0:00 Tenemos a personas extremadamente inteligentes que están viviendo el mundo a media potencia. En un entorno antiintelectual es probable que estés escondiéndote o más concretamente camuflándote. Y como el camuflaje es una estrategia mayormente inconsciente, es posible que ni te des cuenta de lo que haces y solo te notes un poco cansado o insatisfecho o diría yo con cierta hambre intelectual. Y antes de que me digas que es una estupidez que las personas inteligentes escondan un rasgo que se considera un don, te diré que la alta inteligencia, como toda neurominoría, no se libra de la estigmatización. Estuve dos años investigando sobre camuflaje social y en mi libro Pues no se te nota, te dejé un listado para saber si estabas camuflando o no tu alta capacidad intelectual.
0:45 Vamos a revisar esos 14 puntos para saber si es tu caso, para saber si tú estás escondiendo tu inteligencia, pero antes ahondaremos en por qué una persona inteligente se escondería, cómo lo hace y qué consecuencias tiene. Para situarnos tenemos que entender la alta capacidad intelectual como una excepcionalidad intelectual. Esto es crucial porque estamos hablando de una singularidad, algo poco frecuente a nivel estadístico. Y seamos claros, mostrar cualquier cosa poco frecuente en nuestra sociedad tiene un coste muy alto. Así que es lógico que como estrategia de supervivencia, entendiéndonos como animales sociales, elijamos no mostrar esa parte de nosotros o al menos no al primer instante. El mecanismo real no es
1:33 esconder la inteligencia per sé, sino esconder tu diferencia. Y es por esto que las estrategias de camuflaje en alta capacidad no están tan lejos de las que usa el autista o el TDH para fingir que está dentro de la neuronorma. Así las cosas puedes verte camuflando tu curiosidad, evitando hacer demasiadas preguntas o evitando hacerlas demasiado profundas para no incomodar o teniendo conversaciones horizontales donde no se crucen demasiados sistemas o no haya referencias cruzadas, etcétera. Te quedas conversando en la superficie como si a un nadador profesional le hubieras colocado un flotador y le convencieras de que si se lo quita se ahogará socialmente. En esta metáfora, el flotador no es para el nadador, que de hecho le hace ir más
2:20 lento y no le permite usar toda su técnica. El flotador es para el entorno, para que nadie se sienta mal por nadar peor. Y el problema es que con el tiempo, si te dejas este flotador puesto, puedes llegar a dudar de si sabes nadar o no. ¿Qué es lo que le pasa a esos adultos que dicen, "Yo de pequeño era muy inteligente y ya no?" que es posiblemente que se dejaran el flotador puesto por demasiado tiempo y no encontraran un ambiente propicio para hacer largos mentales. Luego no nos equivoquemos pensando que camuflarse es callarse, porque muy al contrario puedes seguir hablando, pero de una manera que no te identifica y puedes estar haciendo un camuflaje epistémico de todo tu saber y no contar lo que sabes o ni siquiera
3:05 usar el vocabulario con el que piensas. Así que ya estás empezando a ver lo agotador de todo esto. Tienes que estar alerta a lo que dices, cómo lo dices y qué palabras escoges para decirlo. Podemos definir el camuflaje social en este caso, como el conjunto de estrategias que usas para camuflar tu funcionamiento intelectual avanzado. Y te pongo un cuadro en pantalla. Hablamos, como ves, de un mayor avance cognitivo, llámalo potencia, llámalo talento, combinatoria. Y el caso es que eso también te da ciertas licencias porque tienes una mayor sensibilidad al entorno para percibir qué está ocurriendo en él, incluido qué es lo que se espera de ti. Eres más consciente de tus diferencias y en el caso de los niños con alta capacidad parece que desde los 5 años son ya conscientes de
