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0:01 Las medidas que está preparando el Banco de Japón afectarán a la vida de miles de millones de personas. A la gente de los países occidentales les ofrezco mis más sinceras disculpas. Esto no es un asunto personal. Que Dios os bendiga. Esto no lo digo yo, sino que hace apenas unas semanas una cuenta japonesa prácticamente desconocida revolucionó la redes sociales con este mensaje. Y detrás encuentra Yuto, un perfil anónimo que se ha ganado la reputación a raíz de anticipar algunos de los movimientos más importantes del Banco de Japón antes incluso de que ocurrieran. y ahora ha vuelto a lanzar una nueva advertencia, ya que según él, Japón está a punto de poner en marcha una serie de medidas que podrían provocar el regreso de enormes cantidades de capital al país, desencadenando así un impacto potencialmente devastador sobre la
0:47 economía global. Por eso mismo, en el vídeo de hoy vamos a analizar por qué Japón podría estar desencadenando uno de los mayores cambios del sistema financiero internacional de las últimas décadas y qué consecuencias podría tener todo esto para el resto del mundo y sobre todo para nuestros portafolios. Vamos a verlo. La economía de Japón. En términos de economía existen dos países, los desarrollados y los emergentes. Pero si preguntas a muchos economistas te dirán que en realidad hay un tercero, Japón. Y es que Japón ha roto prácticamente todas las reglas de la economía y aún así durante las últimas décadas ha conseguido sobrevivir. Y bien, para que te hagas a la idea, Japón tiene actualmente una deuda pública superior al 200% de su PIB. la mayor de cualquier economía
1:33 desarrollada del mundo. De hecho, es que si la comparamos con otras deudas como la de los Estados Unidos, a pesar de que han superado los 40 trillons de deuda y han estado imprimiendo dinero sin descanso durante los últimos años, su depten un 123%, que es prácticamente la mitad que el de Japón. Vamos, que su deuda es incluso superior a la que tenía Grecia cuando estalló su crisis financiera y mayor que la de muchos países que han sufrido graves crisis de deuda a lo largo de toda la historia. De hecho, es que siendo totalmente objetivo, según cualquier manual de economía, los países con más de un 100% de ratio de deuda ya empezarían a tener problemas. Y un país con el porcentaje semejante al de Japón debería haber colapsado hace muchos años, pero la realidad es que Japón nunca lo ha hecho. Y es más, hace 50
2:20 años estaba considerada como una de las mayores potencias económicas a nivel global. Y como referencia se llegó a decir que el terreno sobre el que estaba establecido el Palacio imperial de Tokio valía más que todo el suelo inmobiliario de California. Pero el problema es que cuando se forma una burbuja tan grande, las cosas nunca salen bien. Y en este caso, a inicios de los años 90, la burbuja japonesa estalló y el B entró en una fase que ninguna economía moderna había experimentado antes, tres décadas de deflación. Y ya sabemos que uno de los mayores problemas de la actualidad es la subida de los precios. Sin embargo, lo creas o no, el polo opuesto, también conocido como deflación, es uno de los mayores enemigos de la economía. Porque aunque todo sea más barato, cuando la deflación se convierte en una situación habitual en la economía, las consecuencias son devastadoras. Míralo
3:06 de esta manera. Si sabes que en unos meses un iPhone va a estar más barato y en un año más y así sucesivamente, ¿por qué no vas a esperar para comprarlo más barato? Pues bien, cuando todo el mundo piensa de esta forma, el consumo se reduce muchísimo y la economía acaba enfriándose hasta un punto mucho más peligroso que con la inflación. Y aquí es donde empezaría el primer experimento monetario moderno, cuando el Banco Central de Japón empezó a bajar los tipos de intereses hasta niveles cercanos a cero. Empezaron a ofrecer también estímulos masivos y expandieron sus balances de forma agresiva para sostener el crecimiento. Y si durante décadas este sistema permitió que la deuda japonesa siguiera creciendo sin que el país entrara en una crisis evidente, pero metió al país en un sistema del que nadie sabe cómo van a salir porque pedir dinero prestado a Japón se volvió prácticamente gratis y cuando financiarse no tiene ningún
