¿Quién fue Santo Tomás de Aquino? y ¿Por qué cambió la historia del pensamiento?

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Resumen Breve

Este video narra la vida de Tomás de Aquino, destacando su educación, influencias filosóficas, y su intento de reconciliar la razón y la fe. Se explora su formación en diversas universidades, su encuentro con las obras de Aristóteles, su lucha contra las prohibiciones eclesiásticas, y su papel en el debate sobre el averroísmo latino. Finalmente, se describe su crisis personal y su muerte, dejando un legado de síntesis entre filosofía y teología.

  • Educación diversa y completa en Nápoles y París.
  • Intento de reconciliar la filosofía aristotélica con la teología cristiana.
  • Participación activa en debates universitarios y resolución de conflictos intelectuales.

Introducción

La historia comienza en 1225 en el castillo de Roca Seca, donde nace Tomás de Aquino. Desde su nacimiento, se insinuaba su destino de unir la filosofía y la teología, dos mundos que llevaban siglos enfrentados. Su vida y obra derribarían la frontera intelectual más importante de su tiempo, construyendo un puente entre la razón, la fe y la autoridad que marcaría el pensamiento occidental.

La educación de Santo Tomás

El Conde de Aquino planeaba que su hijo Tomás se convirtiera en abad de Montecasino, un puesto de poder e influencia reservado para la nobleza. A los cinco años, Tomás fue enviado a Montecasino, donde estudió las siete artes liberales: el Trivium y el Cuadrivium. Posteriormente, completó su formación en la Universidad de Nápoles, una institución moderna fundada por el emperador Federico II para formar funcionarios leales al imperio y no a la Iglesia.

Aristóteles y su influencia

Las obras completas de Aristóteles, perdidas en Europa durante siglos, se recuperaron y llegaron a la Universidad de Nápoles, donde Tomás las estudió. Sintió una gran fascinación por el pensamiento aristotélico, que formaba parte integral del currículum napolitano. En contraste, la Iglesia prohibió la enseñanza de la física y la metafísica de Aristóteles en París, aunque sus obras se leían y debatían en privado.

Frailes vs. monjes

En Nápoles, Tomás conoció a los frailes dominicos, una orden dedicada al estudio y la enseñanza. Los frailes, a diferencia de los monjes benedictinos que vivían retirados en monasterios con rentas y propiedades, eran pobres y vivían de la caridad, ofreciendo su conocimiento al mundo a cambio de limosnas. Tomás decidió unirse a los dominicos, optando por discutir y participar en el mundo en lugar de retirarse de él.

Secuestrado por su familia

La decisión de Tomás de ser fraile no agradó a su familia, que lo secuestró y encerró en una torre del castillo familiar. Intentaron persuadirlo de abandonar su idea, pero Tomás se mantuvo firme en su convicción. Tras más de un año de aislamiento, su familia cedió y lo liberó. Tomás se unió oficialmente a los Dominicos en 1244, comenzando su camino como pensador influyente.

Estudiante de Teología en Paris

Con 20 años, Tomás ingresó en los dominicos y fue enviado a París para estudiar teología. Allí conoció a Alberto Magno, su profesor, un gigante intelectual. A Tomás lo llamaban "buey mudo" por ser callado, pero Alberto predijo que sus "mugidos" se escucharían en todo el mundo. Tomás se convirtió en profesor en la Universidad de París, donde su síntesis entre Aristóteles y el cristianismo fue muy influyente.

Escritor polífico

Tomás aprendió a usar el método escolástico rápidamente y comenzó a escribir extensamente. Se estima que escribió alrededor de 8 millones de palabras, equivalentes a 21 Quijotes. Su obra más conocida, Suma teológica, tenía 3,000 páginas cuando murió y no estaba terminada. Suma teológica es una gran síntesis de sus razonamientos anteriores, un resumen detallado de sus ideas.

Formación en Colonia

Tras estudiar en París, Alberto Magno regresó a Colonia para fundar su propia academia, llevando a Tomás con él. En Colonia, montaron un centro de estudios dominico que se convirtió en una escuela de élite, entrenando a los mejores para debatir en las universidades de Europa. Los frailes dominicos superaron a los monjes benedictinos como la élite intelectual de la Iglesia.

Profesor de la Universidad de Paris

En 1252, Tomás regresó a la Universidad de París como profesor de teología. Comenzó a escribir sus primeras obras filosóficas, comentando las sentencias de Pedro Lombardo, una obra obligatoria para los profesores que querían hacer carrera intelectual en París. Tomás tuvo que dejar clara su postura dentro o fuera del marco doctrinal católico en un momento de polarización en la universidad.

