DIOS PRIMERO Y LO DEMÁS FUNCIONARÁ | Juan Pablo Lerman @vidaabundantecolombia

Juan Pablo Lerman www.youtube.com

Resumen Breve

Este video de Juan Pablo Lerman explora el principio de priorizar a Dios en todos los aspectos de la vida, basándose en el Salmo 37 y enseñanzas de Jesús. El mensaje central es que cuando Dios ocupa el primer lugar, todo lo demás encuentra su correcto funcionamiento. Se presentan cuatro principios clave para vivir esta verdad:

  • Vivir una fe íntegra, demostrando con acciones la confianza en Dios.
  • Cultivar una gratitud enfocada, apreciando la presencia de Dios por encima de las bendiciones materiales.
  • Mantener una oración de encomienda, entregando a Dios planes y decisiones.
  • Tener paciencia en el proceso, confiando en el tiempo y la voluntad de Dios.

Introducción: Dios Primero y lo Demás Funcionará

El mensaje se centra en el Salmo 37:3-5 y 7, que insta a confiar en el Señor, hacer el bien, deleitarse en Él y esperar pacientemente su actuar. Este principio no solo se encuentra en el Antiguo Testamento, sino que Jesús también lo enseñó en el Sermón del Monte (Mateo 6:33-34), enfatizando la importancia de buscar primero el reino de Dios y confiar en que Él proveerá. El error común es priorizar las necesidades antes que a Dios, invirtiendo el orden divino.

Vivir una Fe Íntegra

Para que Dios sea lo primero, es esencial vivir una fe íntegra, demostrando con acciones la confianza en Él. Esto implica elegir el camino correcto, incluso cuando parezca desventajoso. La verdadera prosperidad no se mide en riqueza material, sino en la capacidad de disfrutar lo que se tiene, sea mucho o poco, con alegría y en compañía de seres queridos. La fe íntegra se manifiesta al no comprometer los principios por conveniencia, confiando en que Dios proveerá.

Cultivar la Gratitud Enfocada

El segundo principio es cultivar una gratitud enfocada, deleitándose en el Señor y agradeciendo su presencia por encima de las bendiciones materiales. Esto se ilustra con la historia bíblica de la alimentación de las multitudes, donde Jesús suplió grandes necesidades con pocos recursos. La clave es reconocer que la mayor bendición no es lo que se recibe, sino quién está presente: Jesús. Aprender a agradecer a Dios en medio de las dificultades, reconociendo su compañía constante, transforma la perspectiva y permite valorar su presencia por encima de las circunstancias.

Mantener la Oración de Encomienda

El tercer principio es mantener la oración de encomienda, entregando a Dios planes y decisiones. Encomendar es renunciar al control y permitir que la voluntad de Dios prevalezca. Jesús enseñó esta oración en Mateo 6:9-10, pidiendo que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo. La oración de encomienda pone los planes de Dios por encima de los propios, facilitando el manejo de la frustración cuando las cosas no salen como se esperan. En lugar de frustrarse, se confía en que Dios tiene un plan mejor.

Tener Paciencia en el Proceso

El cuarto y último principio es tener paciencia en el proceso, confiando en el tiempo y la voluntad de Dios. Salmos 37:7 insta a permanecer quieto en la presencia del Señor y esperar pacientemente su actuar, sin inquietarse por la prosperidad de los malvados. Es fundamental recordar que se logra más esperando en Dios que desesperándose en las propias fuerzas. Dios tiene un tiempo determinado para traer respuesta y solución, y la tarea es ponerlo a Él en primer lugar, confiando en que Él dirige los pasos y sostiene de la mano, incluso en los momentos más difíciles.

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Transcript

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0:02 Y hoy vamos a hablar de un tema muy especial. Es una palabra que se encuentra basada en un texto del Antiguo Testamento, un salmo de David que quiero que leamos con mucho detenimiento. Salmos capítulo 37 versos 3 al 5 y luego me pasaré al verso 7. Dice así la palabra del Señor. Léalo conmigo. Confía en el Señor y haz el bien. Entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás. Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón. Entrega al Señor todo lo que haces. Confía en él y él te ayudará. Ahora pasemos al verso 7,

0:47 por favor, que dice, "Quédate quieto en la presencia del Señor y espera con paciencia a que él actúe. No te inquietes por la gente mala que prospera, ni te preocupes por sus perversas maquinaciones. Amén y amén." Amén. Y este verso es un verso muy especial que el Señor me regaló para soportar el mensaje que hoy vamos a escuchar. En este día plantó una palabra en mi corazón que la hemos titulado de la siguiente manera: Dios primero y lo demás funcionará. Necesito que levante la mano exactamente como está el muñequito y lo va a repetir conmigo fuerte la cuenta de tres. 1 2 3. Dios

1:33 primero y lo demás funcionará. ¿Cuántos dicen amén? Amén. Este principio puesto en la palabra, en el verso que acabamos de leer, no solamente el Señor nos lo regaló en el Antiguo Testamento, también lo dijo en el Nuevo Testamento. Si me lo permite, quiero que escuche las palabras de Jesús cuando enseñándole a sus discípulos a orar a las personas que estaban con él en uno de los sermones más importantes de toda la Biblia, el sermón del monte, les dijo lo siguiente. Mateo capítulo 6 verso 33 al 34. Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey y que hagan lo que él les pide. Dios les dará

2:18 a su tiempo todo lo que necesiten. Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día. Cuando se trata de vivir, de transitar de los diferentes retos que tenemos, a veces lo que más buscamos es estabilidad, paz, seguridad o simplemente la respuesta a lo que hoy nos está llenando de intriga y de dificultad. Pero mi propuesta a través de este mensaje es que de manera muy detallada usted se enfoque en cómo la palabra prioriza a Dios antes de lo que