3:52 ser distintos. Y por último, debido a esa capacidad, ahora lo veremos, tienes también mejores competencias para construir una máscara. Esto lo explico en mi libro con más detalle. Cuando cuento la relación entre las funciones ejecutivas y las estrategias de camuflaje, que podemos resumir en que no se camufla quien quiere, sino quién puede, y a mayor capacidad intelectual, mejores y más refinados recursos para construir una máscara. Piensa sencillamente que una persona con inteligencia promedio no puede fingir una inteligencia excepcional o no por mucho tiempo, pero sí puede ocurrir al revés. Puede ser muy inteligente y pasarte la vida fingiendo ser del montón. El camuflaje se observa en toda la neurodivergencia, en autismo, en TDH, etcétera, pero ya sabemos que los
4:39 perfiles que pasan más desapercibidos son aquellos que tienen mejores funciones ejecutivas y una inteligencia más alta, porque para llevarlo a cabo son necesarias ciertas habilidades intelectuales y procesos de metacognición, así como la puesta en marcha de las funciones ejecutivas y cuanto más inteligente seas, más recursos cursos desarrollarás para que esta máscara tuya sea indeteable, para que parezca que verdaderamente eres tal y como te muestras. Es más, la hipótesis es, y lo vemos en este artículo de 2021, que posiblemente solo sea posible enmascarar o camuflarse cuando tiene suficientes recursos cognitivos para hacerlo. Pero hay un problema y es que aunque tu máscara pueda ser más
5:25 sofisticada gracias a tu capacidad intelectual, un camuflaje eh frecuente requiere de un esfuerzo cognitivo sustancial y constante. en concreto, requiere de un sobreesfuerzo de las funciones ejecutivas dedicadas a la planificación, la organización, la flexibilización, la adaptación al ambiente. Pues este sobreesfuerzo hará que a largo plazo el camuflaje sea un acto agotador. Veamos esto en otra imagen. Seguramente ya conozcas algo sobre las habilidades ejecutivas que actúan a modo de aduana de nuestro sistema nervioso porque hacen que te muerdas la lengua e inhibas determinadas conductas. Muchos las describen como el director de orquesta del cerebro. Aunque no podemos reducirlas a una estructura anatómica única, la solemos situar en la
6:11 corteza prefrontal. Gracias a ellas podemos resolver los problemas del día a día y gracias a ellas podemos camuflarnos. ¿Por qué? ¿Qué necesitas para fingir que no eres como eres? Pues necesitas supervisar tu conducta, necesitas planificar y seguir estrategias. Necesitas buscar en memoria situaciones similares para saber qué conducta será más apropiada o pasará más desapercibida. Necesitas saber manejar situaciones novedosas con personas desconocidas. Necesitas lograr una atención sostenida para que no se te escape nada. Necesitas evaluar lo que acabas de decir para ver si has fracasado. Necesitas incluso manejar tus emociones. Y todo esto lo hace el refinado equipo de la corteza prefrontal, que se ha descrito como el
6:56 centro neural del camuflaje. Aquí es donde todo ocurre y tiene todo el sentido del mundo porque necesita buena memoria para tener un archivo de interacciones anteriores y sus resultados. para, por ejemplo, recordarte que en el trabajo ya no vas a usar más palabras como felonía o improbo, porque la última vez casi te convirtieron en un paria. También necesitas un metaconocimiento de contextos para recordar dónde funcionan tus códigos comunicativos y dónde no. Esto es, a lo mejor a tu padre o a tu pareja le puedes contar cosas que a tus amigos no. Y necesitas traer todo esto a tu memoria temporal para sostener una conversación. Necesitas no adelantarte, planificar guionizar
