0:00 ¡Bienvenidas, mentes curiosas! ¿Conocéis la amarga y dulce historia del chocolate? ¿Sabíais que los mayas y los mexicas lo bebían en ceremonias destacadas e incluso lo usaban con fines medicinales? ¿Realmente el chocolate negro es bueno para nuestro corazón y nuestro cerebro? Sin duda, el chocolate es uno de los alimentos más populares y apreciados en todo el planeta, con una cantidad impresionante de variedades y presentaciones. Pero mucho antes de que el resto del mundo lo conociera, ya era muy valorado y consumido por los pueblos nativos de Mesoamérica.
0:46 Aunque todavía perdura el debate acerca de cuál fue la región de origen del árbol del cacao, actualmente los indicios apuntan a que procede de la selva amazónica y posteriormente, siguiendo la costa del Pacífico, se expandió hasta Mesoamérica. Eso es lo que señala un reciente estudio, publicado en 2024 en la revista 'Scientific Reports' y dirigido por la experta en plantas tropicales Claire Lanaud, del instituto Agap y la Universidad de Montpellier. El equipo de Lanaud analizó residuos de 352 objetos de cerámica procedentes de una veintena de culturas precolombinas que abarcan un periodo de entre hace 5.900 y
1:33 400 años en los actuales territorios de Ecuador, Colombia, Perú, México, Belice y Panamá. Al encontrar en ellos ADN de cacao antiguo, así como componentes presentes en cepas modernas del árbol del cacao, como la teobromina, la teofilina y la cafeína, pudieron deducir que el cacao se domesticó y cultivó extensivamente a lo largo de la costa del Pacífico poco después de su domesticación en el Amazonas hace, por lo menos, 5.000 años. Una vez en Mesoamérica, los habitantes de aquella región crearon variedades que produjeron frutos de alta calidad en abundancia. Las evidencias más antiguas del consumo de bebidas de cacao
2:18 rondan el año 1900 antes de Cristo, asociado al pueblo mokaya, una cultura preolmeca, en la costa del Pacífico de la región de Chiapas. También se han hallado rastros de cacao en cuencos y jarras datados entre el 1800 y el 1000 a. C. en la ciudad mexicana de Puerto Escondido. ¿Y cómo lo consumían? Lo más probable es que fuera como una bebida hecha a partir de la fermentación de los granos de cacao. Asimismo, en los sitios arqueológicos de San Lorenzo Tenochtitlán, una de las principales ciudades de la cultura olmeca, se han hallado restos de cacao en grandes jarrones que sugieren que los olmecas lo tomaban en grandes reuniones colectivas.
3:05 Más información se tiene acerca del consumo del cacao entre los mayas, del que se puede encontrar una referencia textual en uno de los escasos códices mayas que aún existen, el Códice de Madrid –llamado así porque se conserva en esa ciudad, concretamente en el Museo de América–. Lo que ellos consideraban chocolate se elaboraba fermentando, secando y tostando los granos de cacao. A continuación les quitaban la cáscara y machacaban las semillas hasta convertirlas en una pasta que, una vez endurecida, se trituraba y se mezclaba con agua y otros ingredientes que desconocemos. Al calentarse aquel brebaje, la manteca del cacao, una grasa, subía a la superficie y era retirada.
