le quedaba viendo, dije, "Hay que ser como él, hay que prepararse". A lo mejor es la corbata roja, el traje, no lo sé, pero el tener figuras de admiración, el tener mentores, el tener una persona y me terminó de rematar un libro. Un libro que me terminó de rematar, El alquimista, de Paulo Coelho. Lo leí, hablaba de la leyenda personal, el universo conspira para que lo logres.

32:47 Y entonces esos tres puntos que te estoy diciendo pasaron en tres meses. Cuando voy y le digo a mi mamá y le digo a mis tíos y le digo, "Voy a ser abogado y voy a ser el primer abogado de la familia", la gente, "¡Ja, ja, ja!" Se reía. "¿Estás loco? ¿De dónde vengo?" Yo tengo 115 primos hermanos para que dimensiones y hasta que yo terminé la carrera, el que más había terminado era la secundaria. No vengo de una familia de profesionistas. Ser el primero es mucho más difícil. Y me agüité, pero como había leído el libro, como tenía el referente, dije, "Me tengo a mí". Y con eso basta. Lo que yo le llamo "Aprender a rechazar tu destino". La gente tiene que aprender a rechazar su destino. Y esos fueron los momentos que me hicieron cambiar.

33:46 Hola, soy Alejandro y es una historia de superación increíble, la verdad. Y yo solo tengo una pregunta que es, ¿qué consejo le darías a los jóvenes que se encuentran en situaciones parecidas? Creo que en la vida hay dos caminos. Y yo lo tengo muy claro. Es el camino de la víctima o el camino del protagonista. Conozco muy bien los dos caminos porque te puedo decir que ya casi le gano. He durado más años en la carretera de la víctima que en la carretera del protagonista. Entonces, lo que le diría a todos los jóvenes es, "Pásate de este lado". No importa lo que estés viviendo en la vida, se tienen opciones. Toma la opción de pasarte de este lado.

34:32 Pero no me entendían los jóvenes cuando les decía esto. Entonces encontré una analogía para compartirlo. Porque los videojuegos, les gustan los videojuegos. Todos con los videojuegos. En mis tiempos, en algunos de los tiempos de ustedes, porque veo que algunos somos contemporáneos, o son más jóvenes, había un control que tenía dos botones en el Nintendo y una crucecita. Era lo que existía en los videojuegos. Los jóvenes seguramente lo han de haber visto, este control, control retro, le llaman ellos. "Ah, mire, el control viejito". Hace poco fui a jugar con mi cuñado Rafita, que lo quiero muchísimo. Y yo tengo todas las consolas en mi casa. Porque cuando fui niño nunca tuve un videojuego. Y pues me quedó ese trauma. Entonces dije, ahora de grande me compro todas las consolas

35:17 y todos los juegos. No los juego, pero un día veo que un juego de esos de batallas, ¿no? Call of Duty o Guild of the War, no sé qué juego era. De esos de balazos. Entonces yo lo agarro y empiezo, salgo y pum, me matan. Ah, caray, no sé. Bueno, le di para acá, pum, me matan. Dije, eso no es divertido, que te maten a los tres segundos. Y lo dejé de jugar. Al mes llega mi sobrino y lo agarra a él. Y tiene como una hora, se pone unos audífonos y platica con gente en línea. Tatatatatata. Y es buenísimo, se avienta para una más. Y se va a comer y me dice, ¿quieres jugar? Sí. Lo agarro. Dije, a lo mejor es su control. Salgo y pum, me matan. Puta madre. Pues dije, ¿qué será? ¿Qué será? Sé que soy malo, pero dije, ¿por qué me matan tan rápido?

36:03 Y le digo, oye, Rafita, ¿qué está pasando aquí? ¿Por qué no puedo salir? Me dice, no, no, no. Lo que pasa es que tú estás jugando en modo legendario. Ah, ¿cómo es eso? Sí sí sí. Mira, en los juegos, en los videojuegos, tú puedes configurar fácil, difícil, Ninja Go, legendario, en el FIFA, clase mundial. O sea, hay un montón de clasificaciones. Depende del nivel que tú tengas. Ah, y ahí lo entendí todo. Le dije, no, pues pónmelo en fácil. Agarré y me lo puso en fácil. No, hombre, no me mataba a nadie. Le ganaba a todo mundo. Pa, pa, pa, dije, qué bueno soy. Me engañé y creí que era bueno. No, estaba jugando en el modo fácil. Y eso engaña a los jóvenes,