Catedrático de Paris

Tras un conflicto en la Universidad de París, el Papa Alejandro IV intervino y nombró a Tomás magíster en teología, convirtiéndolo en una autoridad académica a los 31 años. El Papa eligió a Tomás porque era dominico y no se había enemistado con nadie durante el conflicto. Tomás logró calmar las aguas y la orden dominica decidió que regresara a Italia.

Regreso a Nápoles

En Italia, Tomás enseñó en centros de estudio dominicos y en la Universidad de Nápoles, trabajando al servicio del Papa. Estuvo en contacto con judíos, musulmanes y otros filósofos aristotélicos no cristianos, lo que le permitió afinar su método y encontrar nuevas objeciones. En este contexto, escribió Suma contra gentiles, un manual para dialogar racionalmente con personas no cristianas, y comenzó a escribir Suma teológica, un manual para formar teólogos.

Crisis del Averroísmo latino

En 1269, Tomás regresó a París para abordar el problema del averroísmo latino, una corriente de pensamiento que defendía la doble verdad: algo puede ser verdad en filosofía, pero falso en teología. Tomás escribió obras como De unitate intellectus contra averroístas para refutar la idea de una sola inteligencia y reforzar la tesis de que la verdad es única y la razón y la fe no pueden contradecirse.

Final de Santo Tomás

Tras cumplir su misión en París, Tomás regresó a Nápoles en 1272 para terminar Suma teológica. Sin embargo, durante la misa del 6 de diciembre de 1273, cayó al suelo y decidió no volver a escribir, afirmando que todo lo que había escrito le parecía paja comparado con lo que había visto. Murió con 49 años en la abadía de Fosanova, pidiendo que le leyeran el Cantar de los Cantares.

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Transcript

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0:01 La historia que vengo a contaros hoy comienza en el año 1225 en el castillo de Roca Seca, una fortaleza fronteriza que separaba el Sacro Imperio de los Estados Pontificios, una zona donde el poder político y el eclesiástico convivían en permanente tensión. Allí, en el reino de Sicilia, los condes de Aquino esperaban el nacimiento de su nuevo hijo, un niño grandote al que pusieron por nombre Tomás. Lo que nadie podía sospechar entonces es que aquel niño acabaría derribando la frontera intelectual más importante de su tiempo y que al hacerlo levantaría un puente entre razón, fe y autoridad que marcaría el pensamiento occidental durante siglos. Logró unir dos mundos que llevaban siglos

0:47 enfrentados. la filosofía y la teología, como si el lugar mismo de su nacimiento ya insinuara el papel que estaba destinado a desempeñar. Mi nombre es Cristina Soto y esto es Liberalístico. El Conde de Aquino, Landolfo, tenía unos planes claros para su hijo menor. Lo destinaría a la abadía de Montecasino, uno de los monasterios más importantes de Europa. En aquella época, convertirse en abadon no era tanto una cuestión religiosa, era más bien una cuestión política. Significaba poder, riqueza e influencia, un puesto reservado a los hijos de la nobleza como Tomás. Así que con apenas 5co añitos su familia lo

1:34 envió a Montecasino. Allí pasó 9 años aprendiendo el currículum de las siete artes liberales, el Trivium y El Cuadrivium, un temario que posteriormente completaría en la Universidad de Nápoles, donde fue a estudiar cuando cumplió 14 años. Hay que tener en cuenta que esta universidad estaba recién fundada. Tenía apenas 15 primaveras, un año más que Tomás. Por tanto, no estamos hablando de una institución consolidada y con una amplia trayectoria a sus espaldas, ¿no? Era muy moderna. Claro, moderna en un contexto en que el propio concepto de universidad ya de por sí era supermeroderno. Al fin y al cabo, las universidades europeas se podían contar con los dedos de una mano. Bolonia, la primera, Oxford, la segunda, París, Cambridge, Salamanca y Nápoles la sexta.

2:20 En ese panorama, la de Nápoles no solo era la más joven, sino que también era la más política de todas, porque esta universidad no nació por iniciativa de la Iglesia, ni tampoco de un grupo de profesores o de familias adineradas. nació por decreto, por decisión política del emperador Federico II, que la fundó con un objetivo muy concreto, formar funcionarios leales al imperio y no a la Iglesia. La Universidad de Nápoles era una herramienta política del Sacro Imperio en su guerra contra el Papa y contra los Estados Pontificios. Tened en cuenta que Federico II fue convulgado por el Papa, no una ni dos, sino tres veces. Era un emperador muy incómodo y muy independiente, demasiado. Hablaba árabe, protegía musulmanes y judíos y