3:54 Antes de servir el chocolate, condimentado con aditivos como la vainilla o la orejuela, lo batían en estrechos molinillos para crear una espuma muy apreciada antes de verterlo, desde cierta altura, en el recipiente final en el que sería degustado. Todo aquel proceso de elaboración del chocolate perduró entre los mayas sin apenas variaciones hasta el siglo XIX. Los mayas –al menos las élites– bebían chocolate en todo tipo de eventos destacados: ceremonias oficiales, rituales religiosos, bodas, fiestas... También lo elaboraban como ofrenda funeraria y con fines medicinales, para tratar la tos, la fiebre... Al menos desde el año 400
4:43 a. C. empleaban los granos de cacao como moneda para comerciar y tanto estos como los recipientes e instrumentos usados en la elaboración del chocolate se entregaban a modo de regalo y tributo. La importancia del cacao para los mayas era tal, que incluso contaba con su propia deidad, Ek Chuah, y a finales del periodo maya se estableció una fuerte conexión simbólica entre el chocolate y la sangre, una relación que conservarían posteriormente los mexicas, a quienes los mayas introdujeron en la tradición chocolatera. Aquella vinculación con la sangre se resaltaba añadiendo achiote, un colorante alimentario que teñía la bebida de rojo. Posteriormente, uno de los motivos por los que a los españoles no les
5:32 gustó el chocolate de los mexicas –aparte de su amargo sabor– fue precisamente ese color rojizo, que les daba a sus labios manchados el aspecto de haber bebido sangre. Por cierto, aún no está claro el origen etimológico de la palabra “chocolate”, una palabra de la que consta un primer registro en español fechado en 1579. Algunos lingüistas, incluidos los de la Real Academia Española, opinan que deriva de la palabra náhuatl 'xocoatl', compuesta de 'xoco', que significa amargo, y 'atl', agua. A pesar de ello, también hay textos españoles antiguos que mencionan otra palabra náhuatl: 'cacahuatl', que significa “agua de cacao”. Otros expertos, en cambio, apuntan a la palabra
6:25 'chocolatl', que en maya podría significar “agua caliente”. Nada se sabe con certeza al respecto. Volviendo con los mexicas, estos consideraban que el cacao era un regalo del dios Quetzalcóatl y, para ellos, constituía una de sus dos bebidas favoritas, junto al octli, es decir, el pulque o vino de agave. Pero como este último contenía alcohol, y emborracharse estaba muy mal visto entre los mexicas, el chocolate se bebía con frecuencia en las celebraciones. En los banquetes de las élites mexicas, el chocolate se tomaba al final, a modo de digestivo; y los soldados, antes de entrar en batalla, lo consumían por sus propiedades estimulantes.
7:15 Al igual que los mayas, los mexicas también empleaban los granos de cacao como moneda, incluso tras la conquista española. Según registros españoles, en 1545 un grano de cacao se podía intercambiar por un tomate grande, y con cien podías conseguir un pavo. Al parecer, como las heladas impedían el correcto desarrollo de los árboles del cacao en el territorio central mexica, estos lo importaban de la región del Soconusco, la cual habían conquistado precisamente para conseguir su cacao, que debían entregarles los lugareños a modo de tributo. Sobre los primeros contactos de los europeos con el chocolate y su entrada en Europa hay
8:04 pocos datos concretos y muchas leyendas. Suele mencionarse que Cristóbal Colón, en su cuarto viaje al Nuevo Mundo, allá por el año 1502, avistó en las Islas de la Bahía –en la actual Honduras– una barca maya procedente de la península de Yucatán que le impresionó por su gran tamaño. Ordenó detener aquella embarcación, en la que encontró, entre otras mercancías, un fruto alargado que contenía unas semillas a las que él denominó “almendras”. Un miembro de la expedición de Colón tomó nota de que parecían ser de valor para aquellas gentes, a juzgar por su reacción cuando se le cayeron unos de aquellos granos, pero no tenían ni idea de qué eran ni de que con ellos preparaban una bebida.