36:49 porque creen que la vida es un videojuego y creen que la vida se puede configurar así de sencillo. Y los que tenemos más edad sabemos que la vida, la vida toca. Les diría esto a los jóvenes. Hoy, hoy puede estar naciendo el nieto de la realeza y tal vez le va a tocar ser rey o a la nieta reina de Inglaterra, por ponerte un ejemplo. O está naciendo el nieto de Doña Juanita, que su papá murió asesinado y su mamá está en un anexo porque usa droga y la mujer limpia casas y no le alcanza. Y ese nieto le vamos a llamar Pepe, que después se va a volver un joven. A él, en su modo de juego, en el nivel que le tocó,

37:35 le tocó igual que a mí, modo legendario. Hay gente que nace con fortunas, con apellido, con tercera generación y le tocó fácil. Y no hay que engañarnos. No es lo mismo jugar la vida en modo fácil que en modo legendario. Yo le he metido tres configuraciones básicas y que las entendí cuando estaba en la universidad, solo que no era conscientemente competente, que ya tenía el control y no lo podía explicar con las palabras. Pero a ver, ¿por qué yo salgo y me dan un control súper difícil? Modo legendario, que es el máximo nivel, complicadísimo. A ver, tienes que sacar 9.9 de promedio. Híjole, eso es supremamente complicado. Durante cuatro años, el ejercicio hace que si tú tienes

38:24 siete materias y en una sacas nueve y en las demás sacas diez, al promedio te da 9.8. O sea, lo que me engañaron es no tienes que sacar 9.9, tienes que sacar diez, tienes que ser perfecto. ¡Guau! ¿Cómo se hace eso? Si yo venía de 6.0, yo veo el control y digo, ¿cómo lo configuro? Yo no tenía buenas calificaciones. Tienes que hacer un deporte de alto rendimiento. No tienes que tener un reporte y no tienes que faltar. Imagínate, jugaba contra muchas probabilidades porque a la universidad donde yo fui, se sentaba la gente, lo recuerdo muy bien así, mira, con plumas Mont Blanc de 4 mil, 5 mil, 6 mil pesos. Y la primera clase, el maestro decía, ¿qué quieren ser cuando termine la universidad?

39:11 Yo voy a ser diputado, yo voy a ser senador. Todos venían, eran hijos de papi. Su control estaba en otra configuración. ¿Yo qué vas a hacer de grande? No, yo. Yo en ese momento no sabía que existía el doctorado. Yo solo quiero terminar la universidad porque le prometí a mi mamá hacerle un baño, teníamos letrina. O sea, mi control, lo que yo quería, era tener dinero para hacerle un baño en la casa. Cuando tú estás lleno de todas estas cosas, tienes que hacer tu configuración y decir, a ver, la configuración que yo le metí fue la siguiente. Primero, mentalidad. Es posible. Es una configuración básica. Para el que elige creer, todo es posible. La mentalidad. Pero hay mucha gente que habla de la mentalidad y no nos quedamos con la mentalidad. Segunda configuración, tu repetición es tu reputación.

39:58 Yo lo he dicho muchos años. Hoy se popularizó en redes sociales. ¿Qué es tu repetición es tu reputación? Configurar el control. Todos los demás tenían tiempo para irse a pistear, a tomar con la muchacha, a cotorrear. Yo no. Yo terminaba la universidad, a las 10 de la noche era la última clase, llegaba y compraba cuatro plumas. Una roja, una negra, una azul y una verde. Y de todo lo que había visto en la clase, yo me daba un miedo acostarme a dormir y que se me olvidara algo. Entonces ponía la pregunta con la pluma verde, pregunta número uno. ¿Cuál es la definición de justicia? Me la hacía hasta la fecha. Justicia es el acto firme y continuo de darle a cada quien lo suyo. Estudiaba tres horas, todas las noches. Las guías, las guías. Tenía que aprender. La gente decía que estaba como traumadito. Tal vez sí, tal vez no, pero lo configuré.

40:47 Tu repetición es tu reputación. Todos los días, la mejor actitud posible. No importa lo que me digan. El mundo externo solamente me puede dañar si mi mundo interno lo cree. No me daña. Hoy lo hago mejor que ayer. Cada día hacía mejor las guías. Cada día las pulía mejor. Hoy lo hago mejor que ayer y un día a la vez. Pero no pasaba nada hasta que las guías se volvieron famosas. Y los que se la pinteaban, los que no iban a la escuela, los que eran más vagos, sabían que si tenían mi guía, mínimo sacaban ocho en el examen. O sea, alguien que no se paraba nunca en clases, si tenía mi guía, sacaba ocho en el examen.