3:03 necesitamos. ¿Cuál es nuestro error? Que vivimos al revés. Priorizamos lo que necesitamos y después buscamos al Señor. Míreme a los ojos y escuche lo que le voy a decir. Cuando Dios es lo primero, lo demás va a funcionar. Pastor, mi hogar está hecho pedazos. Que Dios sea lo primero y su hogar va a funcionar. Pastor, es que mi vida económica está pasando por diferentes retos y desafíos. Pon a Dios de primero y lo demás va a funcionar. Pastor, es que estoy en medio de la adolescencia de mis hijos. Esto me ha golpeado. No sé cómo darle manejo a su rebeldía. No sé cómo darle manejo a esos deseos con los que está batallando. Pon a Dios primero y tus hijos van a salir adelante. Alguien tiene que decirme amén

3:49 si me está entendiendo. El problema es este. Una cosa es decirlo y otra cosa es hacerlo. Si va a aplaudir a Dios, dele con ganas que aquí somos bullosos. ¿Sí o no, pastor? Escuche esto. Decir que Dios es lo primero es una cosa, vivirlo es el verdadero reto. Usted puede decirle a su esposa es lo más importante para usted, pero una cosa es lo que usted dice y otra cosa es lo que usted demuestra. ¿Cómo le va a decir a usted a su esposa que ella es lo más importante para usted si usted es feliz viendo mujeres casi desnudas en las redes sociales? Hagan así, digan, "Mire, aquí es donde se empieza a

4:35 complicar la prédica, pero si usted sabía cómo era yo, ¿para qué me invitó?" Decirlo es fácil, vivirlo es el reto. Y hoy te voy a enseñar por la palabra cómo lograr vivir de tal manera que Dios sea lo primero en mi vida. Así que permítame irme directo al primer punto para que aprovechemos el tiempo. Para que Dios sea lo primero, lo que necesitamos inicialmente es vivir una fe íntegra. Vamos a repetirlo a la cuenta de tres. 1 2 3. Léalo. Vive una fe íntegra. Vamos más fuerte, iglesia. 1 2 3. Vive una fe íntegra. Vamos al versículo. Note esto. Confía en el Señor y haz el

5:22 bien. Entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás. Quiero que me mire los ojos, pero también quiero que detalle lo que dice la palabra del Señor. ¿Cuántos de nosotros anhelamos esa seguridad? ¿Cuántos de nosotros anhelamos eso que la palabra llama prosperidad? Y cuando hablo de eso que la palabra llama, es porque este es un buen momento para decirles que aborrezco el evangelio de la prosperidad. Estoy en contra de los mercaderes de la fe. Estoy en contra de hombres que se paran a llenar a la gente de promesas para sacarles el dinero de los bolsillos. Estoy en contra de la gente que dice que si tú no llevas dinero, Dios no hace nada. Mi Dios no se compra con dinero. Mi Dios es un Dios fiel, poderoso y misericordioso con aquellos

6:09 que le temen, lo honran y le aman. Gracias por ese amén del que lo cree hoy aquí. Pero ellos se encargaron de desdibujar el concepto de la prosperidad. Y tristemente mucha gente cree que próspero es ser millonario. Próspero es tener riqueza. Hoy le voy a decir, la Biblia dice, "Amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud así como prospera tu alma." La verdadera prosperidad no es tener mucho, la verdadera prosperidad es disfrutar más. Y la verdadera capacidad de disfrutar me tiene que llevar a mí a entender que esa prosperidad, póngame en el versículo, por favor, muchachos, esa prosperidad de la que el salmo habla no tiene que ver

6:56 con cuánto tengo, sino con cuánto me alegro con lo que tengo, sea mucho, o sea poco. A veces nos gozaremos con un buen pedazo de carne, con papa rellena de crema ágaria con bacon, tocineta, cebollín. Alguien grite, "¡Amén!" que estoy alborotando el hambre en el culto, que me tiro en esta mesa. Pero a veces la alegría será con un poquito de arroz con huevo y unos cuantos tomates y un buen vaso de aguapanela o un vaso de Coca-Cola fría que suda el vaso. Pero sabe cuál es la alegría. No que tanto hay, sino con qué alegría me lo como. Hermano, ¿usted de qué le sirve un manjar con su familia peleado, solo,

7:41 separado? No, yo quiero que el Señor me dé mucho, me dé poco, pero disfrutando la vida que él me ha dado. Eso es prosperidad. Ese es el regalo. Que alguien anhela esa bendición para su vida. Que pueda decir, "Pastor, en la abundancia, gozoso. En la escasez gozoso. Con mucho gozoso. Incómodo, gozoso. Porque tengo a Dios y con Dios me gozo todas las etapas y todas las circunstancias de mi vida. ¿Alguien grite? ¡Amén! Amén. Así que vuelvo a preguntarles, ¿cuántos quieren seguridad y esa prosperidad la que les estoy hablando? Amén. Ay, bajó el amén. Dije, "¿Cuántos quieren eso?" Amén. Pues mire que antes de llegar a eso, primero tiene que pasar por aquí. Está

8:27 conmigo. Confía en el Señor y haz el bien. Eso se llama fe íntegra. Usted puede decir que cree en Dios, pero hay momentos en los que usted demostrará que tanto cree en Dios, no con sus palabras, sino con sus actos de integridad. teníamos un contador en la familia y me llamó y me dijo, eh, don Juan Pablo, vamos a hacer la declaración de renta. Le dije, "Claro que sí." Le mando lo que debe pagar. Cuando llegó lo que debía pagar, yo dije, "Ay, bendito." ¿A cuántos les ha pasado eso? Ah, no, a nadie. Disculpen. Qué pena. Qué pena. Pues tanta escasez acá arriba. ¿A cuánto les ha pasado eso? Algunas dijeron, "Ay, todo eso. Levante la mano y yo los veo." Eso es. Entonces yo hice ahí. Y él me dijo, "Oh,