3:06 además les dejaba formar parte de su corte. Fomentaba la ciencia, la medicina, la filosofía y promovía el derecho romano frente al canónico. Básicamente defendía que la ley emana del emperador y no del Papa y que el poder político tiene plena autonomía jurídica. era todo un transgresor. Para que os hagáis una idea, el Papa Gregorio Noveno llegó a llamarlo el anticristo. Y como os podéis imaginar, tanto el clima de esta universidad como su currículum eran un tanto diferente a lo que uno podía encontrarse en otras universidades como la de París, que era el gran centro europeo en cuestiones de teología y filosofía. Por cierto, no lo he dicho, pero por si alguien no lo tiene claro, la teología es el estudio de Dios y de las religiones, mientras

3:51 que la filosofía estudia la realidad y nuestro conocimiento de ella. La filosofía razona sin la Biblia, pero la teología razona a partir de la Biblia. Dios siempre es el punto de partida y la razón simplemente es una herramienta para entender a Dios, pero no para cuestionarlo. Pero en filosofía, Dios sí que es una hipótesis. Explicado esto, ahora sí que se entenderá mejor por qué la Universidad de Nápoles tenía un currículum más orientado a la filosofía, mientras que París, que estaba más controlada por la Iglesia, se orientaba más a la teología. Y esto también explica por qué en París se estudiaba siguiendo el método escolástico de Anselmo de Canterbury, mientras que en Nápoles continuaban con

4:37 el currículum de las siete artes liberales de Al Cueno. Thomas estudió en las dos universidades, tanto en París como en Nápoles, convirtiéndose en un gran teólogo, pero también en un gran filósofo. Aprendió a abordar cuestiones desde diferentes perspectivas y usando diferentes métodos. De los 5 a los 14 años estudia las siete artes liberales en el monasterio de Montecasino. Entre los 14 y los 20 años termina el currículum de las siete artes en la Universidad de Nápoles. Y con 20 años ya como fraile dominico, pone rumbo a París, donde estudiará ahora sí el método escolástico. Esta formación tan amplia y diversa marcará una diferencia abismal con respecto a otros intelectuales de su época, convirtiéndole en un auténtico ingeniero del pensamiento. y eso le

5:22 permitió entender y razonar el mundo como nadie más lo supo ver ni explicar. Si no te suena de nada que es esto de las siete artes liberales o el método escolástico y te interesan los métodos educativos medievales, te recomiendo echarle un ojo al vídeo anterior. Hablando de vídeos anteriores, ¿recordáis que os conté como las obras completas de Aristóteles se habían perdido en Europa durante casi ocho siglos, a excepción de su tratado de lógica, que fue el único que llegó a traducir Boecio antes de que le condenasen y le matasen. Pues bien, recordaréis también que a partir del siglo X se empiezan a recuperar poco a poco casi todos los textos originales de Aristóteles que se habían conservado en las bibliotecas de las zonas conquistadas por los musulmanes. ¿Y quién se llevaba bien con los musulmanes? Efectivamente, Federico Segi

6:09 muchos de los primeros ejemplares de Aristóteles traducidos al latín llegaron directamente a la recién fundada Universidad de Nápoles, donde el joven Tomás pudo estudiarlas, leerlas y discutirlas. Llegó a sentir una fascinación brutal por el pensamiento de Aristóteles, pero ojo, por todo su pensamiento al completo. Sus obras completas eran una piedra angular del currículum napolitano. Todo estudiante de la Universidad de Nápoles conocía perfectamente todas las obras de Aristóteles, las había debatido y desgranado. Pero mientras tanto, en París pasaba justo lo contrario. La Iglesia prohibió enseñar la física y la metafísica de Aristóteles por considerarlas peligrosas para la fe. Una prohibición que, por cierto, estaba

6:55 escrita en los mismísimos estatutos de la Universidad de París, donde ponía claramente que se permitía enseñar la lógica de Aristóteles, pero nada más. Nada de filosofía natural, física o metafísica. Pero claro, no hay como prohibir algo para que se convierta en la comidilla de todo el mundo. Y evidentemente eso fue lo que pasó. Las obras estaban y se leían, se comentaban y se debatían en privado. Esto forzó al Papa Gregorio Noveno a suavizar las prohibiciones. Podía enseñarse un poco más, pero corregido, eso sí. Cuando Tomás llega con 20 años a la Universidad de París a estudiar teología, nadie dominaba Aristóteles como él, que lo había estudiado completo y bien en Nápoles. Pero, ¿por qué decide Tomás si a París ya ha terminado la formación

7:42 universitaria y acaso no iba a ser a Baz de Montecasino como querían sus padres? Pues resulta que siendo estudiante en Nápoles conoce a un grupo de personas bastante peculiar, los frailes domínicos. Una orden que tenía apenas 23 añitos de antigüedad, 3 años más que Tomás. Como veis, todo en la vida de Tomás era muy reciente y es que ahí donde lo veis era un tío la última unimoderna, colegas modernos. Sus nuevos colegas, los frailes dominicos, eran conocidos por algo muy concreto. A ellos les encantaba estudiar y leer full time. Le estudia, le estudia y para poder comer, pues enseñaban lo que sabían. En resumen, que eran muy listos, sabían mucho, pero eran más pobres que un estudiante de filosofía. De hecho, igual