41:32 Había gente que sacaba diez. Las guías se volvieron famosas. Y entonces le metí una configuración al control donde empezaba a entender la sinergia. Porque nadie llega solo a ninguna parte. Yo soy fruto de la cooperación, del trabajo en equipo, de la ayuda mutua. Empecé a vender las guías. Esas configuraciones son configuraciones que creo que todos debemos de tener. Mentalidad hábitos disciplina constancia y trabajo en equipo. Me puedo tardar horas aquí hablándote de las configuraciones que cada año le voy metiendo, ¿no? Porque cada año, el año pasado te puedo decir que yo aprendo conceptos. Y todos los conceptos que son creencias limitantes los quito. A mí no me gustan. El que nace patamal del cielo le caen las hojas. Dicen, "No, ni madre, no es cierto".

42:17 Yo no, yo no soy un tamal. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente. El que nace pobre muere pobre, no es cierto. No es cierto, no es cierto. Deuda. La última configuración que le metí al control, porque lo configuro mi controlcito, es deuda. Yo pensaba que la deuda era pedir dinero. Yo me apalanco mucho, construyo edificios, plazas comerciales. Sé lo que es la deuda como hombre de negocios, pero la definición que más me gusta de deuda y que se la puse al control, y se lo estoy diseñando para mis hijas, la deuda más cara que existe en tu vida es la deuda de no saber. Apréndete eso, Jorge. Aprende más. Aprende a jugar en el nivel que te tocó. No te distraigas. Te prometo, si esto lo está viendo un joven,

43:03 que se puede llegar al nivel máximo, con quien tú quieras, al lugar que tú quieras, pero tienes que aprender a jugar en tu juego. Ok, me tocó un legendario, no te muevas. Aprende porque es mucho más difícil. No veas tu control y digas, "Ay, él le tocó más fácil, su papá tiene varo, es que él tiene palancas, es que él va a buena escuela, es que él tiene buen inglés, es que él fue a buena universidad". Porque cuando los jóvenes se distraen de su control, el control se cae. Jóvenes, toma tu control de la vida, identifica el nivel en el que estás jugando la vida y juégalo. Punto. Juégalo. Juega el nivel que te tocó. No quieras cambiarlo, no se puede. No he encontrado la fórmula, no la conozco.

43:49 Todavía no la conozco. Me tocó un legendario, "¡Ah, no quiero!". Tú no eliges papás, no eliges apellido, no eliges contexto. Yo no elegí. Mis primeros tres hermanos, todos de diferente papá. No lo elegí. Pero los quiero como si fueran 100% porque son mis hermanos. Porque yo metí esa configuración. Yo la meto en la configuración. Eso le diría a los jóvenes. Que configuren su control y que no se distraigan, que no se comparen. Que trabajen en su marcador y en su control. ¿Sale? Hola Jorge, mucho gusto. Soy Jimena. Yo tengo una hija adolescente y a mí me gustaría pedirte

44:34 un consejo para los padres de familia sobre cómo podemos apoyar a nuestros hijos en momentos de dificultad o momentos de cambio donde realmente no sabemos qué hacer o probablemente ni siquiera nos hemos dado cuenta. ¡Qué buena pregunta y qué bonito nombre tienes! Mi hija se llama Jimena. ¡Ah maravilloso! Y créeme que fue un tema lograr ponerle Jimena. Mi esposa me desechó como 100 nombres. A ese le nos encantó a los dos. Jimena, es una pregunta difícil porque cuando hablamos de los padres, yo digo, ¿quién tiene la receta para ser un buen padre? Yo creo, no sé si están de acuerdo conmigo, que si alguien sacara un programa, un curso garantizado de cómo ser un padre exitoso, es decir,

45:20 que tengas hijos exitosos, se vuelve el hombre más rico del mundo. Pero no hay una receta porque iniciamos esta conversación poniendo el ejemplo del águila, del tiburón, del caballo, de la víbora. Es muy distinto para todos. Sin embargo, en todos los libros y en todo lo que yo he estudiado, creo en dos conceptos y que los he seguido y lo hago desde el amor y lo voy a seguir haciendo. Y lo aprendí mucho con mi mamá. Mi mamá ha sido una gran maestra para mí. Los papás nos educan desde nuestras creencias que a ellos les enseñaron y desde lo que traen arrastrando. Pero el hijo o la hija, los que reciben, sobre todo los adolescentes, tal vez no tienen

46:07 las mismas creencias. Y el error número uno que he visto yo en educación, hice un doctorado en educación, fue que la mamá o el papá dice, es que me tienes que hacer caso porque soy tu madre. Y mientras vivas en este techo, yo mando. Y el adolescente o la adolescente te cierra la puerta como según lo han de haber hecho todos los adolescentes. Lo bueno es que la juventud es un defecto que se quita con el tiempo, así que no pasa nada. Pero, ¿cuál es el tema? ¿Cómo le puedo hacer para influir a mi hijo o a mi hija? Lo dije hace unos momentos, el alumno no aprende del maestro que no admira. No es un derecho que tienes de nacimiento.