9:14 la otra es que digamos esto aquí y tendría que pagar tanto." Y le dije, "¿Y qué es lo que tengo que decir?" No, que esto y que lo otro. Ah, o sea, mentir. Y él me dice, "Eh, pues usted me está diciendo que yo tengo que mentir y que si miento voy a pagar menos." Pues sí. Y le dije, "Pues no sabe por qué. Porque si Dios me dio para tener, me va a dar para pagar también. La fe íntegra no se quiebra ante la trampa. La fe íntegra no se quiebra ante la posibilidad de salir con un problema siendo algo indebido. Es más, déjeme regalarle una frase y es esta: Si tu mejor opción para resolver un problema es hacer algo indebido, entonces

9:59 necesitas la fe íntegra. Lo vuelvo a repetir. Si en el problema que usted está viviendo hoy, su mejor opción es hacer algo indebido, ahí es donde sale a flote la fe íntegra. Pastor, es que mi relación sentimental está muy mal porque yo decidí poner a Dios primero y le dije a esa lagartija que si ya no más, que ya yo no vuelvo a fornicar más. Entonces él me dijo que me va a dejar, que se va a ir con otra. Entonces yo no sé, pastor, si vuelvo o no vuelvo con él. Ahí es donde necesitas una fe íntegra. ¿Qué es la fe íntegra? mirarlo a los ojos y decirle, "Si tú no eres capaz de darle el primer lugar a Dios, menos me lo vas a dar a mí. Así que si no te sirvo, no me sirves. Sigue adelante tu camino, porque significa que por muy buen partido no eres el hombre que Dios tenía para mí." El día que tú cambies a Dios

10:46 por una persona, ese día esa persona te va a cambiar por otra. Pero cuando encuentres a alguien que honre a Dios y que ponga Dios en el primer lugar, ese día te vas a dar cuenta que el que respeta a Dios también te va a respetar a ti. ¿Dónde está ese amén del que me está entendiendo hoy aquí? Pon a Dios primero y lo demás va a funcionar. ¿Quieren escuchar una historia? Sí. Y así no diga sí, se la voy a contar porque es mi prédica. Yo salí en el carro y en mi ciudad había una restricción de pico y placa. Cambió el día, pero yo no me acordaba. Entonces, yo me fui en mi carro y de repente voy pasando por un lugar y una gente de tránsito me paró y me dice, "Señor, ¿usted sabe lo que hizo?" Le dije, "No." Y me dice, "Usted salió en

11:32 medio del pico y placa, usted no puede andar hoy así." Y le dije, "Señor, le pido que me perdone." Y me dice, "El problema es que usted tiene que pagar esta multa. El carro se le va a ir a patios porque eso va inmovilización y además va a ser complejo para usted o qué hacemos. O, ¿qué hacemos? Usted entiende el lenguaje, ¿verdad? Usted lo entiende, ¿cierto? Ah, sí, porque es que uno no es bobo, uno sabe. Uno sabe. Y entonces yo le dije, "Señor a gente, lo que pasa es que yo soy pastor, yo soy cristiano y pagar un soborno es pecado, es ofende al Señor." Y él me dice, "Amén." Así es.

12:20 Entonces, yo no le puedo pagar a usted un soborno porque eso es algo ilegal, eso es algo indebido. Me dice, "Sí, así es. La única es que me perdone." Y yo guardo este carro, yo no lo vuelvo a hacer. Y me dijo, "Listo." Váyase, "Usted es un buen señor, usted es un buen tipo." Yo le dije, "Gracias." Y me fui con una felicidad y dije, "Señor, gracias porque no tuve necesidad de hacer algo indebido para resolver un problema. Me mantuve en lo correcto y tú me ayudaste. Pasaron los meses, yo iba con mi hijo a la celebración de su cumpleaños, lo había llevado a la peluquería, tenía porque él sí tiene pelo, lo había llevado a la peluquería, íbamos a ir a la a la celebración, llegamos a un semáforo y no había nadie, pero nadie ahí y yo tenía afán. Entonces, me dieron ganas de pasarme el semáforo. ¿Hay

13:06 alguna hay alguna persona aquí que haya hecho lo mismo alguna vez? Yo sé que la alcaldesa está aquí, pero ella está mirando para adelante. No se preocupen. ¿Alguien alguna vez lo hizo? Levante la mano, por favor. Levante las dos para que se vean más. Jehová los perdone, tenga misericordia de ustedes como la tuvo de mí. Me pasé el semáforo porque no había nadie, gente de tránsito apareció de la nada y me pitó. Pi pi pi pi. Yo paré bajo el vidrio y me dice, "¿Usted sabe lo que hizo?" Y le dije, "Sí, Señor, perdón." Y me acordé que Dios ayuda al que hace las cosas con integridad y me dijo, "¿Y esta es la multa más cara? Pasarse un semáforo es un peligro. Mire, va a tener

13:52 que pagar o qué hacemos." Y yo le dije, me acordé y yo dije, "Señor agente, yo soy pastor. Yo soy cristiano y yo no puedo sobornar. La única es que usted me perdone porque o si no tengo que pagarlo." Y me dijo, "Es que lo tiene que pagar porque ya se lo hice. No me sirvió para nada. Aparentemente hay momentos donde hacer lo correcto no te librará de asumir la responsabilidad. Pregúnteme por qué. ¿Por qué no? Pregúnteme con chisme, por favor. ¿Por qué? ¿Sabe por qué? Porque hay momentos en donde Dios lo que está buscando es probar tu integridad, no para darte bendiciones, sino para darte lecciones. Y las lecciones también son bendiciones.

14:40 La fe íntegra te enseña que hay personas con las que no deberías hacer negocios. La fe íntegra te enseña que hay personas con las que no deberías involucrarte sentimentalmente. La fe íntegra te enseña que hay mesas en las que tú no te debería sentar. La fe íntegra te enseña que hay personas que deberías sacar de tu vida. La fe íntegra te recuerda que cuando Dios es lo primero para tu vida, él va a alejar de tu vida cosas y personas que te iban a dañar. Pero benditos sean aquellos que aprenden a honrar a Dios y dicen, "Para mí lo primero es Dios, lo demás puede esperar." Cuando vives de esa manera, los cielos se abrirán para ti. Porque Dios no bendice a los grandes, Dios levanta a los fieles. Alguien grite, "¡Amén! Amén. Si lo cree, por favor, fe íntegra.