3:52 coste, una deuda equivalente al 200% del PIB deja de ser un problema tan urgente. Básicamente porque, ¿qué más te da tener una deuda enorme si no tienes prácticamente ningún coste por los intereses de la misma? Aunque bueno, este no es el último motivo por el que la economía japonesa ha logrado sobrevivir durante estos últimos años. Además, otra cosa importante es quién es el propietario de toda esa deuda. Y es que cuando Grecia entró en crisis, gran parte de su deuda estaba en manos de inversores extranjeros. Y claro, cuando los inversores extranjeros entran en pánico, venden sus activos y dejan de financiar al país, lo que provoca que el país colapse. Sin embargo, Japón su deuda apenas depende de los inversores extranjeros, lo que hace que la situación sea mucho más manejable por parte del país. Concretamente, el Banco de Japón posee aproximadamente el 48% de
4:38 la deuda pública japonesa. Es decir, que el propio Banco Central controla prácticamente la mitad de los bonos emitidos por el gobierno. Las aseguradoras poseen alrededor de otro 20%. Los bancos cerca de un 14% y los inversores extranjeros apenas representan un 7 al 8% del total. Vamos, que como Japón no dependía del dinero extranjero para financiar su deuda, eso le permitió mantener durante décadas un sistema que en cualquier otro país probablemente habría terminado colapsando. Pero ojo, que hay un detalle aún más importante que da sentido a todo esto que está sucediendo y es que mientras los Estados Unidos y gran parte de las economías inyectaban liquidez durante las dos últimas décadas, Japón siguió un camino completamente diferente. Y es que desde el 2004 la oferta monetaria de los Estados Unidos creció aproximadamente un 280%, en
5:25 Canadá cerca de un 370%, sin embargo, en Japón lo hizo alrededor del 90%. Y claro, esta combinación de una moneda relativamente escasa con un coste de financiación prácticamente nulo, pues dio lugar a uno de los mecanismos financieros más importantes de las últimas décadas, el Yen Curry Trade. ¿Qué es el Yen Carry Trade? Imagínate que eres un gran banco o un fondo de inversión o incluso un multimillonario con acceso a financiación prácticamente ilimitada. ¿Dónde irías a pedir dinero prestado? Pues seguramente intentarías buscar el lugar donde el dinero fuese más barato y en ese lugar era Japón, ya que durante décadas podías pedir préstamos de miles de millones de yenes pagando prácticamente un 0% de interés. Pero aquí no nos podemos olvidar de la segunda parte de la ecuación. Y es que
6:10 si Japón tiene los tipos en cero y sus bonos apenas dan rentabilidad, el problema es que el dinero abandona el país y se va, por ejemplo, a Estados Unidos o otros mercados a buscar rentabilidades mucho más interesantes. Míralo de esta manera. Imagínate que puedes pedir un préstamo sin interés a Japón y mientras tanto invertir en bonos americanos a un 4% de rentabilidad sin apenas riesgo o en lo que sea. Y claro, esto provocó que miles de inversores se financiaran gratis para luego invertir en otras economías, haciendo muchísimo daño a la economía japonesa con el paso del tiempo. De hecho, hasta los propios bancos japoneses, fondos de pensión, aseguradoras e incluso pequeños inversores empezaron a sacar dinero del país. Hasta tal punto que Japón se ha convertido en el mayor comprador extranjero de deuda estadounidense acumulando más de un billón de dólares en bonos del tesoro de los Estados