46:52 No por haberle dado la vida, te van a respetar, te van a admirar, te van a tener cariño, te van a tener confianza. La puerta de entrada, porque tú quieres enseñarle muchas cosas a tu hija, muchas cosas. Pero la puerta de entrada no es el conocimiento, la puerta de entrada es la admiración. Quiero que piensen por un momento a las personas que ustedes le han aprendido en la vida, que han querido ir a una conferencia, que han querido ir a un concierto, que han querido ir a un libro, que han querido ir, que quieren aprenderle algo. Y le aprendes porque lo admiras. El alumno no aprende del maestro que no admira. Gánate la admiración, pero bájate a tu nivel. ¿Qué es más fácil?

47:37 Que tu hija suba tu nivel a tu contexto y a tus creencias a que tú te bajes a su nivel para que puedas entender cómo piensa, qué es lo que siente, qué es lo que está viviendo. Y entonces podemos hacer esa empatía. Y cuando se logra esa empatía, se logra esa comunicación, se logra esa comprensión, entonces hay una relación mucho más bonita con padres y con hijos. Cuando yo lo entendí, y te voy a poner un ejemplo para que lo puedas ver, lo aprendí con mis padres, los mejores maestros. A mi papá lo conocí a los 21 años. Llegó, me dijo, "Soy tu papá, mucho gusto". "Ah chócala". Me dio la vida, le vi las uñas y respiré.

48:23 Porque sus uñas eran igualitas a las mías. Me parezco a él, yo no me parezco tanto a mi mamá. No me parezco a mi familia paterna con la que crecí en ciertas partes. Entonces yo tenía muchas interrogantes, ¿por qué en Navidad a todos les daban regalos y a mí no me daban regalos? Porque ellos eran Domingues y yo era Serratos. Entonces cuando vi a mi papá, me dio tranquilidad. Ya sé de dónde vengo. Pero no lo quería, no lo amaba, no lo respetaba y por supuesto no tenía ningún tipo de admiración. Tienes cuatro hermanas y tienes un hermano. Ah, órale, quiero conocerlos. Qué padre, hasta ahí. Al cabo de los años, perdoné a mi papá. Dije, “yo te perdono, papá”. Porque yo puedo llegar a hacer lo que sea en la vida, pero si tú a mí no me das la vida, yo no estaría aquí. Chócala.

49:09 Pero el cariño, el amor, el respeto y la admiración se ganan. Pero yo lo había perdonado de a mentiritas. Porque en el fondo, cuando nació mi primera hija, Jimena, como tú, y la vi chiquita, tú me vas a entender. Y la ves, te caben en las manos, ¿se acuerdan cuando te cabían en las manos? Mi mente me dijo, pinche jefe, cabrón, ¿cómo me pudiste dejar así? Pero nunca le dije nada. Años después, recientemente, hace tres años, tenía yo ese detalle. Mi mamá tiene cáncer. Yo tenía muchas ganas de tener un regalo para mí. Yo no tengo ninguna fotografía hasta ese momento con mis papás. Dije, tengo que hacer.

49:55 Porque yo no me cuento las historias tristes, yo me cuento las historias bonitas. Yo quiero en la sala de mi casa a tener una foto con mis papás. Entre ellos tienen sus temas. Conseguí la foto en mi cumpleaños hace tres años. Tengo una foto con mis papás. Y es bien interesante porque yo estoy riendo en la foto y mi papá está volteando así por el lado y mi mamá por el lado. Un huevo los dos. Pero yo estoy con la foto de mis papás bien contento. Yo me cuento mi historia. Y dije, papá, gracias por la foto. ¿Qué puedo hacer por ti? Y mi papá me dice, “hijo, quiero que vayas a donde yo crecí.” A Arandas. Pero no quiero que vaya tu esposa, ni tu equipo, cámara. No quiero. Solo quiero nadie, ni tu suegra. Solo quiero ir tú, yo y mi nieta Jimena. Ah vamos. Fuimos. Pero quiero que me dediques tres días. No celular, no.