15:29 Ahora, déjeme hablarle del segundo principio y es este. Cultiva la gratitud enfocada. Repítalo conmigo fuerte a la cuenta de tres. 1 2 3. Cultiva la gratitud enfocada. Vamos a la Biblia. Dice Salmos 34:7, "Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón." Volvamos al verso otra vez. 1 2 3. Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón. Note que el patrón se repite. Lo más importante para nosotros no es lo primero, es lo segundo. Él te concederá los deseos de tu corazón. Muchos de nosotros nos presentamos delante de Dios con nuestros deseos. Señor, podrías hacer esto, podrías permitir esto, podrías traer esto, anhelo esto, quiero esto, dame

16:15 esto, por favor. ni siquiera es para mí, es para los demás, es para bendecir. Tenemos anhelos y tenemos deseos y se transforman en una especie de ruta, en una especie de mapa para seguir. Pero qué interesante que el salmista otra vez vuelve a usar el mismo patrón y dice, "Los deseos no son lo primero. Lo primero es deleitarse en el Señor. Porque si Dios es lo primero, lo demás funciona." Ahora, ¿qué significa deleitarme en el Señor? Deleitarme en el Señor implica aprender a agradecer que él está conmigo. A veces queremos agradecer lo que Dios nos va a dar y no que él esté con nosotros. Hay

17:00 un texto en la palabra muy interesante. De hecho, quien nunca se ha leído la Biblia de manera consecutiva podría confundirse porque parecen una historia, pero en realidad son dos. Es la alimentación de las multitudes. El Señor se encuentra con 5,000 personas sin contar niños y mujeres y le dice a sus discípulos, ellos le dicen, "Señor, despacha a la gente porque se está haciendo tarde, esta gente le va a dar hambre y no tenemos con qué darles." Y él les dice, "Denles de comer ustedes." Ellos dicen, "Pero, ¿de a dónde? Si no más tenemos aquí unos panes y unos peces." Y el Señor pide que los traigan, los toma en sus manos, los levanta, ora, los bendice, los reparte y conforme ellos empezaron a repartirlo, se empezó a multiplicar y al final sobran 12 canastas llenas. Cuando lees la Biblia

17:48 en orden, te vas a encontrar que tan solo unos capítulos después sucede algo parecido, pero esta vez no eran 5,000, esta vez eran 4,000 personas. Y Jesús les vuelve a decir lo mismo, denle de comer ustedes. Y dice, "Señor, pero mira que hay poquito pan, no hay casi nada." Y él dice, "Denle de comer ustedes." Vuelve a hacer el mismo proceso, bendice lo poco que había y las multitudes terminan comiendo. Quiero que escuche este patrón. Ellos se van luego en una embarcación y cuando iban en medio de la embarcación, el Señor les dice a ellos que se cuiden de la levadura de los fariseos. Ellos pensando que Jesús estaba hablando de comida, les dicen, "Ay, no trajimos pan." Y como el Señor conocía los pensamientos, los regaña y les dice, "¿Ustedes creen que yo estoy hablando del pan?" Yo no estoy hablando del pan. Yo quiero que recuerden esto.

18:35 Se olvidaron que cuando había esa multitud, con poco todos fueron alimentados. ¿O se olvidaron de los 4000 que también se alimentaron, aunque había poco? Míreme a los ojos y escuche el patrón. Jesús hizo que una gran necesidad se supliera con pocos recursos. Otra vez, Jesús hizo que una gran necesidad se cubriera aunque habían pocos recursos. ¿Está conmigo? Amén. Porque lo más importante no es cuánto tengo, es si Jesús está conmigo. Cuando tú eres agradecido con Dios, vas a recordar que Jesús es capaz de cubrir

19:23 una gran necesidad, aunque tengas pocos recursos. Si él está contigo, lo vuelvo a repetir, si tienes una gran necesidad, aunque tengas pocos recursos, lo más importante no es cuánto tienes, lo más importante es que Jesús esté contigo. Por eso, iglesia, aprender a cultivar un agradecimiento enfocado es poder decir, "Señor, estoy pasando por esta enfermedad, pero tú estás conmigo. Estoy pasando por este problema en mi hogar, pero tú estás con Alguien tiene que decirme amén si me está entendiendo. Estoy pasando por esta prueba. Mi alma está siendo golpeada, mi vida laboral está siendo golpeada, mi nombre está siendo golpeado. Pero aunque tenga pocos recursos, te voy a dar gracias porque tú estás conmigo. Cuando vives de esa manera, te vas a dar cuenta que la

20:09 bendición no es lo que tienes, es quién está contigo. Y hoy vengo a decirte, Jesús prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Alguien alabe a Cristo y dígame, "Amén si me está entendiendo." En el año 2023, el Señor me llamó como evangelista a las naciones a ir a predicar la palabra a lugares que yo jamás imaginé que iba a llegar. Y lo más difícil de todo esto era el tiempo con mis hijos. Pasé de estar todos los fines de semana con ellos a tener que disfrutar entre semana y solo un fin de semana al mes, poder salir con ellos no era fácil. Y en un acto compensatorio creí que lo mejor era llevarles regalos

20:55 cada vez que me iba y eso empecé a hacer. Ellos se alegraban cuando yo llegaba, pero luego como del quinto o sexto viaje pasó algo muy particular. Cuando yo estoy en el aeropuerto llegando, mis hijos me ven y Anita, mi hija chiquita, dice, "Llegaron mis regalos." Y salió corriendo a abrazar la maleta, no a mí. Y a mí no me gustó. Entonces, yo tomé la decisión que al otro viaje no les iba a llevar nada. Y entonces, cuando llegué, papi, ¿qué me trajiste? Y le dije, "Nada, llegó papá." Y Anita dijo, "Gracias."