8:55 Uno de los primeros europeos en probar el chocolate sería Hernán Cortés, quien entró en contacto con él tras emprender la conquista de México, allá por 1519. Cortés describió el cacao como una “fruta con almendras” y afirmó sobre el brebaje que se preparaba con él: “Cuando uno lo sorbe, puede viajar toda una jornada sin cansarse y sin tener necesidad de alimentarse”. Uno de los hombres que se unió a Cortés en aquella expedición fue el clérigo español fray Jerónimo de Aguilar. Quizá os suene su nombre si visteis nuestro vídeo sobre Gonzalo Guerrero, pues ambos naufragaron juntos en 1511 y pasaron a convivir, cautivos,
9:43 con los mayas de la península de Yucatán. Ocho años más tarde, cuando la expedición de Hernán Cortes llegó al Yucatán, Jerónimo de Aguilar se incorporó a ella mientras que Gonzalo Guerrero, quien ya había formado una familia y se había integrado entre los nativos, rechazó volver con los españoles y acabaría combatiendo contra ellos. Gracias a todo el tiempo pasado entre los mayas, Aguilar resultó muy útil para los españoles como traductor e intérprete a lo largo de toda su expedición, ya que el maya les servía como lengua puente para comunicarse con nativos de otras zonas. Pues bien, volviendo al tema del chocolate, según cuenta una leyenda mil veces repetida en todo tipo
10:31 de publicaciones, Jerónimo de Aguilar envió al abad del Monasterio de Piedra, en Aragón, unas muestras de cacao junto a la receta para preparar chocolate. En aquel monasterio, fundado por monjes cistercienses en la localidad de Nuévalos y que recibe su nombre por estar situado junto al río Piedra, se preparó y degustó la primera taza de chocolate en Europa. Y fue un éxito. ¿Por qué? Porque lo endulzaron y condimentaron con azúcar, canela y vainilla, lo que contrarrestó el amargor natural de los granos de cacao. Aunque algunos libros sobre historia gastronómica cuentan que
11:16 fue el propio Jerónimo de Aguilar quien llevó un saco de semillas de cacao hasta el Monasterio de Piedra y enseñó a los monjes cómo preparar el chocolate, eso no es posible, porque el clérigo nunca regresó a España: se quedó a vivir en México hasta el fin de sus días. Ahora bien, ¿fueron realmente los monjes del Monasterio de Piedra quienes descubrieron la exitosa receta de añadir azúcar, canela y vainilla al chocolate y se convirtieron en la puerta de entrada del chocolate en Europa? Es más que dudoso, la verdad, porque, aunque resultaría más sencillo dar por veraz aquella historia, hemos indagado en sus orígenes y debemos aclarar que la única fuente de la que parte esa versión repetida hasta la saciedad es una cita
12:05 de un académico y erudito zaragozano del siglo XX llamado Luis Monreal y Tejada, quien, en realidad, lo que afirmó fue lo siguiente: “¿Cuándo llegó a España el primer chocolate mexicano? He aquí otra pregunta a la que se hallarán diferentes respuestas sin que lleguemos a saber cuál es la más acertada. Hace unos veinte años, y con motivo de otros estudios encontré en algún sitio el dato de que un monje del Císter llamado fray Aguilar, que había ido a México con los conquistadores, envió el primer cacao juntamente con la receta del chocolate al abad del Monasterio de Piedra, en Aragón, que a la sazón era don Antonio de Álvaro. Y por consiguiente, serían los monjes
12:50 de aquel insigne cenobio los primeros en probar el chocolate en Europa (...) La fuente de donde tomé estos datos me pareció fidedigna, pero al querer comprobarlos ahora, no he conseguido volver a hallar el texto y tengo que repetirlos de memoria sin autoridad ninguna que me respalde”. Circula también la historia de que, en realidad, quienes crearon la receta del chocolate dulce, con azúcar, canela y vainilla, fueron una monjas de un convento de Oaxaca, al otro lado del Atlántico, en la década de 1530. Cronológicamente es posible, porque en América ya se cultivaban tanto el azúcar –la primera cosecha se recogió en 1501, en la
13:38 isla de La Española– como la vainilla –que desde época prehispánica reproducían mediante esquejes–, y es probable que también hubiese llegado ya algún cargamento de canela hasta las costas mexicanas. Pero tampoco hemos encontrado fuentes fiables que respalden esa versión. Lo que sí parece confirmado es que el chocolate, como bebida dulce y energizante, surgió en los monasterios e, inicialmente, se difundió a través de órdenes monásticas internacionalizadas, como las de los franciscanos o los jesuitas. De hecho, no tardó en surgir en el seno de la Iglesia un debate acerca de si debía permitirse su consumo en periodos de ayuno. Algunos teólogos
14:28 opinaban que los eclesiásticos quebraban el ayuno eucarístico si osaban tomarse una taza de chocolate, con sus azúcares perfumados, antes de celebrar misa. Otros opinaban lo contrario, como el cardenal italiano Francesco Maria Brancaccio, quien sentenció: “Liquidum non frangit jejunum”, es decir, que los alimentos líquidos no infringían el ayuno, lo que incluía el chocolate y otra bebida bajo sospecha, el café. Pero... ¿podía considerarse que el chocolate, una sustancia tan densa y nutritiva, era un líquido? Unos obispos opinaron que sí y otros, en cambio, optaron por prohibir su consumo en terrenos sagrados, molestos también por la
15:16 costumbre de algunas damas nobles de acudir a las iglesias con un pequeño frasco de plata lleno de chocolate caliente que no dudaban en beber durante las misas para combatir el frío de los templos. Previamente, en el siglo XVI, al papa Pío V algunos obispos le habían pedido que se pronunciara sobre la moralidad del chocolate, y este, a fin de juzgarlo, le ordenó a su cocinero que le preparara una taza. Pero aquel cocinero debió de hacer el chocolate al estilo mexica, sin endulzar, porque se cuenta que Pío V sentenció: “Es tan repugnante que, más que un hábito inmoral, beberlo es un castigo. Por lo tanto, no hay necesidad de que lo prohíba”.