50:40 Quiero que estés conmigo tres días. Ahí voy con mi papá. Anduvimos entramos. Hay una tradición en su pueblo donde entras el domingo. Le llaman el domingo de los ausentes. Entras con una vela en una peregrinación. La dejas, te persignas y es tu forma de dar gracias. Le explicó la tradición a Jimenita, ella va con su vela bien contenta. Luego a la feria, nos fuimos a los cantaritos, los burritos. Todo muy bien. Mientras estaban en la feria, mi papá contento con la niña. En el templo hubo un momento donde la niña empezó a ponerse muy contenta rezando un padre nuestro y mi papá empezó a llorar. Y yo dije, pinche viejo ridículo, ¿por qué llora? Pero no le dije nada. Y luego dije, se parece mucho a mí. A mí no me vio crecer. Compartimos muy bonito. Yo el tercer día le pregunté a mi papá, ¿cómo te lo has pasado?

51:27 Han sido los mejores tres días de mi vida. Me contó cómo le pegaban a él, qué le hicieron, todo lo que le pasó en su vida, cómo pasó y por qué él era tan duro. Te voy a decir algo que pocas personas lo van a entender, pero todos lo entenderíamos en su momento. El amor tiene muchas definiciones. Mi definición favorita de amor para mí, y la aprendí de mi papá, amar tanto a una persona significa a veces irte, porque si te quedas, le haces más daño. Hay gente que dice, es que le di mis mejores años de vida, es un bastardo, es que me abandonó. De hoy donde estoy, tal vez no me fue tan mal.

52:12 Tal vez lo que mejor pudo haberme pasado en la vida es crecer en un internado. Y con esta historia que te estoy contando, en el tercer día mi hija le dice a su tata, ¡tata, tata, me columpias en un columpio! Nueve años, pedí yo que mi papá apareciera porque yo quería que me columpiara en un columpio. Veo cómo columpian el columpio. Se hace de noche y yo hice la pregunta, ¿a poco me voy a morir sin que mi papá me columpie en un columpio? Y lo agarré y le dije, papá, ¿cómo te lo has pasado? Muy bien, ¿verdad? ¿Me columpias en un columpio? Mi papá me contesta, el tiempo que quieras, hijo.

52:57 ¡Puta! No me hubiera dicho eso. Lo puse que me columpiara tres horas. Tres horas, por todos los años. Pero ¿sabes qué fue lo más bonito? Que después de una hora cuando se cansó me dijo, hijo, a mí tampoco, nunca me columpiaron en un columpio. Le dije, papá, pues véngase, que yo lo voy a columpiar. ¿Qué te estoy contando con esta historia? Y con el consejo de mi mamá. Tomó 38 años de mi vida que yo hiciera la primer pijamada con mi mamá, que me acostara a dormir con mi mamá, que mi mamá me leyera un cuento. Nunca me leyó un cuento. Entonces yo dije, si mi mamá se va a morir en su segundo cáncer, que la desahuciaron, ¿qué me hace falta por hacer con mi mamá?

53:43 Y es que me lea un cuento. Quiero saber qué se siente dormir con mi mamá. Me fui a Ensenada, vimos tres películas, me daba mucha pena porque no sabía cómo decirle a mi edad, “mamá, ¿puedo dormir contigo?” Ay, no sé, me daba como cosita. Y mi mamá muy sabia me dice, “hijo, tardaste mucho tiempo en pedirlo.” Una mujer muy sabia. Le conté un cuento por primera vez. Un cuento muy bonito. Y te puedo decir que cuando yo conocí a mis papás, y me empezó a ir muy bien, les construí su casa a cada uno, saqué adelante a mis hermanos, a cuatro les he pagado universidad, he ayudado mucho a mi familia, y pensaba que ahí estaba la satisfacción en la educación a los hijos, que es tu pregunta. Y no.

54:30 El segundo punto con esta historia es que te quiero decir, aparte de las admiraciones, nunca dejes de ser niña. Sé niña, porque tal vez la vida hoy te puso en una posición de mamá, hay que ser adulta y responsable. La vida es bonita divirtiéndose. Yo soy un niñote con mis hijas, y juego competencias, y juego Barbies, y soy el héroe de mis hijas, y trabajo mucho la admiración, pero no porque me convenga, porque también soy feliz. Interésate genuinamente por tus hijos. La gente sabe cuando realmente tienes un interés. Eso es lo que yo te diría. Y que lo estoy haciendo. No te diría nada que no haría para mis hijos. Tengo dos hijos. Gracias.