21:40 Nos fuimos a un centro comercial en la tarde. Les dije que quieren comer. Les compré lo que quisieron de comer. Después nos fuimos a un lugar a jugar, a saltar. Di, "¿Quieren?" "Sí, vamos." Después, "¿Quieren ir a cine?", "Vamos." Y en la noche, mientras se acostaban a dormir en cada uno en su camita, puse mi mano sobre ellos orando antes de descansar y les dije, "Hoy les voy a enseñar algo. Si papi llega, a ustedes no les va a faltar nada. La bendición más grande no es lo que papi traiga, es que papi esté aquí." Ellos entredormiditos sonrieron, me dijeron que me amaban y se quedaron dormidos. Lo que no sabían era que era la última vez en la que yo les iba a llevar un regalo cada vez que viajaba. Así que la siguiente vez cuando llegué

22:26 de viaje, ellos, "Papi, ¿llegaste?" "Sí, llegué yo." Y Jerónimo, cuando llegamos a la casa dijo, "Papá, ¿puedo abrir la maleta?" Cosa que nunca hace. Claro, ábrela. Abrió la maleta, revisó todo y le hace Anita esto. Le dice, "El regalo es él. Pues sabe qué es lo que le quiero enseñar? Cuando Dios quiere que usted lo valore a él más que lo que usted le está pidiendo, él se le aparece con la maleta vacía. Señor, ¿podría sanarme esta enfermedad? Y él viene y le dice, "Llegué yo. Señor, ¿podrías devolverme la alegría en mi hogar que está hecho pedazos?" Y Dios se sienta en la sala de su casa que le

23:13 ha visto llorar y le dice, "Tranquila, llegué yo. Señor, ¿podrías, por favor hacer que esa persona que me está debiendo ese dinero que tengo tiempo esperando que me pague, me pague?" Y Dios con una sonrisa dice, "Tú tranquilo, yo estoy aquí contigo, Señor, eso que estoy anhelando en mi corazón, ¿cuándo va a llegar?" Y él dice, "No pongas tu mirada en lo que te falta. Agradece que yo estoy aquí." Y por eso, aunque has pasado por momentos de dificultad, si tan solo volteas a mirar atrás, vas a comprobar que ni el peor momento de escasez te ha faltado lo necesario y lo suficiente. Porque quiero que escuches esto. Cuando aprendes a agradecer a Dios, te vas a dar cuenta que tu riqueza y tu tesoro no es lo que él te puede dar, sino que él esté

23:59 contigo. Yo quiero que alguien levante su mano y le diga, "Señor, aprende. Enséñame." Vamos, dile, "Enséñame a agradecer que tú estés conmigo y aunque no venga lo que quiero, que yo pueda alegrarme con que tu presencia esté conmigo." Alguien dígame amén y alabe al Señor si lo cree, por favor. Agradece a Dios por todo. Él da bendiciones para alegrarnos y lecciones para mejorarnos. Hay gente que dice, "Pastor, ¿cómo voy a agradecerle a Dios con esta pérdida?" Tal vez esa pérdida es la mejor lección que tú podías aprender en esta temporada. Pastor, ¿cómo voy a agradecerle a Dios en medio de esta noticia que me quedé sin empleo? Tal vez esa noticia de inestabilidad es el mejor

24:45 terreno para que tú entiendas que llegó la hora de que no le sigas trabajando a otros, sino que creas en el proyecto que Dios te dio a ti. Creas en los planes que hace años dejaste empolvados y los vuelvas a sacar. Y recuerdes que tu provisión no es la seguridad que el hombre da. Tu provisión es poner a Dios en el primer lugar y saber que el que lo tiene a él no le faltará nada. Yo no sé a quién le estoy hablando, pero sé que a alguien Dios le está hablando. Sé agradecido en toda situación. Vamos con el tercer principio y es este. Para aprender a poner a Dios primero, necesitamos mantener la oración de encomienda. Repítalo conmigo fuerte, por favor. la cuenta de tres. 1 2 3. Mantén la oración de encomienda

25:33 por nuestros compromisos ministeriales. Algunos viernes yo salgo de viaje con mi esposa. Cuando eso sucede, mi hijo mayor, que está en un equipo de fútbol debe ser recogido del colegio antes de la hora acordada. Esto se llama encomendar. Yo llamo a una persona de toda mi confianza y le digo, "¿Podrías, por favor ir al colegio para recoger a Jerónimo y llevarlo hasta su entrenamiento? Lo que estoy haciendo con ese acto es encomendarle a esa persona mi hijo, lo más sagrado que tengo." Ahora, ¿qué pasaría si yo despego en el avión y digo, "Ay, no le avisé a Daniel que recogiera a mi hijo?" pues no lo va a hacer porque no puedes encomendar si en tu vida no hay oración.

26:21 ¿Cómo le encomiendo a Dios, mi vida? Lo encomiendo a través de la oración. La oración es el momento en el que le digo, "Señor, esto que quiero, esto que estoy pensando, esto que anhelo, lo entrego en tus manos." Permítame mostrar lo que dice la Biblia, por favor. Salmos 37:5 dice, "Entrega al Señor todo lo que haces, confía en él y él te ayudará." Este mismo verso en la versión Reina Valera, mucho más fácil de recordar para algunos, dice, "Encomienda a Jehová tu camino, confía en él y él hará." Encomendar es literalmente decirle, "Señor, este día lo pongo en tus manos. Este proyecto lo pongo en tus manos.