6:57 Unidos. Pero claro, todo este sistema tenía un problema porque solo funcionaba mientras Japón mantuviera los tipos de interés cerca del 0%. Si no, empezaría a romperse arrastrando a Estados Unidos y al resto de los mercados. Y esto es justo lo que está ocurriendo ahora mismo. El callejón sin salida de Japón. Pues bien, el problema empieza justo después de la pandemia, ya que tal y como ocurrió en prácticamente todo el mundo, la inflación comenzó a dispararse, los precios de la energía aumentaron, las cadenas de suministro se rompieron y Japón, que importa prácticamente todo el petróleo, gas y buena parte de las materias primas que consume y que apenas imprime yenes, empezó a notar ese efecto mucho más rápido. Y claro, si el yen pierde valor frente al dólar, todas esas importaciones pasan automáticamente a
7:43 ser mucho más caras. Míralo así. Si hace unos años necesitabas 110 yenes para comprar y ahora necesitas cerca de 160, significa que Japón tiene que pagar muchísimo más por exactamente el mismo barril de petróleo o por el mismo cargamento de gas natural, ya que el precio de la energía a nivel global está establecido en dólares. Y todo esto acabó pasando factura a los ciudadanos japoneses, porque sube la gasolina, sube la electricidad, los alimentos y en general todo el coste de vida de la economía. Y claro, si de la noche a la mañana el coste de vida se dispara, pues empiezan a exigir un salario más alto para poder alcanzar este incremento en el coste de vida y en la caída del yen. De hecho, en los últimos años Japón ha registrado una de las mayores subidas salariales de las últimas décadas, algo que es completamente inusual en un país que llevaba más de 30 años prácticamente
8:28 sin inflación. Y aquí es donde el Banco de Japón entra en un auténtico callejón sin salida, porque solo tiene dos opciones. Bien, la primera es mantener los tipos de interés cerca del 0%, permitiendo así que el gobierno siga financiando sin problemas una deuda superior al 200% del PIB. Pero claro, mantener este sistema significa que el dinero sigue abandonando Japón para buscar mejores rentabilidades en Estados Unidos y en el resto del mundo. También cada vez va a haber menos demanda de yenes, la moneda seguirá perdiendo valor y las importaciones seguirán encareciéndose, alimentando así todavía más la inflación. Es decir, que si sigues aumentando la burbuja en un momento en el que las tensiones globales no paran de encarecer los precios, eso te destroza aún más en el largo plazo. Y bien, la segunda es todo lo contrario, subir los tipos de interés para fortalecer el yen. Pero claro, aquí
9:13 aparece otro gran problema porque con una deuda pública superior al 200% del PIB, cada subida de tipo supone miles de millones de dólares adicionales en intereses que el gobierno japonés va a tener que pagar durante los próximos años. Vamos, en otras palabras, que elijan el camino que elijan están jodidos. Y como te podrás imaginar, los mercados no han tardado en darse cuenta de este dilema. De hecho, los grandes fondos de inversión llevan meses realizando una de las mayores apuestas bajistas contra el yen de las últimas décadas. Y según los datos de la CFTC, las posiciones cortas sobre la moneda japonesa se encuentran en niveles históricamente elevados, lo que significa que cada vez más inversores están apostando a que el banco de Japón no va a ser capaz de sostener el valor de su moneda. Es decir, que los mercados están poniendo a prueba al Banco de Japón y Tokio ya ha intentado defenderse. Y es que durante los últimos
10:00 meses gastó decenas de miles de millones de dólares comprando yenes directamente en el mercado para intentar frenar su desplome. Y aunque es cierto que esta intervención consiguió estabilizar un poquito la moneda durante unas semanas, poco después volvió a caer hasta situarse cerca de los 164 yenes por dólar, el nivel más bajo frente al dólar desde 1986. Y fue entonces cuando ocurrió algo que demuestra hasta qué punto la situación se ha vuelto crítica. Porque por primera vez desde la crisis financiera asiética de 1998, Estados Unidos ha intervenido en esta situación para intentar ayudar a Japón a salvar el yen. Y ojo, porque aunque desde fuera pueda parecer que los Estados Unidos está ayudando a uno de sus principales aliados, la realidad es que también está defendiendo sus propios intereses. Más que nada porque si la situación termina descontrolándose y