8:28 de aquí viene la frase, justamente lo opuesto a los monjes benedictinos, que se retiraban del mundo en medio del campo, donde sí que tenían rentas, tierras y propiedades, pero los frailes no tenían de nada. Los frailes eran pobres, pobres, pobres. Solo tenían conocimiento. Y eso era lo que ofrecían al mundo a cambio de limosna de la voluntad. vivían de enseñar y por eso se les conoce como órdenes mendicantes. De aquí viene el nombrecito. Los tráileres eran algo así como los Delta Force de la Iglesia, la nueva vanguardia intelectual católica para conquistar el nuevo mundo universitario. Así que ellos no se encerraban en monasterios retirados del mundo. Ellos vivían en las ciudades y participaban activamente en el nuevo mundo urbano y universitario que estaban haciendo.

9:14 Predicaban, enseñaban y debatían. Un pez vive en el agua, ¿no? Pues un fraile en la universidad. Tomás se educó con monjes, pero decidió ser fraile. Él quiso discutir el mundo y participar en él, pero esto de ser fraile no gustó mucho a su familia. Podéis imaginaros a sus padres. ¿Dónde se ha visto el hijo de un noble aristócrata viviendo de la caridad? Su madre ordenó a sus hermanos que lo secuestraran y lo encerraran en una torre del castillo familiar. Sí, sí, como habéis oído, secuestrado. Hasta debieron de llevar a una mujer a su habitación para atentarlo y hacerle abandonar esa rocambolesca idea de ser fraile. Pero Thomás estaba decidido y era de convicciones firmes. Él quería ser fraile domíico y punto. Tras más de

10:01 un año aislado, la familia acabó cediendo y le liberaron. Thomas se unió oficialmente a los Dominicos en 1244 con 20 años y ahí comenzó el camino que lo convertiría en uno de los pensadores más influyentes de la historia. Llegados a este punto ya podemos intuir varias cosas sobre su carácter. Tenía suficiente paciencia como para soportar la presión en momentos difíciles, la firmeza para sostener convicciones y la humildad para elegir pobreza cuando podía haber tenido riqueza. Y estas mismas cualidades aparecerán más adelante en su manera de filosofar. Con 20 años, Tomás ingresa en los dominicos. Haces un noviciado que no llega ni a un año y los superiores dominicos se dan cuenta de que se le da muy bien debatir

10:48 y pensar nuevos argumentos y todas estas cosas y además le gustaba, se notaba que disfrutaba. Así que le dicen, "Oye, Tomás, tenemos una misión para ti. Resulta que en París la cosa está que arde y si queremos ser la élite intelectual de la Iglesia, tenemos que estar ahí. Además, todo el día parece que viene por si hay que enseñar Aristóteles o no, y tú manejas Aristóteles que no veas. Así que, ¿por qué no te vas a París un tiempo? ¿Te empapas bien de todo lo que está pasando allí? Escuchas todos los argumentos y de paso defiendes los nuestros. Y allá te va Tomás. Con sus 20 añitos talento de sobre y ganas de comerse el mundo, hace las maletas y se planta en París. Va a la universidad y dice, "Que vengo a estudiar teología."

11:34 Allí conoce a Alberto Magno, su profesor, que además también era fraile dominico, pero alemán, no italiano. Este hombre era un gigante intelectual, un políglota y un naturalista excepcional, muy reconocido en la época. Y Tomás estudió con él durante varios años. Se cuenta una anécdota muy famosa que aparece citada por varios biógrafos medievales y se considera bastante verosímil. Y es que a Tomás sus compañeros lo llamaban boss mutus, el buey mudo, porque debía de ser muy grandote y muy callado. En clase debía hablar muy poco, prefería escuchar y escribir. Y un día su profesor, Alberto Magno, cansado de risitas, debió de decirles, "A ver, chavales, que hoy lo llamáis el buey mudo, pero ya os digo yo que cuando este buey muja, sus mujidos

12:20 se escucharán en todo el mundo." Y vaya que se acertó. Thomás acabó siendo profesor en la Universidad de París. Su síntesis entre Aristóteles y el cristianismo fue una de las obras más influyentes de toda la Edad Media. Y gracias a ella, la razón, la lógica y la ciencia dejaron de ser vistas como enemigas de la fe cristiana. De hecho, hoy día todavía hay muchísima gente que acude a sus libros buscando exactamente lo mismo que buscaba Tomás, una respuesta a cómo pensar lógicamente sin tradicionar su fe y cómo creer en el dogma católico sin tener que renunciar a la razón. Como ya os había dicho, cuando Tomás llega a París, se encuentra por primera vez con el método escolástico en toda su crudeza. Primero tiene que