16:09 El consumo de chocolate líquido, como decíamos, surgió en los monasterios y, debido a lo exótico de sus ingredientes, se popularizó entre la nobleza. Al principio, el pueblo llano no podía permitirse semejantes lujos. Pero a medida que creció la demanda entre los nobles se incentivó la producción y el comercio del cacao, lo que progresivamente abarató su precio. Inicialmente, el cacao que llegaba a Europa procedía de los territorios del Virreinato de Nueva España, cultivado en Tabasco, Soconusco, Suchitepéquez, Izalco, el Valle de Ulua y El Salvador. Los cargamentos eran embarcados en el puerto de Veracruz. En la propia Nueva España, se consumía
16:56 el chocolate caliente como bebida medicinal en los hospitales, en especial contra la diarrea. Desde España, la pasión por el chocolate se extendió a Italia y a Francia. La tradición dice que en este último país fue introducido por una hija del rey español Felipe III, Ana de Austria, quien se convirtió en reina consorte de Francia al casarse con el monarca Luis XIII y tenía por costumbre beber chocolate en los desayunos y las meriendas. El chocolate se convirtió en una tradición nacional en España, donde se tomó líquido, aunque bien espeso, hasta bien entrado el siglo XX, cuando comenzó a extenderse también su consumo en presentaciones sólidas, como las tabletas o los bombones.
17:48 Entre los siglos XVII y XIX, el chocolate fue para los españoles lo que el té para los ingleses, hasta el punto de retrasar la expansión del café en las costumbres culinarias españolas en comparación con su rápida adopción en otros países vecinos. Como es sabido, el café contiene cafeína, una sustancia estimulante que activa el cerebro y el sistema nervioso central, aumenta la frecuencia cardiaca y alivia la fatiga y la somnolencia a corto plazo al bloquear los receptores de adenosina, un neurotransmisor que provoca que nos sintamos adormilados. Por todo ello, el café produce en quien lo consume el efecto de estar más
18:36 animado y cargado de energía. En el chocolate, en cambio, aunque también se puede encontrar algo de cafeína, su proporción es tan baja que ni siquiera activa los mecanismos neuronales. Lo que nos proporciona energía del chocolate es la teobromina, otro alcaloide estimulante de la misma clase que la cafeína pero con efectos distintos: su acción sobre nuestro sistema nervioso es débil y actúa más bien como un relajante muscular. Por cierto, quienes no pueden metabolizar bien la teobromina son los perros, por eso resulta peligroso para ellos comer chocolate, ya que la teobromina se podría acumular en su organismo y alcanzar niveles tóxicos. Otro compuesto químico
19:27 presente en el chocolate es la feniletilamina, que provoca la liberación de dopamina y endorfinas en el cerebro, lo que hace que el consumidor se pueda sentir ligeramente más feliz. La veloz expansión por Europa del café como la principal bebida estimulante en detrimento del chocolate contribuyó a que los maestros chocolateros investigaran nuevas formas de elaborar, presentar y vender su producto. Una primera invención que revolucionaría el mundo del chocolate llegó en 1828, cuando el neerlandés Casparus van Houten patentó en Ámsterdam un ingenio para extraer la manteca del cacao
20:13 de los granos tostados. Hasta entonces, los granos de cacao se molían y se obtenía una masa conocida como pasta de cacao, de la que más de la mitad, alrededor del 54%, era manteca de cacao. La máquina de Van Houten, una prensa hidráulica, era capaz de reducir el contenido graso a la mitad, separando la manteca y dando como resultado un polvo de cacao a partir del cual se podía generar una amplia variedad de productos del chocolate. El hijo de Casparus van Houten, llamado Coenraad, introdujo mejoras químicas en el proceso de elaboración del chocolate al tratar el cacao en polvo con sustancias alcalinas para neutralizar los compuestos ácidos naturales del cacao, que le conferían amargor.