10:46 Japón se ve obligado a repatriar una gran parte importante de todo ese capital para estabilizar su economía, el impacto no lo sufrirá únicamente Japón, también lo va a sufrir Estados Unidos. Y este es precisamente el miedo que empieza a extenderse en los mercados y de lo que nos alerta la famosa cuenta anónima de Twitter. ¿Y qué podemos esperar ahora de todo esto? Bien, lo primero de todo quiero dejar claro que nadie sabe exactamente cómo va a terminar toda esta historia. De hecho, si algo nos ha enseñado el mercado durante los últimos años, es que intentar predecir con exactitud cuándo estallará una crisis o cuál será el detonante suele ser un ejercicio prácticamente imposible. Sin embargo, sí que hay una conclusión bastante clara. Durante más de 30 años, una parte muy importante del sistema financiero mundial se ha construido sobre una base
11:32 que parecía inagotable, que es el dinero barato procedente de Japón. Ese dinero no solo ha servido para financiar parte de la deuda estadounidense, sino que también ha terminado llegando a los mercados bursátiles, a los bonos, al sector inmobiliario y en los últimos años también activos de riesgo como Bitcoin. En definitiva, una parte de la liquidez que ha impulsado el crecimiento de los mercados durante décadas tenía su origen directa o indirectamente en el enorme flujo de capital que abandonaba Japón buscando una mayor rentabilidad. Pero el problema aparece si ese flujo empieza a invertirse. Porque si Japón necesita traer de nuevo ese capital para estabilizar la economía, fortalecer el yen y sostener el mercado de deuda, una parte de ese dinero dejará de estar disponible para financiar al resto del mundo. Y cuando el sistema financiero pierde liquidez, conseguir financiación
12:17 resulta mucho más caro. El crédito también se endurece y los activos de mayor riesgo suelen ser los primeros en notar esa presión. Ahora bien, esto tampoco significa que mañana vayamos a despertarnos con una crisis financiera global. De hecho, la intervención conjunta entre Estados Unidos y Japón demuestra precisamente que ambos gobiernos son plenamente conscientes del problema y que al menos por ahora están dispuestos a actuar para evitar que la situación se descontrole. Y cuando el sistema financiero pierde liquidez, conseguir financiación resulta mucho más caro. El crédito también se endurece y los activos de mayor riesgo suelen ser los primeros en notar esa presión. Y sí, evidentemente nadie puede asegurar que este escenario vaya a producirse exactamente como se plantea, pero después de entender cómo funciona realmente la economía japonesa, cómo se construyó el Jen Carry Trade y por qué los Estados Unidos ha tenido que intervenir por primera vez desde 1998
13:05 para sostener al yen, al menos merece la pena prestar atención a lo que está ocurriendo. Pero la incógnita es cuánto tiempo podrán seguir haciéndolo si los problemas estructurales de Japón continúan agravándose. Y precisamente por eso, en lugar de estar tan pendiente de la Reserva Federal, creo que Japón se ha convertido probablemente en uno de los países más importantes que debemos seguir durante los próximos meses. Y sí, evidentemente nadie puede asegurar que este escenario vaya a producirse exactamente como se plantea, pero después de entender cómo funciona realmente la economía japonesa, cómo se construyó el Jen Carry Trade y por qué los Estados Unidos ha tenido que intervenir por primera vez desde 1998 para sostener al yen, al menos merece la pena prestar atención a lo que está ocurriendo. Porque si el mayor flujo de capital de las tres últimas décadas empieza a darse la vuelta, no estaremos
13:50 hablando únicamente de un problema para Japón, sino de un cambio que podría redefinir el funcionamiento del sistema financiero internacional durante los próximos años. Pues muchas gracias como siempre por haberte quedado conmigo hasta el final y recuerda, safe to invests. [música]