13:05 formular una cuestión, después presentar las objeciones, luego ordenar los argumentos y ya por último responder a la cuestión. Pero eso sí, debes responder buscando una interpretación que encaje dentro del marco permitido por la Iglesia. La verdad es que Tomás aprendió a usar el método rapidísimo. Al fin y al cabo había estudiado lógica, dialéctica, oratoria y no le resultó especialmente complicado. Empezó a escribir todos sus trabajos universitarios usando el método escolástico que exigía la universidad. Y básicamente podemos decir que no dejó de escribir nunca más. Escribió muchísimo. Pero es que cuando digo muchísimo lo digo en serio, eh, muchísimo. Para que os hagáis una idea, la Universidad de Stanford hizo una estimación bastante conservadora y calculó que Tomás escribió alrededor de

13:50 8 millones de palabras, que son unos 21 quijotes. Y eso que murió a los 49, que si no ni me imagino lo que hubiese escrito este hombre. Su última obra, la más conocida, se titula Suma teológica y ya tenía 3,000 paginitas cuando él murió. Y eso que no estaba acabada. Sinceramente, tampoco sé muy bien cómo decidía este hombre cuándo se acababa una obra y cuándo empezaba otra. Debía ser que se le agotaba el papel y tenía que esperar a que talase un nuevo bosque para seguir escribiendo. Algo que hay que tener en cuenta es que suma teológica no es tanto una obra nueva como una gran síntesis, una especie de mapa general de todos los razonamientos que Tomás ya había desarrollado con mucho más detalle en sus obras anteriores. Un resumen, pero de 3,000 páginas, eso sí, se le fue un poco Su

14:37 intención, que es lo que cuenta, era hacer un resumen. Y por eso es normal que mucha gente cuando la lee tiene la sensación de que algunos argumentos se quedan cortos, que les falta chicha. Es que lo que falta suele estar en las otras obras. Así que en definitiva, ¿me he leído yo todas las obras de Santo Tomás? Pues evidentemente no conozco a alguien que se las haya leído todas. Pues tampoco sí que conozco a gente dice habérselas leído. De hecho, os confieso que hay algo que me divierte muchísimo cuando me encuentro con gente que va por la vida diciendo así sin venir a cuento, eh, es que yo soy aristotélico atomista. Sí, sí, os prometo que existe gente así, de verdad. Pues me gusta preguntarles, "Oye, pero tú te has leído todas las obras de Santo Tomás y en más de una ocasión chavales de 20in y pico años me

15:24 han respondido." Sí, sí, claro. Vamos, que no han tenido tiempo de leerlas ni aunque hubieran empezado a leer desde la cuna. Pero bueno, yo ahí lo dejo como sugerencia para echarse unas risas. Nos habíamos quedado con el joven Tomás como estudiante de teología en la Universidad de París en pleno conflicto aristotélico. Estudió allí durante 3 años hasta que su profesor Alberto Magnó, harto de los vetos, de las prohibiciones y de todas las dificultades para poder enseñar filosofía aristotélica, decide regresar a su tierra, volver al sacro imperio y montar allí su propia academia privada. eligió la ciudad de Colonia, una de las más importantes del imperio. Estaba bien comunicada y tenía mucho comercio. Además, el propio arzobispo de la ciudad apoyaba el proyecto. Él lo veía como una gran oportunidad educativa y, por

16:10 supuesto, también iba a contar con el apoyo político del emperador de Federico II, que no tenía ningún problema en que se enseñase la filosofía de Aristóteles, al contrario, lo incentivaba. Así que ya tenemos a Alberto con un objetivo muy claro, formar a los mejores frailes, enseñándoles a Aristóteles completos, sin limitaciones ni vetos, con total libertad académica. Pero claro, iba a necesitar ayuda para montar la academia. ¿Y a quién creéis que se llevó con él a colonia? Pues sí, a Tomás, le dijo. Qué chavalote, te vienes conmigo a la aventura que voy a montar una academia como la que tenía Aristóteles. Guapa, guapa. Y Tomás no se lo pensó dos veces. se fue con su maestro a colonia, lejos del campo de batalla parisino, y allí montaron una especie de cuartel de

16:56 entrenamiento para el debate filosófico. En muy poco tiempo, el Centro de Estudios Dominico de Colonia se convirtió en una auténtica escuela de élite. Seleccionaban a los mejores y los entrenaban para pensar y debatir en las grandes universidades de Europa, en París, en Bolonia, en Oxford. Y cuando sus alumnos llegaban allí se notaba. Conocían a fondo Aristóteles, sabían argumentar y sabían debatir como ningún otro alumno. Los frailes dominicos barrieron a los monjes benedictinos como la élite intelectual de la Iglesia y eso implicaba que la formación más potente y combativa de la iglesia ya no estaba en los monasterios, sino dentro del sacro imperio. Y esto no gustaba al Papa. Este contraste entre imperio frente a papado,