21:03 Como resultado de esa técnica –conocida como proceso holandés por la nacionalidad de su creador– se consigue un chocolate más suave y más soluble, por lo que todavía hoy es el método más habitual en la elaboración de bebidas de cacao y helados de chocolate. Lo novedoso del invento de Van Houten padre, la prensa que separaba la manteca del polvo de cacao, era que, por un lado, ese polvo podía mezclarse con agua o leche para hacer una bebida de chocolate o... se podía mezclar la manteca de cacao con pasta de cacao para crear chocolate sólido. Como la patente de los Van Houten caducó en 1838, unos años más tarde, en 1847, la empresa inglesa Fry & Sons empleó su técnica para producir la primera tableta. De
21:56 ese modo, el chocolate dejó de ser una bebida para convertirse en un alimento cómodo de transportar que podía tomarse en cualquier momento sin preparación previa. Además, el chocolate posee la particularidad de que su punto de fusión es muy bajo, inferior al de la temperatura del cuerpo humano, por lo que al introducirlo en la boca se funde y produce unas sensaciones en el paladar novedosas por aquel entonces. Tres décadas después, en 1875, el chocolatero suizo Daniel Peter agregó a la mezcla de pasta y manteca de cacao un ingrediente que acababa de inventar un compatriota suyo, Heinrich Nestle: la leche en polvo. Así nació el chocolate con leche sólido,
22:47 que hasta entonces solo existía como bebida, al disolver el polvo de cacao en leche. Por si os estáis preguntando cuál es la diferencia entre los tres tipos más comunes de chocolate –el negro, el blanco y el chocolate con leche– os contaremos que el chocolate con leche contiene entre un 25 y un 40% de cacao, además de manteca de cacao, leche –normalmente en polvo– y azúcar. El chocolate negro, en cambio, solo contiene pasta de cacao –al menos un 50%– y manteca de cacao, tal vez con algo de azúcar y algún aromatizante. El chocolate blanco, por su parte, tiene ese color porque no contiene pasta de cacao, solo manteca,
23:33 leche en polvo y azúcar. Por eso es el más graso y dulce y se considera el menos sano. Una cuestión que probablemente nos hemos hecho todos los amantes del chocolate es ¿qué hay de cierto en sus supuestas propiedades beneficiosas para nuestra salud? Pues vamos a hablar de ello. Resulta que en los granos de cacao encontramos flavonoides, sustancias antiinflamatorias y ricas en antioxidantes –protegen contra el daño celular causado por los radicales libres– que además pueden fortalecer nuestro sistema inmunológico. De manera que pueden ayudar a prevenir enfermedades crónicas, como el cáncer, las dolencias cardiacas y la diabetes. También mejoran nuestro estado de
24:20 ánimo y reducen el estrés. La mejora del flujo sanguíneo que se les atribuye a los flavonoides beneficia a los vasos sanguíneos del cerebro, lo que previene el deterioro cognitivo en adultos mayores, con un mejor rendimiento en la memoria a corto plazo y en la concentración. Pues bien, hay estudios científicos investigando si las dosis concentradas de flavonoides del cacao podrían mejorar nuestra salud cardiaca y potenciar nuestra capacidad cognitiva; algunos de ellos han llegado ya a la conclusión de que así es. Como el chocolate negro contiene más cacao, y por tanto, más flavonoides, que otros tipos de chocolate, suele ser el usado en este tipo