27:08 Esta decisión la pongo en tus manos. Usted no puede encomendar si antes no aprende a orar. De hecho, Jesús nos enseñó la oración de encomienda. Permítame mostrársela en Mateo capítulo 6 verso 9 al 10 que dice, "Por eso ustedes deben orar así. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino y mire esta frase, léalo conmigo fuerte abajo. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Encomendar es renunciar. Y quiero que lea esta frase. La oración de encomienda pone los planes de Dios por encima de los míos. Usted aprenderá que cuando usted encomienda sus planes en

27:54 las manos del Señor, usted podrá lidiar más fácilmente con la frustración de las cosas que no se le dan. Permítame explicárselo. Cuando usted traza un plan, usted se ilusiona, usted se emociona, usted se llena de expectativa, usted le pone todo el empeño a ese plan que usted tenía. Pero si por alguna razón eso no se da, automáticamente viene la frustración. Ay, pastor, yo quería que eso se diera. Yo fui, metí los papeles a la embajada, oré, le pedí al Señor por la visa en la IA en chat GPT, le dije, "Chat GPT, ponme al lado de Mickey." Y tengo la foto al lado de Mickey, "Pastor, salía está guapo, usted me viera." Y yo estaba pidiéndole al Señor y justo fui a la embajada y me la negaron, pastor. Y yo le metí plata a

28:41 eso, le metí la visa hasta mi suegra y a todos. Yo creo que fue por eso que me la negaron. Y empieza la decepción, porque cuando te ilusionas en un plan y el plan no se da, viene la frustración. Ahora, cuando el plan lo encomiendo en las manos del Señor, mi oración es esta, Señor, yo quiero esto, pero estoy abierto a lo que tú quieres. Entonces, si por alguna razón lo que tú le encomendaste a Dios no se da, en lugar de frustrarte, tú estarás diciéndole, "De algo me estarás guardando. Tal vez no es el tiempo, pero vine a decirle a alguien en esta iglesia y en este lugar, lo que Dios no permite para tu vida es porque tiene algo mejor y más grande

29:27 preparado para ti. Alguien tiene que decirme amén si me está entendiendo, encomiéndalo. Guarda esta frase en el corazón. Dios siempre ayuda al que se deja guiar. Amén. Amén. Otra vez, Dios siempre ayuda al que se deja guiar. Amén. Amén. Pero el que no se encomienda a Dios, se encomienda sus planes. Por donde voy voy. Y cuánta gente por no encomendar algo en Dios, le salió mal, perdió dinero, perdió posibilidades, se le cerraron puertas solo porque no aprendiste a encomendar tus proyectos en el Señor. Decir que Dios es lo primero es fácil, pero ponerlo a él en el primer lugar, ese es el reto. Dígale, "Señor,

30:14 esto es lo que mi mente me ha dicho que puedo hacer. Esto es lo que mis consejeros me han dicho que puedo hacer. Esto es lo que mi intuición me dice que debo hacer. Pero yo encomiendo esta decisión en tus manos. Si es tu plan, tráeme confirmación. Si es lo que tú quieres, tráeme dirección. Y si Dios se te atraviesa y te dice, "Para con esa relación que no te conviene." No tengas miedo a obedecer al Señor. Si el Señor se te atraviesa y te dice, "Para con esa decisión que no te conviene." Pero es que si paro voy a perder. Es preferible perder por obedecer que ganar desobedeciendo. El que pierde por obedecer va a ver la bendición de Dios. El que gana desobedeciendo va a perder aquello que tanto amó y tanto anheló por sacrificar la voluntad de Dios.

31:01 Y yo no estoy bravo, yo predico así. Pero he llegado al último punto de esta palabra. Aquí es donde necesito que el hermano del piano venga y me ayude. Por favor, mándemelo. Bendito sea el Señor. Hijo, ya sabes, como si un perro viniera detrás tuyo. Cuarto principio y último principio. Le le parece bien si recapitulamos aquí. La palabra de hoy se llama Primero Dios y lo demás funcionará. Y le dije que hoy íbamos a aprender cuatro principios que nos iban a enseñar no a decir que Dios es lo primero, sino a vivir de tal manera que realmente él sea lo primero. El primer principio que

31:46 aprendimos hoy es que debemos tener una fe íntegra. Es decir, confío en Dios. Así lo que tenga que hacer me vaya a perjudicar solo por hacer lo correcto. El segundo principio que aprendimos es que debemos cultivar una gratitud enfocada. Fue el momento en el que te enseñé que mientras no entiendas que la bendición no es el deseo cumplido, sino la presencia de Dios, no aprenderás a agradecer los momentos difíciles. Hay momentos donde Dios quiere que le des gracias porque él está contigo, aunque las maletas estén vacías. Gratitud enfocada. Señor, no entiendo por qué permitiste esto, pero gracias. No entiendo por qué llegó esta

32:31 enfermedad, pero gracias. No entiendo por qué mi cuerpo fue golpeado con esa noticia de cáncer, pero gracias. No entiendo por qué estoy batallando tanto en mi hogar, pero gracias. Me enseñaste que tú no solamente bendices con bendiciones, también bendices con lecciones. Y tal vez en medio de este dolor, algo, algo estoy aprendiendo. El tercer principio que te acabo de enseñar es que debemos mantener la oración de encomienda y es no irnos metiendo a la carrera nuestros planes, sino hacer un alto y decir, "Señor, pongo este plan en tus manos, que se haga tu voluntad y no la mía." Y esa oración cobra mucho sentido cuando justamente Dios no hace tu voluntad, sino que hace la de él. A veces duele,

33:19 pero quien pone a Dios en el primer lugar puede estar seguro que si el Señor decidió que iba a llevarse ese ser querido y no lo iba a sanar, él tiene un plan contigo y no te va a desamparar. Y ese ser querido que falleció por esa enfermedad, hoy se encuentra gozando de la presencia del Señor. Porque Dios quería recordar de que lo más importante no es la vida en esta tierra, sino la bendita eternidad donde preparó morada para nosotros. Dios siempre tendrá algo que enseñarnos. No desprecies los planes que él activa cuando desactiva los tuyos. Por el cuarto y último principio es este. Ten paciencia en el proceso. Esto sí es bien difícil. Y el verso lo dice. Salmos 37:7 dice, "Quédate quieto