17:43 colonia frente a París y razón libre y autónoma frente a control doctrinal es exactamente el escenario del conflicto que Tomás ha vivido en carne propia y es justamente lo que va a tratar de resolver con su famosa síntesis. Algo inesperado sucede en 1250. Muere Federico Segi con su muerte, el poder del imperio se fragmenta y entra en crisis. La iglesia recupera margen de maniobra y se vuelve mucho más fuerte. Ahora sí, con Federico II fuera del tablero, París vuelve a ser el centro decisivo indiscutible del debate teológico. Ni Nápoles ni colonia, París. Pero como vimos, la Universidad de París

18:30 ya había decidido permitir la enseñanza de los textos de Aristóteles, eso sí, bajo interpretaciones controladas. Aristóteles, sí, pero con Correa. Habían dejado muy claro qué lecturas eran aceptables y cuáles se consideraban directamente herejía. También dejaron muy claro cómo debía usarse el método escolástico para evitar conflictos innecesarios. Y con este nuevo escenario, los dominicos se ven obligados a reajustar su estrategia. El foco del conflicto vuelve a estar en París y ellos tenían que estar presentes. ¿Y a quién envían? Pues sí, nuevamente envían al bombero Tomás. En aquel momento Tomás llevaba ya 4 años en la Academia de Colonia. Había pasado por un entrenamiento intelectual intensivo y

19:15 reunía justo lo que hacía falta. Era calmado, calculador, paciente, humilde y encima argumentaba como nadie. Así que en 1252 Thomas regresa a la Universidad de París, pero esta vez no como alumno, ahora vuelve como profesor de la Facultad de Teología, concretamente como bachiller, algo así como un profesor en prácticas, el primer escalón de la carrera académica. Es entonces cuando empieza a escribir sus primeras obras filosóficas como autor, no solo apuntes. Por ejemplo, comenta las sentencias de Pedro Lombardo, una obra que tenían que escribir obligatoriamente todos los profesores que quisieran hacer carrera intelectual en la Universidad de París. Y diréis, "Pero, ¿quién es este hombre

20:02 para que fuese obligatorio escribir un libro respondiendo al suyo?" Pues seguramente recordáis que en un vídeo anterior ya os hablé de Pedro Abelardo, aquel profesor de la Universidad de París que mostraba a sus alumnos dos citas de autoridades de la Iglesia o incluso de la propia Biblia y demostraba a sus alumnos que era imposible que las dos fuesen ciertas, pues Pedro Lombardo fue su discípulo y como a Abelardo le condenaron y le prohibieron dar clase por ser, digámoslo, finamente incómodo, pues se quedó su discípulo Pedro Lombardo. que también era incómodo, pero lo justito, lo suficiente para parecer crítico, pero no tanto como para que la iglesia tuviera que silenciarlo. Era, por así decirlo, la disidencia permitida

20:47 y además servía de vara de medir. La solución que encontró la Iglesia fue en verdad bastante elegante. No le prohibieron hablar. Lo que hicieron fue obligar a que todo nuevo profesor de teología tuviera obligatoriamente que escribir una obra comentando y respondiendo a su libro, Las famosas sentencias. De este modo, desde el primer momento, cualquier nuevo profesor tenía que dejar clara su postura por escrito y públicamente, si estaba dentro fuera del marco doctrinal católico. Podías discrepar hasta cierto punto, sí, pero primero tenías que escribir un libro entero explicando exactamente por qué y en qué discrepabas. Y sí, Tomás también tuvo que hacerlo y más en aquel momento. La universidad estaba en su punto árgido de polarización. O estabas

21:33 a favor de razonar libremente, aunque eso te llevase a conclusiones absolutamente incompatibles con la doctrina católica. O estabas a favor de que se pudiese razonar, pero solo dentro de unos límites marcados por la doctrina católica. No había puntos intermedios. Como veis, no se discutía si había que usar la razón o no. Eso estaba claro. Lo que se discutía es si debía tener límites y sobre todo quién debía ponerlos. Un debate muy actual. Solo hay que cambiar a la iglesia por el estado. La pregunta era y sigue siendo la misma, puesto que una vez aceptamos que la educación pueda estar intervenida, ya sea por la iglesia o por un estado, la pregunta del millón siempre será, ¿hasta dónde se debe permitir razonar? Aristóteles era simplemente el campo de