55:23 Hola, Jorge. Soy Fátima. Soy apasionada de la educación y pedagoga de profesión. Es por eso que quiero que nos compartas qué papel desempeñó la educación en tu vida, cómo lograste enfocarte, y cómo desafiaste todas las creencias limitantes. Creo que la educación, hay que darle el 50% del crédito. Y no quiero que se malinterprete con lo que voy a decir con esto. Porque me gusta dar una respuesta que tenga aplicación al futuro. Hay una estadística bien interesante que dice que más o menos el 72% de las carreras que hoy están estudiando los jóvenes como tú, en 15 o 20 años, no van a tener aplicación. Estamos en la tercera ola en los negocios. Es la inteligencia artificial. Llegó para quedarse. Una vez dicho esto,

56:09 el 50% del éxito que yo he tenido en la vida ha sido mi formación. Ha sido meterme a una estructura académica de aprender algo. Y tal vez la gente me dice, "Oye, Jorge, pero de tres maestrías y doctorados, ¿qué aplicas hoy en tus negocios? ¿Qué aplicas hoy en lo que tienes?" Te diré que solamente el 5%. "¿Y entonces por qué le das el 50% a la educación?" Claro, porque mientras estaba estudiando, no andaba de vago. No andaba teniendo malos pensamientos. Me estaban formando en una disciplina y en una estructura que se me hace el hábito de aprender. Y el juego en la vida se gana

56:54 cuando todo el tiempo estás aprendiendo cosas nuevas. La persona que piensa que hoy ya se sabe todas las respuestas, no se ha dado cuenta que ya le cambiaron todas las preguntas. Y eso es un consejo para las personas que tienen una carrera. "Ya terminé la licenciatura. Ya terminé la maestría. Ya terminé el doctorado. Ya tengo el máximo nivel de estudios. Ya, ya terminé." No, porque las preguntas van cambiando. Yo, por ejemplo, hoy me acabo de entrar. Estudié un doctorado en psicología y estoy apasionado de los conceptos porque mucha gente me pregunta esto que tú me dices. "¿Cómo lograste quitar las creencias limitantes? ¿Cómo quitaste los techos mentales?" La gente estamos llenos de creencias limitantes y de techos mentales. Y yo no me sentía con la congruencia.

57:39 Y dije, "Entonces voy a estudiar un doctorado en psicología y voy a hacer la carrera en psicología pues para aprender más”, para aprender más de estos temas porque yo hablo desde mi experiencia, de mi historia de vida. Entonces, recomiendo totalmente la educación, pero no recomiendo que le dejes el 100% a la educación. Déjale tu 50%. 50% te va a dar una estructura, te va a dar hábitos y te va a permitir crear sistemas que los sistemas que yo aprendí al día de hoy sigo aplicando para hacer mis conferencias. Lo sigo aplicando para el podcast, para hacer una presentación de negocios. Me sirve. Tienes una estructura y una persona con estructura es mucho mejor que una persona sin estructura. Entonces, para mí la educación es poderosísima,

58:24 pero que no nos engañemos y creamos que la educación lo es todo. Es el otro 50%. Acuérdate de las habilidades duras y de las habilidades blandas. Hay que dejarle el otro 50% a volverte mejor comunicador. Yo, por ejemplo, le enseño a mi hija que comunique. En igualdad de circunstancias, el que mejor comunica gana. Y contestando tu pregunta, ¿cómo logré yo quitar las creencias limitantes y los techos mentales? No fue en un día, no fue una semana, no fue un mes. Me tomó años. Pero me volví consciente que los tenía y los empecé a trabajar. Si hay una recomendación que yo puedo decir es bien importante que la gente vaya a terapia, que busque un psicólogo,

59:10 que busque una persona y que se trabaje. El día que yo decidí ir a mis 33, 34 años por primera vez a terapia, te puedo decir que fue realmente donde empezó el camino de quitarme todas esas creencias y esos techos mentales que yo tenía. Y yo nunca había ido a terapia. Y lo pregunto siempre en mis conferencias. ¿Quién de aquí va a terapia? El 50% levanta la mano y el otro 50% no. La gente pensamos que ir a terapia es para locos. Yo no estoy loco, yo he pensado así. ¿Por qué voy a ir a terapia yo? Si yo no estoy loco, si yo estoy bien. Entonces, te puedo recomendar un montón de libros y te puedo dar un montón de opiniones, pero busque ayuda. Ve a terapia y una vez que empieces en terapia, empieza en el camino de conocerte a ti mismo.