25:05 de investigaciones –hablamos de chocolates con al menos un 70% de cacao–. Por supuesto, el hecho de que sea el más saludable, o el menos perjudicial para la salud, está directamente relacionado también con el hecho de que contenga menos azúcar. Algunas de estas investigaciones científicas sobre los posibles beneficios del chocolate en nuestra salud se basan en estudios llevados a cabo en el pueblo kuna o guna, que habita unas islas próximas a la costa de Panamá y consume mucho cacao. Al parecer, estas personas presentan tasas mucho más bajas de enfermedades cardiacas, incluso si las comparamos con otros pobladores de la misma región. Según palabras de la doctora Laura Baker, experta en envejecimiento de la
25:55 universidad estadounidense Wake Forest: “Extraen los granos de cacao del árbol, los muelen y básicamente preparan un chocolate caliente; y lo tratan como si fuera agua, bebiendo muchísimas tazas al día”. Los kuna de Panamá beben un promedio de ¡40 tazas de chocolate por semana! Si la ciencia demostrara que las dosis concentradas de flavonoides de cacao funcionan a la hora de mejorar nuestra salud, sería un suplemento muy interesante para añadir a nuestra dieta. Pero, cuidado, porque no lograremos la misma cantidad de flavonoides de cacao en una tableta de chocolate que hemos comprado que en los suplementos de cacao, ni siquiera si es negro.
26:46 ¿Pero realmente el chocolate negro tiene beneficios para nuestra salud? En realidad, los expertos siguen investigando para encontrar una respuesta. Se trata de un tema muy complejo, porque en no pocas ocasiones los estudios de los investigadores –y no es que desconfiemos de ellos– están financiados, al menos en parte, por empresas chocolateras. Asimismo, las publicaciones científicas que defienden que en realidad el consumo de chocolate no tiene ningún beneficio para la salud acaparan menos titulares en los medios de comunicación que aquellas en las que se celebran las posibles bondades de un producto que nos resulta tan delicioso. Esos otros estudios advierten que, al contrario de lo que apuntan los expertos que
27:33 defienden el chocolate, la evidencia no sugiere que comerlo sea cardiosaludable, ni tampoco bueno para nuestro cerebro, porque, tras todo el proceso de producción del chocolate para su comercialización, son mínimas las dosis de flavonoides del cacao que nos llegan a través de la tableta que vamos a degustar. ¿Con qué versión nos quedamos? Lo que no podemos obviar son los componentes del chocolate claramente perjudiciales para nuestra salud. Como el azúcar que le añaden y la manteca de cacao, que aportan unas calorías susceptibles de provocar un aumento de peso, y ese es un factor de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
28:19 ¿Tenemos que renunciar por completo al chocolate? Como pasa con casi todo: en la moderación está la virtud. Los científicos no suelen mojarse a la hora de establecer qué cantidad de consumo diario podría resultar beneficioso –o más bien no ser perjudicial– para la salud, puesto que nuestros grandes aliados, los flavonoides, como hemos dicho, pueden perderse cuando el cacao se procesa en tabletas comerciales, pero se suele decir que ingerir al día una onza de chocolate negro –mejor si tiene a partir de un 85% de cacao–, y de forma muy ocasional otros tipos de chocolates, puede formar parte de una dieta y un estilo de vida saludable en los que comáis mucha fruta, verdura y legumbres, hagáis ejercicio y no fuméis.