22:20 batalla, no el problema en sí. Lo que en verdad se estaba debatiendo es quién debía ser el juez último de la verdad, la razón individual de cada uno o la fe dictada en este caso por la doctrina de la Iglesia. El debate continuó escalando más y más y más hasta que Guillermo de Santamour, uno de los principales agitadores y defensor de la libertad de cátedra, pidió directamente que se expulsase a todos los frailes de la universidad y que les quitasen las cátedras. Los maestros seculares, todos los que no eran frailes ni monjes, veían a los dominicos y a los franciscanos como una amenaza. Los consideraban unos dogmáticos, gente que no piensa libremente, sino que simplemente obedece a Roma y encima pretenden imponer un marco doctrinal dentro de la

23:05 universidad. Les criticaban por ser incapaces de llevar un razonamiento hasta sus últimas consecuencias debido a sus creencias religiosas. Y en su opinión eso limitaba la libertad intelectual y en muchos casos acababan imponiendo a los alumnos restricciones que eran incompatibles con el razonamiento crítico que se esperaba de los alumnos en los debates. Como consecuencia de este conflicto, Tomás estuvo 3 años sin poder ejercer plenamente como profesor. Vamos, él y todos los frailes. ¿Y qué hizo Tomás durante estos tres años y pico? ¿Entrar en el barro panfletario y gritar con signas más fuerte que nadie? No, no hizo eso no. Mientras los demás gritaban, él escribía y trataba de poner orden en silencio a todas aquellas cuestiones que

23:52 se estaban debatiendo en una universidad que estaba en guerra consigo misma. Este tiempo dedicado casi en exclusiva a escribir explica en gran medida la cantidad descomunal de páginas que llegó a producir. Como no podía debatir en clases, debatía por escrito, formulaba objeciones y replicaba los argumentos que ya conocía o que escuchaba a su alrededor. Y de ahí nace su manera tan característica de escribir, que parecen debates escritos. No escribía para demostrar que tenía razón, sino para enseñar a pensar dentro del conflicto. Sus obras funcionan como auténticos manuales para que sus alumnos aprendiesen a enfrentar problemas intelectuales reales y argumentar con rigor, una por una, todas las objeciones planteadas, sin caer en incoherencias ni

24:37 en consignas vacías. Finalmente, la situación en la Universidad de París se va de madre. La docencia queda bloqueada por huelgas constantes y en 1256 el Papa Alejandro IV decide intervenir y poner fin al bloqueo. Reconoce el derecho de los dominicos a enseñar en la universidad y nombra a Tomás magíster en teología, lo que hoy sería un catedrático. Con este nombramiento, Tomás deja de ser un profesor más y se convierte en toda una autoridad académica con tan solo 31 años. Pero, ¿por qué el Papa eligió a Tomás? Pues por dos razones, en primer lugar porque era dominico y eso le permitía lanzar un mensaje muy claro. Las órdenes mendicantes tienen derecho a enseñar en

25:22 la universidad. Y en segundo lugar porque durante el conflicto había estado escribiendo y no gritando ni haciendo política. Era de los pocos profesores que no se habían enistado con nadie. Además no era incendiario, hablaba con calma, jamás ridiculizaba al contrario y era intelectual y académicamente impecable. era exactamente el tipo de persona que podía pacificar aquello sin humillar a nadie. En 3 años logró calmar las aguas y la orden dominica decidió que ya había cumplido su función en París y que era hora de regresar a Italia. En Italia estuvo un tiempo enseñando en los centros de estudio dominicos y también en la Universidad de Nápoles, pero sobre todo trabajaba al servicio directo del Papa, donde estuvo en contacto real con judíos, con

26:08 musulmanes y con otros filósofos aristotélicos. no cristianos. Es en este periodo de su vida que lea filósofos musulmanes como Abicena y Aberroes, judíos como Maimónides y poco a poco conoce los argumentos que otros filósofos con creencias muy diferentes a las suyas han elaborado sobre las obras de Aristóteles. Además, le permitieron afinar su método y encontrar objeciones que nadie más había pensado, porque eran ideas que venían del mundo judío y musulmán. En este contexto tiene sentido que escribiese Suma contra gentiles, un manual escrito para dialogar racionalmente con personas que no sean cristianas. En esta obra, Tomás trata de no usar la Biblia, solo la razón, y

26:55 distingue entre verdades que se pueden demostrar únicamente usando la lógica, y otras que van más allá a que no se pueden demostrar lógicamente, pero que sí son coherentes y no contradictorias con la razón. Y estas son las verdades reveladas. Podríamos decir que suma contra gentiles es el intento de Tomás demostrar que creer en Dios no es algo irracional y que la razón usada de un modo concreto no choca con la doctrina católica, aunque tampoco puede explicarla toda. Pero no solo escribe este libro en Italia, también empieza a escribir suma teológica, que este si es un manual para formar teólogos y está dirigido a gente que ya conoce la Biblia y que no solo ha estudiado la doctrina católica, sino que