59:58 Conocerte también, que cuando te conoces a ti mismo, con eso basta. Tal vez después ya no necesitarás ir a terapia. Eso es lo que te puedo decir. Gracias por tu pregunta. Hola, Jorge. Soy Merit. Y mi pregunta es, ¿cuál es la importancia que tú le das a la resiliencia desde el internado? ¿Cómo dejaste atrás todo ese odio o rencor? Qué buena pregunta. Fíjate que cuando tocas el tema de la resiliencia, el odio y el rencor, ¿te acuerdas que compartí yo que hay una bola de fuego? Va. Que es ir, ansiedad, también métele ahí, odio, métele rencor.

1:00:43 Y está en el cuerpo. Creo que los seres humanos nos volvemos especialistas para esconder esa bola de fuego. Todos la tenemos. Yo la tenía grande, otros así, otros así. Pero cuando esa bola de fuego no se trabaja, te prometo esto, en algún momento te va a quemar. Cuando yo me casé, sabía lo que me había pasado. Mi hermano sabía lo que había pasado, mi hermana sabía lo que había pasado, y mi mamá. Pero era un secreto de familia. Las quemaduras, los abusos. Yo no le iba a decir a mi esposa. Oye, cuando estuve en un internado me dice, no, imagínate que ya no quisiera tener intimidad conmigo, ya no va algo, no, no, no. Entonces, ¿qué fue lo que hice? Congelé todos esos pensamientos. Sabía que había pasado cosas malas, pero no las tenía presente.

1:01:30 Después aprendí que cuando tienes procesos tan traumáticos como los que yo tuve, se congelan. Pero en la vida, tarde o temprano salen. Tengo mi primer fiesta de cumpleaños, y ahí me empecé a dar cuenta que algo no andaba bien. Porque como empecé a hacer lana, y nunca tuve una fiesta de cumpleaños, en el internado no había, dije olvídate olvídate. Entonces dije, voy a tener mi primer fiesta de cumpleaños. Soy fan de las Tortugas Ninjas. Y le dije a mi esposa, quiero las cuatro tortugas, y quiero una botarga de Splinter, y quiero que traigan brincolines, comida tres tiempos, mariachi norteño. Hice un fiestón, honor más grande que la boda. Pero lo que realmente yo quería, porque la fiesta no la disfruté,

1:02:15 era que la gente viera que yo tenía dinero. Quería que la gente viera que yo ya la había armado. No me la pasé tan bien en la fiesta. Quería que vieran, me molestaba cuando llegó el mariachi, y tran, tran, tran, todos en un futbolito que me prestaron, bañados en sudor, 28 empresarios, y un encabronado, y decía, ¿por qué? ¿Por qué no están en el mariachi? Me costó bien caro. ¿Por qué no bailan? Y no dejaba que ellos fueran felices. Y una persona me dijo, Jorge, creo que deberías de trabajar este tema, porque no te veo disfrutando tu éxito. ¿Y por qué me dices eso? Le dije, no te veo, te veo como con, si me lo permites, me lo dijo una persona de 72 años, si me lo permites, veo rencor y veo revancha en ti.

1:03:02 Este vince viejo, ¿qué va a saber? Dije, nomás faltó para que se le sacara de mi fiesta, pero era el abuelo de un invitado importante. A los meses, nos embarazamos de Jimena, mi primera hija, y pasé de ser el hombre más contento y afortunado, voy a ser papá, a ir manejando en López Mateos y escuchar una canción, una canción que cantábamos en el internado, siempre había canciones en el internado, las monjas nos entrenaban para cantar cinco canciones, a mí nunca me permitieron cantar, porque voy a subir una montaña, como ya te diste cuenta, como ya se dieron cuenta, canto muy feo. Esa canción la volví a escuchar años después manejando y todos los pensamientos y sentimientos

1:03:49 que tenía en el internado, se vinieron, los olores, los colores, los sabores, las heridas, me paré y empecé a vomitar. ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? Jorge, si tú eres exitoso. Terminó en una crisis de ansiedad de tres meses, me sentaba yo en los restaurantes, y el odio y el rencor, y empezaba yo a temblar, porque cuando entraba la gente decía, "Vienen por mí, vienen por mí, vienen por mí", empezaba, lo que me hicieron, me va a volver a pasar lo mismo, dejé de tener intimidad con mi esposa, me metí abajo de la cama, me tenían que sacar, yo no entendía, quemaba los brazos, sudaba, vivía con miedo, vivía con todo eso, empezaba a tener coraje, y me dijeron, "Tienes que ir a terapia". ¿Cómo voy a ir a terapia yo?