29:12 Debemos revisar siempre las etiquetas para conocer el contenido de calorías, grasas y azúcares, porque podrían anular cualquiera de los efectos potencialmente beneficiosos que según algunos estudios el chocolate tiene para nuestra salud. Y... mucho ojo, porque en los últimos años, estudios llevados a cabo en Estados Unidos, Alemania e Inglaterra han encontrado en diferentes marcas de chocolates negros niveles alarmantemente elevados de metales pesados, como el plomo y el cadmio, que son tóxicos y pueden tener efectos perjudiciales para la salud. La contaminación por metales pesados puede producirse en cualquier
30:00 momento de la cadena productiva, incluso desde la contaminación del suelo donde se cultivan los árboles del cacao. ¿Deberíamos por ello dejar de consumir chocolate? No, pero, como dijimos hace un momento, conviene hacerlo con moderación, incluso en el caso del chocolate negro. Por lo general, esa onza al día –unos 28 gramos– se considera una cantidad segura para no correr el riesgo de sobreexponerse a la contaminación por metales pesados. Por cierto, otras fuentes más saludables de flavonoides son el té verde, frutos secos –como las almendras y las nueces–, frutas –entre ellas, las manzanas, uvas, cerezas, cítricos, ciruelas, fresas o arándanos– y verduras –desde el brócoli a los puerros,
30:48 las cebollas, los tomates o las lechugas–, entre otros alimentos. El éxito mundial del chocolate, cuyo consumo no tardó en expandirse por todo el planeta, provocó que, sobre todo a partir del siglo XVIII, las zonas de plantación se multiplicaran y salieran del continente americano. Debido a sus características, el árbol del cacao –cuyo nombre científico es 'Theobroma cacao', de ahí lo de “teobromina”– solo puede crecer en regiones tropicales y subtropicales, por lo que comenzó a cultivarse en territorios coloniales de las potencias europeas en África y Asia. Y llegamos así a la parte más oscura de la historia del chocolate; una que,
31:33 por desgracia, aún perdura. En la actualidad, los dos mayores productores a nivel mundial son Costa de Marfil y Ghana. Solo en esos dos países se cultivan dos tercios de la producción mundial de cacao. Diversas investigaciones independientes han demostrado que en ambos países el cultivo del cacao está vinculado con numerosos casos de esclavitud y trabajo infantil. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo –la OIT–, en el África subsahariana el 30% de los menores de 15 años trabajan, principalmente en actividades agrícolas que incluyen el cultivo de cacao. Un estudio publicado en la revista
32:21 'Fortune' en 2016 cifraba en 2,1 millones la cantidad de niños que en África occidental “todavía son parte del trabajo peligroso y físicamente exigente en la cosecha de cacao”. Y, desde luego, se trata de un trabajo muy peligroso para los niños, entre otras cosas porque mezclan y aplican productos químicos, como pesticidas, sin protección, cargan grandes sacos demasiado pesados para su constitución y limpian la vegetación y recolectan vainas a machetazos, lo que les produce frecuentes cortes en las piernas a los menores de quince años, que es la edad a partir de la cual se considera relativamente seguro emplear machetes.
33:14 En muchas de las zonas investigadas, los niños comienzan a trabajar a las seis de la mañana y su jornada se prolonga doce horas, durante las que son golpeados de manera regular, según datos de la OIT. Por supuesto, en esas condiciones, los niños trabajadores tienen menos probabilidad de asistir a la escuela. Aquellos que no cumplen con las expectativas laborales o tratan de escapar son castigados con palizas o con la supresión de comidas. El salario que esos niños africanos perciben por toda una jornada de trabajo es inferior a 2 dólares. ¿Y quien tiene la culpa de esa terrible explotación infantil? ¿Se podría evitar
34:05 de algún modo? Por desgracia, resulta complicado; especialmente porque cada elemento de la ecuación culpa a otro: quienes venden a sus hijos a las plantaciones de cacao creen –o quieren creer– que no son explotados; los agricultores que explotan a los niños afirman que son los bajos precios del cacao los que los obligan a ellos a emplear mano de obra esclava para subsistir; los gobiernos locales culpan a las multinacionales del chocolate por pactar entre ellas para mantener los precios del cacao bajos y a los agricultores en la pobreza; las multinacionales que venden chocolate se escudan en que no pueden controlar lo que sucede en cada granja y en que exigen a sus proveedores que no les suministren cacao cultivado por niños
34:53 esclavos; y los consumidores, en su mayoría, no son conscientes del sufrimiento de los niños que cultivan el cacao en África occidental. De saberlo, probablemente, el chocolate que toman les dejaría un regusto tan poco dulce como el del que preparaban los mayas y los mexicas. ¿Y vosotros? ¿Qué opináis de la historia del chocolate? Me gustaría que nos lo contarais abajo, en los comentarios. Y si queréis conocer más historias interesantes, suscribíos a nuestro canal. ¡Muchas gracias por estar ahí, mentes curiosas! ¡Nos vemos en el siguiente vídeo!