7:43 imitar si me apuras y desde luego tienes que recordar en qué contexto funcionan y no funcionan determinados convencionalismos. Digamos que debes tener un registro de tus interacciones y traerlo a tu memoria temporal cada vez que te encuentras ante una situación social. Yo quiero pensar que ya estás cansado solo de pensar todo lo que haces sin ser consciente y todo este sobreesfuerzo confluye en que tengas un diagnóstico tardío, pero es que además impacta en las propias funciones ejecutivas. Es decir, con todo ese trabajazo silencioso por camuflarte con la sociedad, estás abusando de tus habilidades ejecutivas y acabas no solo cansado, sino sintiendo que no das pie con bola y hay días que pareces más desorganizado, con peor memoria, pero
8:30 todo es un puñetero círculo vicioso porque como además eres muy inteligente, tienes una mayor eficacia neural que hace que te repongas rápidamente al agotamiento y de nuevo vuelta al ruedo. Lo que quiero que tengas claro es que tu capacidad te hace tener más posibilidades de camuflarte y aunque es cansado también tienes más capacidad de recuperarte. Y cuanto más complejo y armónico sea tu perfil de recursos intelectuales, por ejemplo, el caso de lo que antes llamábamos superdotados, que parecen ser buenos en todo, eh, mejores funciones ejecutivas vas a tener. Los siguientes que tienen mejores funciones ejecutivas después de los superdotados son los creativos, los que tienen un talento divergente. Y esto
9:15 viene bien para desmarcarnos de esa idea de que los más inteligentes son los más disruptivos. Lo cierto es que no. Y si te vas a los estudios longitudinales, lo que te vas a encontrar es que los casos de personas extremadamente dotadas son los que más se adaptan al entorno precisamente por sus capacidades para camuflarse. La pregunta del millón es, ¿por qué lo hacen? Pues lo hacen porque quieren pertenecer, porque temen el rechazo social, porque quieren evitar la estigmatización percibida y en ocasiones porque evitar destacar también reducirá las expectativas que se han creado en torno a tu alta habilidad. Porque seamos sinceros, una vez puesta la etiqueta, el mundo está esperando que se hace un espectáculo de feria andante y aunque la
10:01 razón principal, que es la de formar parte del grupo, quede satisfecha y obviamente esto es algo positivo del camuflaje, también existe una contraparte negativa. El camuflaje no es ni bueno ni malo, por tanto, tiene evidentes beneficios, pero también consecuencias no tan amables, especialmente si camuflamos durante mucho tiempo y en todos los espacios. Por ejemplo, sea cual sea de un neurotipo, camuflar te puede venir acompañado de un diagnóstico tardío o de uno erróneo donde adjudiquen lo que te pasa a otras causas como estrés, ansiedad, etcétera. Sobre todo si eres mujer, donde es habitual que acabes con lo que se llama una sopa de diagnósticos. También bermará tu autoestima y te impedirá construir una
10:47 autoimagen positiva y constante. Digamos que se desdibuja tu identidad y ya no sabes cómo eres y si tu yo real es el de casa o el que está con las amigas o quién demonios eres. También te puede traer problemas de internalización y salud mental, obviamente como depresión o disociación, pero hay que observarlas como consecuencias de una neurodivergencia que no está siendo atendida. Es igual con los dolores somáticos, crónicos, etcétera. Por todo esto que hemos dicho del cansancio, puedes además sufrir colapsos sensoriales y emocionales, porque tu sistema nervioso se pasa el día en modo hipervigilancia y finalmente puede llevarte al aislamiento social si acabas pensando que solo puedes ser tú mismo
11:33 estando solo y que no te merece la pena tanto esfuerzo. Más tarde vamos a ir a cómo evitar todo esto, pero lo prometido es deuda. Estos son los 14 indicadores de que estás camuflando tus altas capacidades. En el número uno, reduces tu vocabulario y bajas el perfil de tu conversación, porque sabes que te mirarán como un raro si usas determinadas palabras. Así que para evitar sospecha de ser el cerebrín del grupo, vas a prescindir de la palabra precisa. En el número dos, jamás hablas de tus notas o de tus reportes positivos en el trabajo o de tus premios o de tus becas o de tu expediente extraordinario. En el número tres, evitas mostrar públicamente tus competencias o talento en un área. Esto te evita tanto expectativas como responsabilidades,