1:04:35 Pero yo ya no era funcional, y entonces voy a terapia. Y aquí fue la contestación a tu pregunta, ¿cómo fue que solté el coraje y el rencor? ¿Alguien de ustedes ha ido a terapia? ¿Todos han ido a terapia? ¿Alguien de aquí ha ido a terapia? ¿Alguien no ha ido a terapia? Les explico para las personas que no han ido a terapia. Llegas a terapia, te sientas en un silloncito, en una silla como esta, "Hola, ¿cómo estás? Hola, ¿quién te recomendó?" Te preguntan a veces, "¿Cómo te llamas? ¿Por qué viniste? Cuéntame". Una pregunta, y con una pregunta, basta para que te hagan, "No, pues es que cuando yo estaba en el internado". Una hora terminas llorando, te acabas una caja de Kleenex, te paras y le tienes que pagar. Pero no se siente mejor en el momento.

1:05:20 Siguiente sesión de terapia, Kleenex, tercera sesión de terapia, y en la tercera sesión de terapia dije, "A ver, en ese momento todo lo quería resolver con dinero, porque el que no tiene y llega a tener loco, se quiere volver". "Karina, yo quiero venir a terapia una vez diario, no una vez a la semana". "No, eso no se puede, porque eso es un proceso y tienes que ver". Y yo le pregunté eso, porque cuando entras a terapia, siempre te topas a dos personas, cuando sales y cuando entras. Yo le pregunté a la recepcionista, "¿Esta persona cuánto tiempo tiene viniendo a terapia?" Me dice, "Pues yo tengo nueve años aquí y él ya venía". "Yo no me voy a aumentar diez años aquí". Yo dije, "Tengo que acelerar este proceso". Ella me dijo que no se podía. Cuarta sesión de terapia.

1:06:07 "Karina", cuando pude dejar de llorar, "¿Cómo le puedo hacer para dejar de sentirme así como me siento?" Y me dijo, "¿Quieres quitarte el odio, el rencor, el coraje y la rabia que tienes dentro?" "Sí.” “Te voy a dar la respuesta, pero el noventa y tantos por ciento de las personas la conocen, pero no la quieren hacer". "Pero si haces esto, Sanas, dime, perdónate, no fue tu culpa y perdona a toda la gente que te hizo daño, y sanas.” "No, hombre, cuando me dijo eso, dije yo perdonar a... Les bajé todos los santos y todas las virgenes, yo les voy a perdonar, son unos tatatatatata".

1:06:52 Ah, pero en la vida se vale ser lento, pero no tonto. ¿Qué tengo que perder? Regreso con Karina y ahí está tu respuesta. El odio y el rencor se fue cuando decidí hablarlo. Cuando se lo dije a mi esposa, cuando se lo dije a mi socio por primera vez, y me fui seis meses a buscarlos a todos, y a todos los perdoné. A uno le pagué una operación de pierna, esa bola de fuego que te platico. Por mis hijas, que es lo que más quiero en este mundo, y mi esposa bella, que no la ha vuelto a sentir. A veces se quiere formar una pequeñita, como una canica, pero trabajó mucho y se va.

1:07:39 Pero yo tenía una pelota de básquetbol en todo mi cuerpo. ¿Cómo dejar el coraje, el odio y el rencor? Perdonándote, no fue tu culpa, pero más importante, aprendiendo a perdonar a quien te hizo daño. Ahí está la respuesta a tu pregunta. Se puede quitar el rencor, el odio y la susceptibilidad, pero el camino se llama aprender a perdonar. ¿Vale? Hola, Jorge. Mi nombre es Marisol Flores. En todo este proceso, hablaste acerca de sinergia y lo que es el trabajo en equipo. ¿Cómo podemos aplicar esto en nuestra vida diaria? Sabes que cuando yo empezaba y decía, bueno, uno más uno es igual a tres.

1:08:24 El todo es mayor que la suma de sus partes. El bien individual está en el bien común. Pero sabes que la gente no me entendía. Pero está bien fácil. A ver, si tú tienes una empresa que factura un millón de pesos y otra persona tiene una empresa que factura un millón de pesos, si se fusionan y facturan dos millones, uno más uno es dos, no hace sentido. Pero si su conocimiento, sus herramientas, sus habilidades, al fusionarse, hace que facturen tres, cuatro, cinco, seis, entonces existe sinergia. El todo es mayor que la suma de las partes. La sinergia es exponencial. Las matemáticas, no. Una gorra más una gorra son dos gorras.

1:09:09 Un pantalón más un pantalón son dos pantalones.

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