34:06 en la presencia del Señor." Quiero que por favor escuche no lo que le estoy diciendo, sino lo que el Espíritu Santo le va a decir. Porque aquí hay gente que después de lo que va a escuchar, en unos instantes, va a frenar planes que tenía listos. Voy a hacerlo. Le voy a responder, voy a contraatacar, me voy a defender. ¿Está listo para lo que el Señor le va a decir? Amén. Quédate quieto en la presencia del Señor y espera con paciencia a que él actúe. No te inquietes por la gente mala que prospera, ni te preocupes por sus perversas maquinaciones. Si algo genera desesperación,

34:53 es ver que a otros que están viviendo mal les va mejor que a usted que decidió vivir bien. Pero no se desespere. Es más, regalo esta frase, lograrás más esperando en Dios que desesperándote en tus fuerzas. ¿Sabe cuántas personas yo he conocido que están endeudadas hasta el cuello porque se desesperaron y fueron a resolver en sus fuerzas lo que Dios podía resolver en oración? ¿Sabe cuántas personas vi que echaron a perder su matrimonio porque salieron a correr en sus fuerzas y en su desesperación a hacer cosas que Dios nunca les mandó a hacer? ¿Logras más esperando y diciendo, "Señor, decido quedarme quieto, soltar mis armas y abrirme a tu voluntad para que hagas lo

35:40 que tú quieres?" Hay momentos tan difíciles que contamos los días y las horas para que se terminen. Hay temporadas tan duras que nuestra oración es solamente decirle, "Dios, sí, yo sé que tú eres bueno. Yo sé que tú eres fiel, yo sé que tú eres poderoso, pero tan solo dime cuándo va a pasar este desierto." Hay desiertos que no fue el en el que nos metió, fuimos nosotros mismos los que nos los ganamos con nuestras malas decisiones. ¿Por qué nos desesperamos? Yo recuerdo uno, hubo una época en mi vida en la que estuve con mi nombre inscrito en el libro de la vida y en el libro de datacrédito, en los dos. Ahí está. Y sentí tanto, tanta preocupación porque

36:28 yo sabía que era culpa mía, era culpa de mi mala administración, mi desorden, decirle a todo que sí, manejar esas tarjetas de crédito con muy poca sabiduría, decirles sí a cuánto crédito me ofrecían, tratar de vivir como no podía. Yo sabía que era mi error, era mi culpa, pero me golpeaba mucho, mucho, porque en el proceso, cuando no encuentras el culpable afuera, lo encuentras adentro y dices, "Peor, la culpa duele, la culpa pesa." Pesa mucho mirar y decir, "¿Por qué hice esto?" Pesa mucho mirar tu vida y decir, "¿Por qué tomé esta decisión?" Y nuestra oración a veces es, "Señor, por favor, que se acabe este desierto. Pensaba en la universidad de mis hijos. ¿Cómo será el día que quiero un crédito para comprarme una propiedad? Me van a

37:15 decir que no me daba pena entregar mi cédula en los supermercados. Mire, no le no quiere aplicar para la tarjeta. Yo eso a mí no me gusta. ¿Cómo no me va a gustar? Donde yo pasara la tarjeta aparecería en saldo rojo la foto mía diciendo, "Se busca. Eso era horrible." Pero aprendí a poner a Dios primero y dije, "Señor, ya aprendí la lección, tengo que ser un buen administrador." Y fueron años, no viviendo como quería, viviendo como me alcanzaba, como podía. Fueron años entendiendo que no se trataba de tener más y no de disfrutar. Fueron años entendiendo de que los grandes saltos a veces te pueden hacer caer y Dios prefiere irte llevando paso a paso y poco a poco. Fueron años

38:03 caminando en integridad, predicando la palabra. Empecé a hacerlo a través de las redes sociales en el año 2020. Solamente me veía mi abuela y mi madre. ¿Cuánto las amo? Nadie más. Pero Dios me mandó a predicar su palabra y yo decidí obedecerle. Pregúnteme si habían resultados. Pregúnteme. No, porque poner a Dios primero para buscar los resultados es un error. Usted pone a Dios primero, no por resultados. Usted pone a Dios primero por obediencia lo que él lo está mandando hacer. Y así empezó hasta que llegó el año 2022. Me llegó un mensaje, créame, Dios no me deja mentir, inesperado para mí. Y el mensaje decía, "Ahora su canal de no sé qué va a empezar a monetizar. Yo, ¿qué le conté a mi esposa? Y llegó una

38:50 bendición inesperada. Era un recurso en dólares que cuando se transformó en pesos era una cifra, no era una cifra muy grande, pero cuando usted está en sequía, en escasez, cualquier cosa es cariño. ¿Cuántos dicen amén? Amén. Yo dije, "Wow." Le conté a mi esposa y le dije, "Mi hija". Y me decía, "Ay, mi amor, gloria a Dios." Y le dije, "Amén. Mira lo que pasó. Y cuando eso llegó a mis manos, recordé un principio y es que lo primero, lo primero honra a Dios.