12:21 porque si nadie sabe que haces algo muy bien, no te van a exigir que seas el mejor. En el cuarto, cuando estabas en clase, evitabas levantar la mano o ser el primero en dar ideas. Así que sueles dejar que los demás hablen y con esto vas midiendo cuánto de ti puedes mostrar y qué es apropiado en ese entorno. En el número cinco, has dejado preguntas sin contestar y exámenes en blanco, aunque sabías la respuesta. Es más, has hecho preguntas sobre cosas que tú ya sabías. Esto es curioso porque aunque parezca contraintuitivo, la máscara del bajo rendimiento y de la ignorancia es una de las estrategias del camuflaje más comunes y suele nacer en torno a la preadolescencia cuando entiendes que sonar idiota es menos arriesgado que
13:09 sonar arrogante. Otra cosa que omites, ya estamos en el número seis, es que estás en clases avanzadas o que tienes un mentor o que pronto tienes estrenos, inauguraciones o todo lo que suponga despuntar en tu área de talento. Si de hecho estuviste en grupo de enriquecimiento en la infancia o te propusieron la aceleración o te aceleraron, lo mantienes bajo llave. En el número siete, si lo tienes, ocultas tu talento artístico, porque te has dado cuenta de que cuando se hace público se aprovechan de tus habilidades porque entienden que tienes una facilidad que debe entregarse de forma gratuita. Total, que te has cansado de que te digan, "Cántate algo o haz un retrato a mi abuela, que no te cuesta nada", o tócate algo en la fiesta, porque total para ti es fácil. En el número ocho,
13:54 escondes tus intereses atípicos y tus extraordinarias colecciones. Es posible que tengas un blog anónimo, un avatar friky y una cuenta donde compartes cosas que no harías públicas en tu entorno. Si fuiste amigo mío en la infancia, estoy segura de que nunca supiste que coleccionabas ellos. En el número nueve, esta te va a encantar, te aburren las conversaciones del grupo promedio, pero te esfuerzan mucho por mostrar interés. Es más, es posible que hayas hecho búsquedas sobre cosas que no tienen ninguna relevancia para ti, pero si están de moda o le gustan a tus amigos, te pondrás las pilas para tener algo de lo que hablar. Número 10. Muy al contrario, algunas ideas y conversaciones te producen una intensa emoción, pero de nuevo tiras de
14:40 funciones ejecutivas para aparentar indiferencia o calma cuando lo que estás deseando es hacer un análisis exhaustivo del tema y sacar todas tus notas al respecto. En el número 11, cuando alguna vez se habla de tu inteligencia, le quitas importancia. Es más, atribuyes tus resultados bien a la suerte, bien al trabajo constante, evitando hablar de tu capacidad cognitiva. Y, por supuesto, si lo tienes, jamás dices tener un diagnóstico de alta capacidad intelectual porque eso es tabú. En el número 12, y esto es algo que vimos en este vídeo sobre el dilema de la elección forzada, sueles poner tus habilidades a disposición de los demás, de manera que te haces más importante para el grupo a través de lo útiles que son tus habilidades. Número 13. Cuando
15:26 el grupo discute, tú eliges no dar tu opinión y conformarte con las posiciones de los demás, pese a que no lleven razón, con tal de no crear esa tensión entre tus conocimientos y los del resto. Y finalmente, número 14, evitas corregir a los demás, especialmente si son personas que estimas o admiras. Si te has visto en la mayoría de estos indicadores, es muy posible que estés escondiendo tus capacidades y vivas una vida de inautenticidad intelectual, porque no te estás mostrando tal y como eres. por si quieres ampliar la información, tienes un estudio exhaustivo en mi libro, pues no se te nota, pero además te dejaré enlazados bajo el vídeo los estudios sobre el tema de Coleman Cross y de Marianes Viatec al respecto, como este condor, dónde