27:41 la da por válida. No es un libro para escépticos porque su objetivo era formar frailes. Por tanto, en esta obra, Tomás sí parte de la fe revelada y la da por válida desde el principio como punto de partida. lo que hace es organizar pedagógicamente todos los argumentos disponibles, integrando por primera vez todo Aristóteles, no solo la lógica, sino también la metafísica, la física, la política y la filosofía de la naturaleza. Por eso, La Suma fue la obra más completa hasta entonces, porque respondía una por una a todas las objeciones que se habían acumulado durante décadas de debate. Ahora bien, conviene no exagerar. Lo que hizo Tomás fue magistral. Fue muy complicado un trabajo de la leche, pero no demostró

28:27 lógicamente que Dios existe sin lugar a dudas, ni tampoco probó que toda la doctrina católica fuese absolutamente lógica y razonable. No, eso no es cierto. Lo que sí hizo fue construir el marco teórico más coherente y completo hasta entonces, sin censurar ningún argumento ua. El problema es que no pudo terminarla. Tras casi 10 años en Italia, en 1269 las cosas vuelven a ponerse feas en París y no le queda más remedio que regresar. El bombero Tomás acude de nuevo a pagar otro incendio, pero el problema ya no es Aristóteles, ese ya estaba superado con los argumentos de Tomás. Ahora el problema es Aber Roes,

29:13 un pensador musulmán de Córdoba que era médico, juez y filósofo, que había muerto hace unos 80 años, pero cuyas ideas estaban provocando una corriente de pensamiento conocida como aberroísmo latino. Algunos profesores de la Universidad de París como Siger de Bravante empezaron a defender algunas de sus ideas, que algo puede ser verdad en filosofía, pero falso en teología. Y a eso se le conoce como el dilema de la doble verdad, que la filosofía y la teología pueden ser contradictorias. También defendió que la inteligencia no es única para toda la humanidad y que el mundo puede ser que sea eterno y que no tenga principio ni final. En realidad tampoco eran ideas nuevas porque esto era Aristóteles, pero leído sin ningún tipo de freno. La Iglesia percibió esto

29:58 como un ataque desde dentro de la propia universidad y encima con su propio lenguaje, porque lo que estaban diciendo ahora, aunque en un lenguaje un poco más refinado, era, "A ver, si la fe que usted tiene puede ser verdadera, si usted puede creer verdaderamente en todo lo que quiera, pero eso no implica que la razón y la lógica puedan decir lo contrario. era dinamita porque era separar claramente la filosofía de la teología. La C pasaba a ser algo individual, algo subjetivo y privado, algo que era cierto, pero para ti, antes semejante problemón, tenían que hacer algo, pero sabían que prohibir no iba a servir de nada. Tampoco podían condenar a todo el mundo. Lo que tenían que hacer era responder intelectualmente, pero al

30:44 más alto nivel. Y solo Tomás sabía cómo hacerlo. Entonces Tomás se pone a escribir de nuevo y escribe obras como Deunitate Intelectus contra berroístas, donde trata de refutar la idea de una sola inteligencia y refuerza su tesis central, que es la de la Iglesia, que la verdad es solo una y la razón y la fe no pueden contradecirse realmente, aunque lo pueda parecer. Su objetivo era impedir que el conocimiento quedase dividido en dos compartimentos estancos, fe y teología por un lado y filosofía y lógica por otro. A la vista está que no lo logró, pero sin duda fue quien más lejos llegó intentando sostener esa idea sin romperla por ningún lado. Una vez cumplida la misión, tras 3 años de intensos debates y una vez escrito el

31:29 libro correspondiente que ponía todo en su sitio de nuevo, Tomás regresa a Nápoles. Estamos ya en 1272 y Tomás se propone terminar, ahora sí, suma teológica. Pero de repente, durante la misa del 6 de diciembre de 1273, Tomás cae al suelo y al despertar decide no volver a escribir nunca más. Cuando le preguntaron, él respondía, "Todo lo que he escrito me parece paja comparado con lo que he visto." El gran arquitecto de la lógica cristiana reconoce sus límites y acepta que la realidad es mucho más grande que cualquier sistema, que cualquier libro, que cualquier concepto que pueda llegar a escribir, porque hay verdades que se piensan y

32:16 otras que solo se contemplan. Tres meses después, mientras viajaba al segundo concilio de León, cayó muy enfermo y murió. murió con 49 años en la abadía de Fosanova. En su lecho de muerte pidió que le leyeran el Cantar de los Cantares. Y así es como murió el mejor filósofo y teólogo de su tiempo, escuchando una poesía que celebra el amor. Espero que os haya gustado la historia de Tomás de Aquino, porque ahora sí, entender su filosofía será coser y cantar, pero eso lo veremos en el próximo vídeo. Muchas gracias por estar ahí y si te ha gustado el vídeo, no olvides suscribirte al canal y activar la campanita para no perderte el siguiente.

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