39:38 Porque no se trata del recurso, se trata de la honra. Y yo tomé eso, lo que el Señor me había dado en el peor momento de mi proceso y lo llevé a mi iglesia y dije, "Señor, esta es mi primicia." Y le cuento esto a propósito de la celebración de las primicias. Y lo llevé a la iglesia con una fe que usted no se alcanza a imaginar. Dos meses después, ese pozo que Dios abrió, las mismas predicaciones que yo llevaba 3 años publicando, que tenían 80 vistas, 100 vistas y casi nadie las veía. Ahora tenían miles y miles y miles de reproducciones. Es como si todo el mundo empezara a ver lo que nunca habían visto. Y predicaciones que yo grabé en una iglesia donde habían 30 personas,

40:24 ahora estaban llenas de cientos y cientos de mensajes diciendo, "¿Qué palabra? Dios me habló, Dios me enseñó, pastor, ¿de dónde es él?" Gloria al Señor. Y eso empezó a hacer que ese canal empezara a producir, a producir, a producir. Yo no sé si usted se acuerda que hubo una época que ganó un presidente en Colombia que el precio del dólar se fue a las nubes. ¿Se acuerda de esa época? En esa época llegó esa bendición. Am. Amén. Y cuando eso se transformó en pesos colombianos, yo nunca había visto esa cifra en mi vida. ¿Se acuerda que le dije que estaba reportado en el cielo y en data créédito? Me empezaron a llamar todos los bancos. Me decían, "Señor, usted aquí está debiendo 10 pesos, pero si paga dos, lo perdonamos." Y le dije, "No, me lo deja en uno." Y empecé a negociar con con

41:09 todos. Y hermanos, en un mes para gloria y honra del Señor pagué todas mis deudas, las deudas de mi esposa. Ya, ahora solo estamos en el libro de la vida. Gracias al Señor. Y ese pozo que Jehová de los ejércitos abrió sigue abierto hasta el día de hoy. ¿Sabe por qué? Porque tal vez lo que necesitas es esperar con paciencia y decirle, "Señor, ¿cuándo se va a acabar este desierto? Iglesia que me está escuchando, toma la palabra que hoy te digo en el nombre de Jesús. Dios ya tiene una fecha determinada para traer respuesta a tu vida y a tu corazón, pero tu tarea es ponerlo a él en el primer

41:54 lugar y decirle, "Señor, yo creo y estoy seguro que tú te deleitas. Aún en medio del proceso, el mismo Salmo, capítulo 37 verso 23 y 24 dice, "El Señor dirige los pasos de los justos, se deleita en cada detalle de su vida. Aunque tropiecen, nunca caerán, porque el Señor los sostiene de la mano." Vine a decirle a alguien que está pasando por el peor de sus procesos. Dios no te va a soltar de su mano. Ese día que llegó esa bendición, yo pude recordar que en los días de escasez, en los días de faltantes, en los días de

42:40 incertidumbre, mi bendición no era lo que me faltaba. Mi bendición era el Dios que había prometido quedarse conmigo. Estás pasando por una decepción amorosa. Tu bendición no es que vuelvas a lagartija. Tu bendición es que entiendas que Dios se quedó a tu lado. Estás pasando por una crisis de empleo. Tu bendición no es que lleguen los recursos que se fueron. Tu bendición es que entiendas que Dios se quedó contigo y él te va a ayudar si tan solo aprendes a ponerlo en el primer lugar. Le hablé de cuatro principios y si hay algo que quiero que no olvide esta palabra es la conclusión. Guárdela en el corazón. Pero si le cabe una foto de su celular, tómesela para que no olvide. Y si le preguntan qué aprendió en la iglesia, cuénteles qué fue lo que aprendió hoy y

43:26 es esto. Léalo conmigo. La integridad, la gratitud, la encomienda y la paciencia florecen en quienes han puesto a Dios como su prioridad. Él no abandona a quienes caminan tras sus pasos, pues siempre va adelante guiando su camino. Si alguien Dios le ha hablado en esta mañana, dígame un fuerte amén. Póngase sobre sus pies y dele un aplauso a Jehová de los ejércitos. Vamos, aplaude al Rey de Reyes y dile, "Gracias por hablarme. Yo decido ponerte en el primer lugar de mi vida." Jesús, levanta tus manitos, por favor, lo más alto que puedas y

44:12 acompáñame en esta oración. Con tus manos en alto. Dile, "Señor Jesús, hoy tomo la decisión de que tú seas lo primero en mi vida." Quiero escucharte, iglesia. Vamos. Tú que estás viendo esta palabra en otro lugar, estás conectado desde otro país, levanta tus manos y dile, "Hoy decido que tú eres lo primero en mi vida. encomiendo a ti mi vida, mis pasos, mis decisiones. Te agradezco porque tú te quedaste conmigo aún en los momentos difíciles y decido hacer tu voluntad hoy y siempre. Esperaré en mi proceso con paciencia porque tú me vas a ayudar. Lo creo y hoy te doy las gracias en el nombre poderoso de Jesús. Amén. Amén y amén. El aplauso es para el Señor. La

44:57 gloria es de Dios primero y lo demás funcionará. Es el mensaje que acabaste de escuchar y que oro al Señor pueda ser de gran bendición y edificación para tu vida. ¿Cuán importante es vivir de esta manera, como lo escuchaste hace unos minutos, no solamente diciendo que Dios es lo primero, sino viviendo de esa manera, que nuestra conducta sea una demostración de esta verdad. Oro al Señor para que cada uno de estos principios te haya hablado. Me gustaría saber si tienes un testimonio de esta palabra, algo que haya tocado tu corazón y que tú digas, "Pastor, quiero compartir esto en los comentarios." Puedes hacerlo, puedes ir y escribir. Y

45:44 también, como siempre lo hacemos, quisiera animarte a que hagas una declaración escrita y coloca esto. Dios será lo primero en mi vida. Vamos, escríbelo. Dios será lo primero en mi vida. Y oro para que de esa manera puedas ver cómo todo lo que hoy se encuentra tal vez dañado, trabado, sin funcionar, vuelva la a la operatividad y a la funcionalidad que hoy la palabra del Señor nos ha enseñado. Te mando un abrazo muy fuerte, que el Señor te bendiga como siempre. Recuerda que este es nuestro único canal en YouTube. No tenemos más canales. Es este Juan Pablo Lerman, nuestro canal oficial. Así que

46:29 si Dios ha hablado a tu vida, a tu corazón a través de este mensaje, te invito a suscribirte, activa la campanita para que tengas todas las notificaciones funcionando y cada semana puedas recibir un nuevo mensaje y una nueva predicación por este espacio. Que la gracia y el favor de Dios estén siempre contigo y con toda tu familia. Amén. Y amén.

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