16:13 encontraron diferencias de género, de manera que las chicas estaban más inclinadas a negar la dotación, a negar su alta capacidad o a mantenerse ocupadas en actividades extraescolares. Y los chicos utilizaban el humor para hacer reír a los demás y con la estrategia del payaso de la clase no dar la impresión de ser demasiado inteligente. También te dejaré una tesis española de Peña Fernández sobre la negación de la superdotación en adolescentes, donde se topó con que el 81,2% de la muestra tenían niveles medios o altos de negación de la superdotación. Es decir, decían que ellos no eran tan inteligentes como se les suponía. Te dejo aquí seis íem de su cuestionario porque quizá te puedas ver
16:58 reflejado. Dice, "Con frecuencia evito utilizar un lenguaje preciso porque siento que los demás piensan que soy un pedante. Tiendo a guardarme para mí aquello que realmente me interesa por miedo a que mis intereses o hobbies parezcan extraños a los demás. Prefiero sentirme querido, aunque para ello tenga que ocultar que soy superdotado. Normalmente tiendo a quitar importancia a mis habilidades especiales frente a los demás. Creo que me evito problemas no contándole a los demás que soy superdotado. Tengo la sensación de no estar al nivel de lo que yo creo que es un superdotado. Ahora bien, sabiendo todo esto, ¿qué puedes hacer para que no te afectes? ¿Para que no te pases la vida autocensurándote o acabes empobreciendo tu mundo? Porque sería utópico y en según qué entorno es irresponsable pedirle a la persona
17:45 altamente inteligente que siempre se muestre como es. Eso no va a ocurrir. Vas a seguir camuflando y precisamente porque eres inteligente, sabes que en ocasiones es la opción más segura. Y sabes también que no todos se pueden permitir desenmascararse o al menos no en todos los entornos. Y ahí está la clave. Se trata de encontrar tu espacio. Desenmascararse no supone que tengas que decirle a todo el mundo que tienes altas capacidades. Por favor, no hagas esto. Pero sí que puedas encontrar un equilibrio para no llegar al punto de ruptura en que digas, "No quiero seguir siendo como soy." Para eso, lo ideal es encontrar ese grupculo, por muy pequeño que sea, o incluso desconectado, donde puedes mostrarte tal y como eres. ¿Cómo se encuentra esto? El camino más directo
18:30 es a través de tus intereses, es decir, encontrando a aquellos con los que puedes compartir tus pasiones y a los que lanzarle tus dudas. Esa gente que no te diga, "Deja de hablar de eso" o ya estás otra vez con el tema, sino que te sigan y te complementen. Esos a los que les puedes decir, "Mira qué libro he encontrado." O a que no sabes lo que he aprendido. Algunas personas lo encuentran a través de grupos, asociaciones, de redes, de foros digitales, de encuentros. No necesariamente tienes que acudir a un grupo de personas con alta capacidad, sino a un grupo de personas con tus intereses. Y cuando encuentras a esas personas, te sientes aliviado por no sentirte juzgado, por no tener que dar explicaciones, pero sobre todo por poder ser auténtico y no tener que estar en ese estado de hipervigilancia y de
19:17 hambre intelectual. Vamos con la reflexión final y no podemos irnos al almívar típico de sé tú mismo, sino que tiene que ser preguntarte dónde, con quién y a qué precio estás siendo alguien distinto a quién eres y, por supuesto, con quién puedes ser tú. Enmascaramos porque no queremos estar solos, pero te aseguro que tampoco quieres estar con las personas equivocadas. Así que volviendo a la metáfora del flotador, no todo el mundo necesita quitarse el flotador, pero todo nadador necesita, al menos una vez de vez en cuando comprobar que sabe nadar sin él. Yo soy Bea Sánchez de la web sobre alta capacidad de doble excepcionalidad mamvaliente.es y te dejaré bajo el vídeo el enlace a mi libro y las referencias cruzadas.
20:02 Cuídate.